Latinoamérica en su hora decisiva

Por Ricardo A. Salgado Bonilla*

389226_398067260217973_107512122606823_1303638_79223528_nLos países latinoamericanos viven hoy un momento que definirá su historia, al menos, por los siguientes 50 años. La continuidad de los procesos de liberación nacional y construcción de sociedades más nuestras, dependerá en gran medida de estos últimos cuatro meses de 2015. No se trata de una premonición, sino más bien de las posiciones tomadas por la agresión de la derecha continental, que son a todas luces dirigidas desde centros de inteligencia públicos y privados del imperio(muchos critican la utilización de esta palabra, pero no es posible dejarla de lado mientras el enemigo de la humanidad sea el mismo y tenga la misma predisposición frente a nosotros).

Es más que evidente que llegamos a un punto en el que los procesos integracionistas se encuentran francamente a la defensiva, y, lo que es peor, sin una respuesta continental orgánica frente a la agresión que incluye una monstruosa guerra psicológica de última generación, que permite a las grandes maquinas propagandísticas de la derecha manipular amplios sectores de nuestras sociedades. Los medios de comunicación imponen hoy una agenda de saturación que nos identifica con hechos aislados pero no nos deja pasar a la etapa de los acontecimientos.

Casos claros de esto son los eventos que se vienen dando en Venezuela, en Ecuador, Brasil, El Salvador, y en otro sentido, en Guatemala y Honduras, los países de que, estando en control de la derecha más conservadora, están siendo utilizados para generar la impresión colectiva de que la lucha contra la corrupción es la llave hacia la felicidad de los pueblos. Esa imagen esta mas oculta, pero presente en los países mencionados, donde grupos de la sociedad descargan su ira irracional contra los gobiernos progresistas sin importar lo que han conquistado y lo que pueden perder.

Los medios de comunicación se están comportando como un arma de guerra, en nombre de la libertad de expresión, que hoy día se ha convertido en una camisa de fuerza para evitar que los pueblos se expresen libremente. Es en el campo comunicacional donde se libra una de las batallas decisivas, pues de ellos surgen unidireccionalmente las ideas que prevalecen en los movimientos lanzados contra la izquierda continental. Parece mentira, pero incluso grupos revolucionarios caen en los discursos elaborados finamente desde la derecha.

En Venezuela la guerra contrarrevolucionaria dura ya un par de años, y ha sido escalada dramáticamente durante el 2015. Ningún país latinoamericano, a excepción de Cuba, ha avanzado tanto en sus políticas sociales, y ningún pueblo de este continente tiene las ventajas con las que hoy cuentan los venezolanos. Diez y seis años de revolución permitieron crear una estructura social que tiene este país. Sin embargo, mucho esta aun pendiente, especialmente en la parte ideológica en la que el gran enemigo de la revolución sigue siendo el consumismo desenfrenado de toda la sociedad, lo que la hace blanco perfecto para la agresión económica, que hoy, sin ninguna duda, se aplica contra este país sudamericano.

La escasez provocada, la falta de rendimiento productivo, le gigantesca y desproporcionada agresión en el sector cambiario, y la necesidad gubernamental de mantener su política social, son una combinación explosiva, que el gobierno bolivariano no parece controlar todavía. El hecho es que hoy la imagen de la revolución es cuestionada incluso desde sectores afines, en los cuales no parece contarse con la claridad necesaria para entender lo que está en juego, y todo lo que se puede perder. Por demás esta repetir lo catastrófico que sería para todo el continente, pero en especial para el pueblo de Bolívar, un retroceso político en este momento, que impondría de golpe un neoliberalismo mil veces más dañino que aquel que condujo la sociedad al caracazo.

En Ecuador, la manipulación de algunos grupos disfraza de descontento y desacuerdo, la agresión que claramente tiene fuerte inclinación a una salida violenta. Esta actitud de ciudadanos “cegados” por su cólera frente al gobierno, y las expresiones violentas que se multiplican por momentos, son una muestra de la incapacidad de la derecha para presentar la imagen de inestabilidad y crisis, que es imprescindible para activar los mecanismos para derrocar el gobierno y destruir todos los logros alcanzados hasta la fecha. Aquí, aunque existe una tendencia clara a llamarlos “golpes blandos”, no parece que en Venezuela o en Ecuador la derecha pueda avanzar sin recurrir a la violencia, recurso al que, por otro lado, no renunciara jamás.

En Guatemala, el encarcelamiento de la exvicepresidenta, y la petición de juicio político para permitir prisión para el presidente Otto Pérez Molina, a solo dos semanas del proceso electoral, nos enfrenta a una realidad cruda: el sistema neoliberal, y la clase dominante han llegado a un consenso con la derecha internacional para un cambio político aparente, en el que algunas figuras serán “sacrificadas” o sus culpas relativizadas. Un triunfo del status quo con cara de limpieza, abanderando la cruzada contra la corrupción, definiendo la política como el mal que destruye las sociedades. Una gran movilización social, en la que la gente se muere de ansias por ver presos a algunos personajes mientras pierde de vista los grandes problemas y al final no es capaz de transformar nada.

En Honduras la situación, un poco más complicada por factores diversos. El gobierno de Juan Orlando Hernández, el más troglodita de los de derecha en el continente, ha sumido al país en un terrible estado de calamidad. Nada es más cómodo para el orden de cosas que mantener elevado el tono de las protestas procedentes de un grupo de ciudadanos indignados, despolitizados, sin “ideología”, incoherente y sin vocación organizativa alguna. Resulta claro que la idea es implantar un nuevo sujeto en el imaginario colectivo, capaz de reemplazar a la resistencia popular, destruir el Frente Nacional de Resistencia Popular al Partido LIBRE y darle un carácter caricaturesco al Golpe de Estado de 2009.

