Cultura de la honradez o La carga necesaria

Por Luis Toledo Sande*

 

En 1973, en su discurso del acto central con que se honraron los sucesos ocurridos en Santiago de Cuba y Bayamo el 26 de julio veinte años atrás, Fidel Castro, guía de aquellos hechos y de la Revolución desatada con ellos, exclamó antes del Patria o Muerte final: “Desde aquí te decimos, Rubén: el 26 de Julio fue la carga que tú pedías”. Acababa de citar el “Mensaje lírico civil” de Martínez Villena, un texto enlace de la dignidad de la poesía y la civilidad por la cual la vanguardia del pueblo cubano había combatido durante décadas, y que seguía quebrantada. Ejemplo él mismo de la lucha revolucionaria, el autor del “Mensaje” proclamó en los versos citados: “Hace falta una carga para matar bribones, / para acabar la obra de las revoluciones”, y tenía en mente un fin mayor: “para que la República se mantenga de sí, / para cumplir el sueño de mármol de Martí”.

Los actos armados de 1953 fueron el brote ígneo de una nueva etapa de insurgencia para  transformar una realidad nacional que negaba las aspiraciones de los fundadores de la patria. Era contraria en especial a los ideales del José Martí que había abrazado como brújula el afán de que la ley primera de la república buscada fuera “el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”, declaración en la cual el sentido del propio legado martiano autorizaría a sustituir hombre por ser humano, para conjurar la herencia patriarcal.

Sería un grueso acto de ignorancia, o de invidencia voluntaria, desconocer lo hecho por la Revolución Cubana para abonar la aspiración rectora que Martí legó a nuestra Constitución vigente y, aún más, a la necesaria cultura de funcionamiento social afincada en la ética como baluarte de la civilidad y la ley. Y sería un suicidio nacional menospreciar esos valores porque hayamos satanizado el concepto de república al identificar estrechamente con él a la Cuba que existió de 1902 a 1958, cuyas calamidades tampoco autorizan a subvalorar los ímpetus revolucionarios vividos en esa etapa. Entre ellos se ubican los que desde 1953 protagonizó la vanguardia de la generación del centenario martiano.

Soslayar la importancia de la ética y de la civilidad republicana nos haría cómplices de una realidad ante la cual el propio guía histórico de la Revolución expresó el 17 de noviembre de 2005: “Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra”. Puso por encima de la hostilidad que “ellos”, los enemigos, han lanzado contra la Revolución desde el exterior, los males que pueden minarla desde dentro, y ninguno es más letal que la corrupción, crecida en el desorden y la indisciplina.

Tampoco puede Cuba permitirse autocomplacencia alguna por el hecho de que los índices de la corrupción que hay en ella puedan ser o parecer irrisorios comparados con la que prima en otros lares del mundo. Para ella cualquier grado de corrupción es grave, porque resulta medularmente incompatible con el proyecto de justicia social con que está responsabilizada como aspiración.

No es casual que el discurso pronunciado por Fidel Castro en noviembre de 2005, lo recordara de manera explícita y perentoria el general de ejército Raúl Castro ante la Asamblea Nacional del Poder Popular el 7 de julio de 2013. A despecho de normas de silencio que pudieran estimarse buenas, no se detuvo por previsibles usos que haría de sus palabras “la gran prensa internacional, especializada en denigrar a Cuba y someterla a un frenético escrutinio”, con campañas que no se detendrán por muy prudente que sea la prensa revolucionaria, cuya “discreción” puede equivaler al incumplimiento de su tarea.

Sin ignorar riesgos, el dirigente puntualizó que seguía una razón fundamental: “no debemos restringirnos” cuando es necesario “debatir con toda crudeza la realidad, si lo que nos motiva es el más firme propósito de rebasar el ambiente de indisciplina que se ha arraigado en nuestra sociedad y ocasiona daños morales y materiales nada despreciables”. Y añadió: “Hemos percibido con dolor, a lo largo de los más de veinte años de período especial, el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás”.

En ese punto citó el discurso de Fidel de 2005 y enumeró problemas cuya erradicación urge, empezando por el hecho de que “una parte de la sociedad ha pasado a ver normal el robo al Estado”. Sería útil saber qué porciento de la sociedad integra la parte que considera normal hurtarle al Estado, como se denomina comúnmente el saqueo de la propiedad social, con la que, para cuidarla y administrarla, están responsabilizados los organismos estatales, y el Estado mismo, que no es propietario. Quizás la connivencia se haya generalizado en el cuerpo social por los caminos de la llamada pequeña corrupción cotidiana.

Por esos vericuetos se entroniza una cultura de la tolerancia y la complicidad opuesta desde la raíz a la cultura de la honradez, necesaria para que la propiedad social funcione como es debido y los valores justicieros ocupen el lugar y desempeñen el papel activo que les corresponden. No cabe responsabilizar por completo del mal a las penurias que el pueblo viene sufriendo como consecuencia del encarnizado bloqueo imperialista, en primer lugar, y, también, del insuficiente trabajo y la ineficiencia en la administración de los recursos. Ver como causa única las penurias aludidas sería desentenderse de un hecho que debe hacernos reflexionar, no solo para conocerlo, sino para actuar mejor: no será exagerado ni irresponsable afirmar que en Cuba parece haberse perdido aquella cultura de la decencia popular que hacía a los humildes decir de sí mismos con orgullo: “pobres, pero honrados”.

Quien no olvide que el lenguaje es la expresión material del pensamiento, dará justa importancia a un hecho en el cual no será impertinente insistir: las palabras decencia y decente se perciben en retirada, si no olvidadas ya, mientras que, en la otra cara de la moneda, robar se suplanta por luchar, resolver y otros eufemismos. Las calamidades no se dan solas, aisladas: minan a la sociedad en su conjunto, y así la prostitución —que en sus versiones actuales quizás tenga más bases en el quebranto de la familia y en el desorden social desde edades tempranas que en la precariedad económica— ha dado lugar a términos como jinetera y jineterismo, y dejemos el punto ahí para olvidar que alguna vez a las jineteras hubo quienes las llamaron mambisas, por su condición de “luchadoras”.

Claro, es “moralmente” más cómodo comprar artículos diversos —alimentos, piezas de repuesto, ropa, calzado, cosméticos…—, y dialogar con esas personas si las llamamos luchadores y jineteras que si les decimos ladrones y prostitutas. Pero no es cuestión de vocablos, sino de normas de comportamiento y convivencia, y resulta imprescindible conocer las raíces, para tratar de limpiar de esas yerbas el país.

Probablemente parte de esas raíces se hundan en el llamado igualitarismo, no visto como aspiración que no se ha alcanzado plenamente ni en los socializados servicios funerarios, sino como fruto de prácticas y nociones que han llevado a confundir al pueblo con el lumpen. En su discurso citado, Raúl Castro señaló: “Conductas, antes propias de la marginalidad, como gritar a viva voz en plena calle, el uso indiscriminado de palabras obscenas y la chabacanería al hablar, han venido incorporándose al actuar de no pocos ciudadanos, con independencia de su nivel educacional o edad”.

Conceptos como centro y marginalidad son dinámicos, y sus connotaciones se mueven. En estas líneas no se pretende analizar a fondo el hecho de que, si uno sale por sus medios, como un paisano más, y recorre las calles de una ciudad como La Habana a pie o haciendo uso del transporte público, puede percatarse de que, a menudo, en el centro activo se ve a la chusma, y, como arrinconadas, a las personas decentes. Y un aliado natural de esa chusma son los delincuentes de cuello blanco que hasta la usan como intermediaria en el trasiego comercial —clandestino, se dice, pero con alta eficiencia— de artículos sustraídos de almacenes cuya administración se les ha confiado a ellos, o a ellas.

La chabacanería es ostentosa; pero cabe conjeturar que el núcleo duro del desorden se hallará en el manejo turbio de la propiedad social. Y quizás ese nocivo torcimiento se afinque, mucho más que en el mal entendido igualitarismo, en la vulneración de la igualdad, de la honradez con que debe ejercer su papel quien administre no un emporio privado —cuyos dueños harán todo lo posible y lo imposible para que no les roben—, sino quienes asuman la tarea de administrar, en representación del Estado, bienes públicos.

Por eso hay razones más que suficientes para alarmarse ante alguna tendencia que asoma a pedir piedad, o falta de vigilancia, para funcionarios públicos que “luchan”. En apoyo de esa tendencia se dice que nadie quiere dirigir, y que no está bien que la población ponga ojos vigilantes, de antemano, sobre quienes acepten hacerlo. Muchos no querrán ocupar cargos de dirección, pero no faltarán, ni escasearán, quienes compitan con el macao para mantenerse en su concha. Si lo hacen para defender causas justas, merecen ser felicitados; pero si los guía el propósito de mantener ventajas materiales no siempre bien habidas, toda vigilancia será poca. Nadie tiene derechos especiales sobre los bienes de la patria, que van desde el pago del transporte hasta las mayores empresas, y pasan por la información.

Difícilmente lo que le haya hecho mal al país sea el exceso de control eficaz. Lo más probable es lo contrario, y no será la fiscalización la fuente de daños que lamentar. Arduo será probar que se equivoca quien sostenga que el origen mayor de calamidades no está en descubrir deformaciones, sino en que estas se den y, al darse, muestren cómo personas llamadas a representar el orden y la honradez acumulan beneficios inmorales, nómbrese como se nombre la causa legal que se les siga cuando se descubren sus manejos. El intento de desterrar el igualitarismo mal asumido no debe conducirnos a olvidar que quien, en Cuba, acepte dirigir o administrar recursos de propiedad social, no debe aspirar a las ventajas materiales que logra un negociante exitoso en un país capitalista.

La brújula no debe descuidarse, sino todo lo contrario, porque la realidad se haga más compleja en la medida en que las formas de propiedad se diversifiquen y se interconecten. En ese entorno serán mayores los peligros; pero únicamente la legalidad, establecida claramente y aplicada con el debido rigor a partir de la Constitución, y una conciencia ciudadana cultivada con esmero, podrán poner freno a irregularidades y delitos que hacen peligrar no solo a la economía de la nación, sino a la propia sobrevivencia de esta frente a los desafíos que la asedian por fuera y por dentro. Si se da alguna contradicción entre la ética y la ley, habrá que revisar y replantearse la segunda.

En los rejuegos terminológicos promovidos por adalides de la desideologización, no es imposible oír que se desapruebe, como supuesta maniobra deslegitimadora, la aplicación del calificativo de bandidos con que se bautizó a los alzados contrarrevolucionarios que intentaron derrocar a la Revolución armados por el imperio. De hecho eran bandidos: integraban bandas. Pero está sobre el tapete algo más que un aséptico deslinde etimológico. Se trata de saber quiénes son los enemigos del pueblo.

Si aquellos bandidos sobresalieron entonces entre los enemigos de la Revolución, popular desde sus cimientos, hoy la ponen en peligro —con mayores posibilidades de éxito quizás, puesto que no forman bandas aisladas y pueden confundirse, o se confunden, con el resto de la sociedad— los que medran con la corrupción y propician que ésta se generalice. Hay que afinar la puntería en cuanta medida se aplique para no darles cuartel. Urge impedir que las normas, lejos de poner coto a los delincuentes —dicho sea en el sentido más etimológico de la palabra, aplicable a quien viola la ley—, genere más restricciones que, en vez de favorecer la productividad, ofrezcan asideros y trillos para las infracciones y, por tanto, para la corrupción, con la cual colaboran los burócratas de la inercia y las trabas.

No hay mecanismo infalible, pero cada ley, cada control, cada declaración jurada de contribuyente o funcionario, cuanto se haga en ese terreno, debe combinar prevención y pulso educativo, y la represión que sea justo y menester aplicar. Sigue siendo necesaria una carga contra los bribones, para perfeccionar la obra de la Revolución que barrió “la costra tenaz del coloniaje”, y para que no se vuelvan inútiles “en humillante suerte, / el esfuerzo y el hambre y la herida y la muerte”. Continúa en pie el reclamo de una meta mayor: “para que la República se mantenga de sí, / para cumplir el sueño de mármol de Martí”. Sólo así se le rendirá a Rubén Martínez Villena el mejor tributo a su memoria.

 

*Filólogo e historiador cubano: investigador de la obra martiana de cuyo Centro de Estudios fue sucesivamente subdirector y director. Profesor titular de nuestro Instituto Superior Pedagógico y asesor del legado martiano en los planes de enseñanza del país; asesor y conductor de programas radiales y de televisión. Jurado en importantes certámenes literarios de nuestro país.  Conferencista en diversos foros internacionales; fue jefe de redacción y luego subdirector de la revista Casa de las Américas. Realizó tareas diplomáticas como Consejero Cultural de la Embajada de Cuba en España. Desde 2009 ejerce el periodismo cultural en la Revista Bohemia.     Entre los reconocimientos que ha recibido se halla la Distinción Por la Cultura Nacional.

 

Publicado en Cuba | Deja un comentario

El barco hace aguas en #Holguín, renuncian varias Damas de Blanco

lapolillacubana26:

De blanco, la tela si acaaaaaaaaaso

Originalmente publicado en Visión desde Cuba:

Por Luis Ernesto Ruiz Martínez. Buscando un poco de información sobre el caso de la Dama de Blanco que irresponsablemente sacó a su hijo del Hospital Lenin de Holguín, supe que le duró bien poco la osadía y tuvo que acudir nuevamente a los servicios de otra de nuestras unidades asistenciales. Como valor agregado a lo que encontré en internet (porque ya ellas mismas se encargan de divulgar sus hazañas) que al parecer el caos reina entre las “blanquiverdes” holguineras que prefieren abandonar el barco ante las quejas, denuncias y problemas financieros del movimiento.

Ver original 369 palabras más

Publicado en Uncategorized | 1 comentario

Gaza en dos minutos (video)

lapolillacubana26:

Sencillo, pero certero: en Youtube búscalo en https://www.youtube.com/watch?v=RzYqaMcLPa0

Originalmente publicado en La pupila insomne:

gaza

Este breve animado, con una impresionante economía de recursos, logra sintetizar a la perfección el conflicto que actualmente desangra a Gaza.

Ver original 27 palabras más

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Hugo Chávez: En clave de Utopías

Por Carlos Rodríguez Almaguer

 

“Hay hombres dispuestos

para guiar sin interés,

para padecer por los demás;

para consumirse iluminando”

José Martí.

 

 Todavía duele el alma al escribir este nombre y pensar en su breve paso por nuestro mundo. Nada de lo que digamos en este sesenta aniversario de su natalicio, ni lo que se dirá dentro de cuarenta años, cuando las generaciones que hoy le están naciendo a nuestra América capaz e infatigable se reúnan a celebrar su primer Centenario, será suficiente para cubrir la imagen del hombre que ha dejado temblando con su vida y sollozando con lo imprevisto de su muerte los rincones más puros de nuestra Madre América.

Hugo Chávez resucitó a los muertos: a los que yacían bajo la tierra virgen de un continente nuevo, y a los muertos vivientes que desandaban tristes o indiferentes los caminos de un mundo que no tenía sentido. Los llamó por su nombre, les dijo “épa, muchachos” y les tendió su mano nacida de la tierra, moldeada con el barro y el agua de estos ríos infinitos, y tallada en la piedra volcánica de antiguas cordilleras. Se volvió al indio y lo estrechó en sus brazos como hermanos, se disculpó por tantas centurias de abandono, les trajo ciencia nueva para unirla, sin vanos aspavientos, a la ciencia copiosa que ellos acumulaban; y les prestó su voz para que reclamaran su justicia.

 Se volvió hacia los pueblos maltratados del continente inmenso y les llamó a juntarse como amigos, como hijos de la misma madre. Y se fue por los llanos y los montes a invocar, en el nombre de Bolívar, la unidad latinoamericana. No le importaron contratiempos, mezquindades, oportunismos vergonzosos; todo lo sufrió el eterno soldado de Barinas; todo lo padeció, hasta el silencio. Pero hay silencios que dicen más que un grito, y él gritó su silencio y su palabra con la misma intensidad con que miraba el alba y el ocaso, y el dolor de los pueblos y la alegría de un niño. No temió de los hombres porque supo amarlos sin medida, y ellos, los buenos, tampoco le temieron. Solo los egoístas, los malvados, las fieras disfrazadas de humanos sintieron el temor a su palabra y a su cólera santa e indetenible. Pero aún a los malvados él les tendió sus manos, y aunque ellos las mordieron, siempre los comprendió porque esa es la naturaleza de las fieras, y entonces les tendió sus cicatrices.

 Aquel hombre robusto y sonriente se adueñó de su tiempo, nuestro tiempo, y nos cambió la vida, y por cambiar, nos cambió hasta la muerte, porque ya no habrá quien al cerrar los ojos piensa nunca: “pobre América”. Ahora sabemos morirnos sin tristeza porque de nuestras manos, que él llamó a la faena, han salido milagros verdaderos: hospitales, escuelas, carreteras, libros, música… Ahora, cuando morimos, la sonrisa de lo que puede ser nos tranquiliza: “por los pueblos de América comenzará a salvarse este planeta”. Y el soldado nos mira satisfecho, y nos vamos con él.

 Los que lo asesinaron, “perdónalos, Señor, porque no saben lo que hicieron”, multiplicaron la fe y las voluntades; fecundaron, con las ideas que querían exterminar, las montañas y los ríos, y la imagen del hombre cuyo rostro han odiado los persigue de cerca cada día y cada noche de sus terribles vidas. Los pueblos han hecho suyas su obra y su leyenda: trabajan y sueñan, y vuelven a trabajar para seguir soñando, porque él les enseñó que los sueños se construyen con las manos y que los pueblos que quieren avanzar por el camino de la vida no pueden dejar de soñar porque se morirían de tristeza y hastío.

 Hugo Chávez que estás en todas partes, en el niño que ríe sin motivo aparente, en el viejo que moja sus recuerdos en las lágrimas de tus melancolías; en la mujer que siente por sus venas correr la fuerza nueva desde que tú le hablaste, en el joven que aprendió de tu vida que hoy es siempre el futuro y que el mañana tendrá aquellos colores que se consigan hoy. Comandante de pueblos olvidados que vinieron al mundo de las grandes cadenas de desinformación gracias a tu “insolencia” contra el amo, gracias a tus arranques de justa indignación, por ti supimos que era posible decir Patria, Solidaridad, Justicia, Escuela, Tierra, Pan, Libertad… sin que nos destrozaran con sus balas los cancerberos del Gran Capital.

 Yo no podía escribirte, amigo Chávez, hombre humilde y dicharachero, pregonador de arañas de lechosa; yo no podía ni pronunciar tu nombre. Mi garganta se negaba a decirlo, y estas manos hechas a las palabras, no podían escribir aquellas que te nombran. Pero ya casi es tiempo de vendimia, y las palabras se me atoran en los labios tal como las ideas me hieren en la mente, sin que ninguna pueda traducir lo que siento. Tal vez porque la única forma capaz de referir la magnitud del vacío que dejaste, puede ser el silencio.


Santo Domingo, República Dominicana, lunes 28 de julio de 2014.

Cerca del mediodía.

Publicado en Chávez ahora y siempre | Etiquetado , , , , , | 1 comentario

En #VIDEO homenaje de #Venezuela a Hugo Chávez

lapolillacubana26:

Se vale “llorar lágrimas de amor por nuestro comandante infinito”… #ChávezVIVElaLuchaSIGUE

Originalmente publicado en Visión desde Cuba:


“Aquí están sus nietos, sus hijas, sus hijos, sus compañeros y lo más importante, está su pueblo que jamás lo ha dejado solo“, expresó Nicolás Maduro hoy en Venezuela durante el homenaje al Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana. Se vale “llorar lágrimas de amor por nuestro comandante infinito”. Al mismo tiempo resaltó que “no es tiempo de llorar, es tiempo de luchar”. “Bendito sea su vientre doña Elena por habernos traído a este redentor de patria”, finalizó.

Ver original

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Chávez, 60 años (+ Video)

Por Atilio A. Boron

 

“Si yo me callo, gritarían las piedras de los pueblos

de América Latina que están dispuestos a ser libres

de todo colonialismo después de 500 años de coloniaje”.

                                  (Hugo Chávez, entrevista radiofónica, 10/11/2007)

 

En el día de hoy, 28 de Julio, Chávez habría cumplido 60 años. Prematuramente hemos sido privados de uno de los “imprescindibles” en la dura y larga batalla por la Segunda y Definitiva Independencia de Nuestra América. Más allá de la discusión que subsite al interior del campo antiimperialista –no siempre lo suficientemente sabio como para distinguir con claridad amigos de enemigos- lo cierto es que Chávez marca un antes y un después en la historia de América Latina y el Caribe. Si Fidel fue el gran estratega de tantas batallas libradas contra el imperialismo y el colonialismo, en Nuestra América como en África y Asia, Chávez fue su eximio mariscal de campo a la hora de encarar, en Mar del Plata, en Noviembre del 2005, la batalla decisiva que hundiría el más ambicioso y largamente acariciado proyecto del imperialismo norteamericano en el hemisferio para todo el siglo XXI: el ALCA.

Nutrido por las enseñanzas de Simón Bolívar y por su amigo y maestro cubano (Fidel fue para Chávez lo que Simón Rodríguez fuera para Bolívar); por su inagotable voracidad intelectual que lo hacía estudiar y leer día y noche; y por las lecciones extraídas de sus luchas contra la oligarquía y el imperialismo, el bolivariano fue completando su formación política hasta convertirse, también él, en el gran estratega de la resistencia y la ofensiva antiimperialista en Nuestra América. La UNASUR y la CELAC tienen el sello indeleble de Chávez, como también lo tienen el ALBA, el Banco del Sur, Petrocaribe, TeleSUR –amén de los por ahora frustrados Petrosur y el Gasoducto del Sur- y tantas otras iniciativas continentales surgidas de su patriótico latinoamericanismo. Al principio aquellas  fueron descalificadas por muchos políticos e intelectuales de la región como producto de una incontenible megalomanía de Chávez, o de su exaltada “imaginación tropical”. Pero a poco andar, con el fragor de la lucha de clases y la guerra mediática, económica, política y cultural desatada por el imperialismo para reconquistar el control de nuestros países y regresarlos a la condición semicolonial existente en vísperas de la Revolución Cubana aquellos proyectos se revelaron  como las únicas alternativas realistas ante las pretensiones de dominio de Washington. Chávez logró con su prédica y con sus acciones que se hiciera carne en este continente la idea de que la unidad de los países latinoamericanos y caribeños era condición ineludible, inexorable, de su supervivencia como entidades independientes. Que de persistir en la desunión astutamente azuzada por el imperialismo nuestro destino no sería otro que el de ser devorados por él, perdiendo no sólo nuestras riquezas sino nuestra independencia, nuestros valores, nuestra lengua, nuestra cultura. Todo, incluyendo nuestra dignidad.

A esta clarividencia político-estratégica Chávez sumaba una fuerza de voluntad excepcional, una sobrehumana capacidad de trabajo y un carisma y simpatías personales que lo tornaban un interlocutor irresistible y un protagonista político de primer orden. Tenía todo lo necesario para llevar exitosamente a la práctica un proyecto de unidad latinoamericana y caribeña, y por eso nuestros enemigos: el imperialismo y sus aliados, percibieron con claro instinto de clase el peligro que entrañaba su protagonismo continental. Por si lo anterior fuera poco fue Chávez quien, en medio de la noche neoliberal, reinstaló en el debate público latinoamericano -y en gran medida internacional- la actualidad del socialismo. Más que eso, la necesidad del socialismo como única alternativa real, no ilusoria, ante la inexorable descomposición del capitalismo, denunciando las falacias de las políticas que procuran solucionar su crisis integral y sistémica preservando los parámetros fundamentales de un orden económico-social históricamente desahuciado.

Por eso pusieron en marcha un plan para acabar con Chávez, como antes lo hicieron con el Che, con Jaime Roldós, con Omar Torrijos, con Juan José Torres, con los generales democráticos chilenos Carlos Prats y René Schneider, con Patrice Lumumba en el Congo y con tantísimos otros líderes políticos que tuvieron la osadía de desafiar los designios del imperialismo. Más pronto que tarde sabremos la verdad de las causas de su muerte.

Ya aparecerán nuevas revelaciones de los documentos secretos del gobierno de Estados Unidos en donde los detalles de tan perversa operación salgan a la luz del sol. Pero si acabaron con su vida no pudieron hacerlo con su ejemplo y su legado, que se fortalecen día a día. Ocurrirá con él lo que con el Che: su muerte, lejos de borrarlo de la escena política agigantará su presencia y su gravitación en las luchas de nuestros pueblos. Por una de esas paradojas que la historia reserva sólo para los grandes, su muerte lo ha convertido en un personaje inmortal.

 

 Video en Youtube

Tomado de Fanal Cubano

Publicado en Chávez ahora y siempre | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Almódovar, Penélope Cruz o Bardem denuncian el “genocidio” israelí en la franja de Gaza

lapolillacubana26:

Excelente actitud!

Originalmente publicado en Cuba por Siempre:

Escrito por  Europa Press

Almódovar, Penélope Cruz o Bardem denuncian el "genocidio" israelí en la franja de Gaza
Varias personalidades del mundo de la cultura han denunciado el “genocidio” del ejército israelí en la franja de Gaza “contra la población civil palestina”, según han manifestado en un comunicado alrededor de un centenar de actores, directores, dramaturgos y escritores españoles.

   En este escrito, los firmantes critican que “el detonante” de esta violencia es “la ocupación israelí”, que “sigue avanzando e invadiendo territorios de los palestinos en lugar de replegarse a las fronteras del 67″.

Ver original 352 palabras más

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Una jornada que comienza con Chávez y sigue con Fidel

lapolillacubana26:

Fidel y Chávez, paradigmas!

Originalmente publicado en Visión desde Cuba:

Los jóvenes de Cuba dedicarán la jornada Si tengo un hermano, desde el 28 de julio y hasta el 13 de agosto, a la celebración del aniversario 60 del natalicio del Comandante Hugo Chávez y al cumpleaños 88 del líder histórico de la Revolución Cubana.

Ver original 197 palabras más

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Fidel y el milagro de soñar despierto

Por Wilkie Delgado Correa*

 En fin, Fidel milita en el bando de los impacientes, de los apurados, de los que presionan lo posible y luchan contra lo imposible. Y esto es bueno recordarlo en el 61 aniversario del 26 de Julio, Día de la Rebeldía Nacional, aquel día en que no murió en el asalto al Cuartel Moncada.

Si en la madrugada de la Santa Ana, en la ciudad de Santiago de Cuba, con los ojos aún adormilados por los festejos del Carnaval aquel 26 de julio de 1953, Fidel hubiera caído en combate, como ocurrió a muchos de los asaltantes, durante los primeros o últimos disparos del heroico asalto de los jóvenes del Centenario al Cuartel Moncada, la historia de Cuba hubiera sido diferente, aunque sin dudas habría pasado a la historia por aquella acción gloriosa.

Si al desembarcar en el Granma el 2 de diciembre de 1956, después de años de prisión y exilio, para cumplir el compromiso de que ese año seríamos libres o mártires, Fidel hubiera caído en combate, en uno de los muchos escenarios que tuvo aquella odisea, la historia lo habría ensalzado por su glorioso gesto y la consecuencia singular de su rebeldía, pero la historia de Cuba hubiera sido diferente.

 Si la historia de Cuba ha sido de lo más glorioso y fecundo en los años de la lucha revolucionaria y los posteriores al triunfo de la Revolución, hasta hoy, ha sido por Fidel y nuestro pueblo, amalgamados en una unión indisoluble en torno a sueños a alcanzar y convertir en realidad. Y es que como él mismo ha dicho: “Soñar con cosas imposibles se llama utopía; luchar por objetivos no sólo alcanzables, sino imprescindibles para la supervivencia de la especie, se llama realismo.” Y ha prevalecido en él en las cosas de nuestro pueblo y del mundo esa lucha persistente por una vida mejor a través de la justicia y el intento de que los seres humanos por primera vez programen su propio destino.

Duro y difícil ha sido el camino, preñado de los abrojos y entuertos propios y ajenos, aunque más bien los escollos ajenos han sido colosales, mientras que han sido, lógicos e inevitables según las circunstancias, los entuertos de la propia obra y de la marcha indetenible en la consecución de nuevos sueños.

En el discurso pronunciado en el acto con motivo de la primera graduación de la Escuela Latinoamericana de Medicina el 20 de agosto de 2005, Fidel expresaba que “Esta graduación era un sueño hace casi siete años.  Hoy es una prueba de la capacidad de los seres humanos para alcanzar las más elevadas metas, y un premio realmente para los que creemos que un mundo mejor está a nuestro alcance.” Al relatar el surgimiento de la idea de ayudar con médicos a poblaciones que vivían bajo condiciones de catástrofe en Centroamérica y la de formación de médicos con estudiantes de esos países como becarios en Cuba, agregaba: “Hoy esa escuela, con su pujante desarrollo, apoya la formación de médicos no sólo en Centroamérica sino también en otras regiones del mundo.”

 Ya había anunciado en el discurso del 7 de abril de 2003, con motivo de la inauguración de obras para la salud: “Una profunda revolución en los servicios de salud tendrá lugar en nuestra patria.”

Otro sueño convertido en realidad fue cuando a partir de la experiencia cubana del desarrollo de recursos humanos y las tecnologías correspondientes en el campo de la oftalmología, Fidel concibió la idea de extender estos servicios al resto de los países hermanos, que fue correspondida inmediatamente por Chávez, de modo que ya el 8 de julio de 2004 se estableció el programa para atender a pacientes venezolanos. Así que un año después Fidel anunciaba que: “Juntos también, Venezuela y Cuba, estamos llevando a cabo lo que constituye uno de los más emocionantes programas que puedan ponerse en práctica:  devolver o preservar la visión en los próximos diez años a más de seis millones de latinoamericanos y caribeños.

Se han creado las condiciones en Cuba y están creándose en Venezuela para diagnosticar, operar o curar cada año 25 mil caribeños,100 mil cubanos, 100 mil venezolanos y 120 mil sur y centroamericanos.

En realidad, el programa se ha iniciado ya en 14 centros oftalmológicos de los 24 con que contaremos a finales del presente año, los que disponen de las más avanzadas tecnologías que existen en el mundo.  Nuestro país alcanza ya un ritmo de 1.400 operaciones de la vista diariamente.

Este año estamos a punto de alcanzar ya la cifra de 50 mil venezolanos de la misión Barrio Adentro operados de la vista entre mediados de enero y hoy 20 de agosto.  En menos de un mes han recibido igual tratamiento 1093 caribeños, en virtud de los Acuerdos de Anzoátegui, suscritos el pasado 30 de junio.

Debe conocerse que, dado su estado de pobreza, más de 4 millones y medio de latinoamericanos y caribeños requieren de este servicio anualmente y no lo reciben, y más de medio millón pierde la visión cada año, muchas veces sin haber sido examinados nunca por un médico.

Al igual que hace 40 años, permítanme soñar.  Sólo que después de medio siglo de lucha estoy absolutamente seguro de que nadie podrá decir de los sueños de Cuba, como dijo Calderón de la Barca, “toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.”

Diez años después y fruto de esa capacidad o milagro de Fidel para soñar despierto, la Operación Milagro y las Misiones milagros en países del mundo, en particular en nuestra América, es una realidad impactante, que ha beneficiado a más de cuatro millones y medio de personas, aunque aún existan en el mundo políticos miopes que, enfermos de prejuicios,  timideces e indolencias no se atreven a convertir los sueños en realidades en sus países respectivos. Son los eternos conservadores que prefieren mantener la inequidad y la injusticia. No quieren que sus pueblos vean con ojos sanos el mundo que los tiene marginados y bajo la condición de su mala suerte de pobreza; y tampoco quieren que piensen y crean que las cosas políticas y sociales pueden ser de otra manera..

Para concluir sobre esa cualidad de Fidel de proyectarse más allá de lo posible, que también puede serlo según las circunstancias y perspectivas, baste esta confesión: “Si me pregunto a cuál de los grupos pertenezco yo, diría que milito en el bando de los impacientes, y milito en el bando… de los apurados, y de los que siempre presionan para que las cosas se hagan y de los que muchas veces tratan de hacer… más de lo que se puede”.

En fin, Fidel milita en el bando de los impacientes, de los apurados, de los que presionan lo posible y luchan contra lo imposible. Y esto es bueno recordarlo en el 61 aniversario del 26 de Julio, Día de la Rebeldía Nacional, aquel día en que no murió en el asalto al Cuartel Moncada.

*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba

Publicado en Fidel Castro | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

Ser judío, del orgullo a la vergüenza, una reflexión del editor chileno Paulo Slachevsky

Paulo Slachevsky Chonchol es un prestigioso intelectual chileno, director-fundador de la editorial LOM, que, además, es judío y antisionista.

Siempre me he sentido orgulloso de ser parte del pueblo judío, de una cultura que con todas sus contradicciones vio nacer a Montaigne, Spinoza, Marx, Freud, Einstein, Trotsky, Arendt, tantos hombres y mujeres que han hecho significativos aportes a la humanidad, en la creación y en la búsqueda de un mundo más justo y humano.

Me siento judío cuando pienso en los sueños que marcaron a generaciones de jóvenes que fueron ensanchando el mundo con sus aspiraciones de libertad, de comunidad, de justicia, de hermandad, que transversalmente han cruzado colores de piel y naciones. Desde el mismo texto bíblico Éxodo, está explícita la necesidad y experiencia de la libertad de un pueblo, de las aspiraciones y derechos cuando se está sometido al yugo, al sometimiento.

Me identifico con la historia emblemática de exilios y dolores del pueblo judío, en cuyas esperanzas de libertad se reflejan todos los pueblos. Y esa historia, con horas trágicas, me ha motivado, como a muchos otros, a defender irrestrictamente los derechos humanos, partiendo por el derecho a la vida y a la dignidad.

Me siento orgulloso de ser judío por el deber de memoria que marca su cultura, la cultura de la escritura, del comentario, la traducción y la crítica; por la constante interpelación ante la indiferencia. Por su reconocimiento a los justos que en horas de horror, a riesgo de sus vidas, hacían real la palabra solidaridad y todo por salvar a los perseguidos. Por una historia que ha interpelado a nuestra humanidad como seres humanos, más allá de razas y creencias, por su lucha contra la indiferencia.

Por todo ello me identifico también, y no puedo quedar indiferente, ajeno, a los dolores de otros pueblos, de otros seres humanos. Como no me es indiferente el dolor de los judíos a través de la historia y su derecho a constituirse en nación, tampoco me es indiferente ese derecho para el pueblo palestino, el pueblo kurdo, los pueblos indígenas de nuestro continente.

Y cuando es el Estado de Israel, en nombre del pueblo judío, quien repite en otros lo que le tocó vivir a este pueblo una y otra vez a lo largo de siglos, me avergüenza. Sí, me avergüenza.

Me avergüenza ver hoy cómo se masacra al pueblo palestino bajo el discurso de la defensa propia.

Me avergüenza que se diga “retírense para salvaguardar sus vidas”, cuando bien se sabe que no tienen adónde ir y se les tiene encerrados en un gueto de miseria, opresión y humillación.

Me avergüenza cuando se les pide cordura, pacifismo y racionalidad mientras día a día se les ocupa, se les maltrata y se les asesina, intentando cortar toda posibilidad de futuro.

Me avergüenza que la comunidad judía califique toda crítica y presión internacional como persecución o antisemitismo, cuando fue la misma solidaridad internacional y las Naciones Unidas las que dieron legitimidad al Estado de Israel.

Me avergüenza que como pueblo no seamos capaces de masivamente alzar la voz y dejemos que dominen las voces del egoísmo ciego, incapaz de mirar más allá de sus intereses a corto plazo.

Me horroriza cómo se usa toda la potencia guerrera contra la población civil, cómo se ejecuta el castigo “por cada baja de mi lado, tendrán 10 o 50 del vuestro” que han aplicado las peores tiranías de la historia.

Sin duda hoy y en estos años se ha manchado de triste manera la historia de un pueblo que para muchos era sinónimo de justicia y libertad. Bien nos ha enseñado la historia que no se acallan los anhelos de libertad y dignidad con la censura y la fuerza, que no se puede hacer cualquier cosa en nombre de la seguridad y del deseo de expansión territorial, que por la fuerza se pueden ganar varias batallas, pero sostenerse solo a través de ella pone en claro riesgo la perpetuidad.

Es hora de parar ya y no manchar irremediablemente nuestra memoria y sentidos de comunidad dejando a nuestros hijos un legado de infamia. Del otro lado del muro están nuestros hermanos.

                                                                                                     

 Cortesía de P. López López vía correo electrónico

Publicado en Conflicto palestino israeli | Etiquetado , , , , , , | 10 comentarios