No será extraño que se intensifique la campaña de desprestigio y persecución política contra quienes participan en el proyecto constituyente, especialmente a quienes apoyaron la idea de la consulta popular en 2009.

Hoy suena con fuerza en los medios corporativos el “ultimátum” de los indignados al gobierno de Juan Orlando Hernández, le dan tres semanas para que cumpla con sus demandas. En el mejor de los casos, para el pueblo hondureño, esta es una acción aventurera reflejo de la falta absoluta de sentido del límite. Sin embargo, las consecuencias son incalculables; el gobierno de turno está diseñado para ser absolutamente represivo, posee estructuras de fuego legales, así como grupos paramilitares, esa es una realidad que no puede ignorarse.

Es importante preguntarse ¿Por qué ni en Guatemala ni en Honduras, con las estructuras represivas más feroces del continente, no han reprimido a las marchas de indignados? ¿Sera porque ahora somos más civilizados? ¿Por qué el gobierno norteamericano ha reconocido inmediatamente a los movimientos anti gubernamentales, algo que no hizo jamás en su historia?

En cualquier caso, los rasgos característicos de la turbulencia social en estos países sigue un patrón similar, demasiado estandarizado para ser casual. La manipulación de las masas, la explosión de las emociones, el engaño frente a la realidad, el distanciamiento de la política, la satanización de la ideología, la acción intensiva de ONG y grupos religiosos, todo es tan consistente que la tesis del efecto dominó y el advenimiento de una nueva es absolutamente cuestionable.

Honduras y Guatemala están siendo utilizadas como la fuente del “ejemplo” que se invocara para justificar y legitimar las acciones por venir en el cortísimo plazo en otros países de la región. Esto en si es un reto para todos; es preciso entender que ahora no solo buscan destruir nuestros procesos revolucionarios, sino imponernos sujetos históricos inocuos que nos han de aportar una nueva historia, nuevos héroes, y nos preparan para los horrores de este neoliberalismo que hoy es mas feroz y audaz que nunca.

Este contenido ha sido publicado originalmente por teleSUR bajo la siguiente dirección: http://www.telesurtv.net/bloggers/Latinoamerica-en-su-hora-decisiva-20150823-0001.html.

 

*Licenciado en Matemáticas de la Universidad Autónoma de Honduras Estudios de Postgrado en Sociología: Universidad de Berlín, Experto en Investigación Social en Zonas Costeras entre poblaciones Pesqueras. Escritor de varios Informes y Artículos de Opinión Miembro del Frente Nacional de Resistencia Popular Secretario de Relaciones Internacionales Partido Libertad y Refundación, LIBRE, fotografía incluida

 

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Todos somos Trump…

Por Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado

Sí así como lo lee. No se asuste pero sí, todos somos Trump. Todos tenemos un poco (algunos todo) de neonazis, de conservadores deshumanizados, tenemos un poco de genocidas, de xenófobos. Por ahí también un poco de Ku Kux Klan con esa su supremacía caucásica. Mucha arrogancia de clase (aunque seamos rasos) y la indiferencia a flor de piel. Solo veámonos en un espejo y pensemos en la forma en que nos afanamos por el Holocausto, y la negativa rotunda a aceptar los genocidios que vivieron y están viviendo nuestros pueblos. El genocidio en África que pensamos que está al otro lado del mundo, pero la tenemos en la sala de nuestras casas porque todos somos hijos de su entraña. Para no ir tan lejos, somos lo que decimos odiar.

Esa lisonja nuestra para apoyar lo recalcitrante y rechazar lo que es justo. Decimos que Trump es un loco, es un racista, un millonario arrogante que habla de los latinos porque ya no le funciona la chaveta. Déjeme decirle que Trump es aunque usted no lo crea, la voz de millones de estadounidenses que piensan eso y cosas peores de los latinoamericanos indocumentados, de los afro descendientes, de los Pueblos nativos de Estados Unidos. Así tan demócratas como los mira en el fondo son republicanos. Vea a Obama que utilizó el discurso de la Reforma Migratoria para lograr la presidencia dos veces, ha sido el presidente que más indocumentados ha deportado en la historia del país.

También es quien ahora mismo se opone a liberar a los niños inmigrantes indocumentados que están en centros de detenciones, ¿no es acaso incongruente su discurso con la acción? Vea a Hillary que también ha si desleal a la humanidad ahora utilizando a su favor la causa indocumentada.

¿Y nosotros no tenemos la incongruencia de palabra y acción cuando desde la comodidad de nuestras casas vemos las muertes de migrantes y refugiados en Europa y no se nos crispa un nervio por la indignación? ¿Que vemos la cantidad de vidas que quedan en la frontera entre México y Estados Unidos y lo que hacemos es acusar de desertores a los migrantes? Que desvalorizamos sus remesas. ¿Que acusamos a Venezuela por cerrar las fronteras y deportar colombianos, y no vemos los refugiados internos que la propia Colombia mancilla? ¿Qué decir de los deportados que envía Estados Unidos a Colombia y ahí nadie dice ni pío? ¿Qué decir de República Dominicana poniendo en acción desde hace décadas las palabras del discurso de Trump? Las de negar la ciudadanía a hijos de migrantes indocumentados. ¿No lo hace ya República Dominicana con hijos de haitianos y de extranjeros en general? Venga usted a Nueva York y verá que pulula de dominicanos indocumentados que le suplican a Estados Unidos la Reforma Migratoria. Incongruencias del sistema y de esta humanidad destartalada.

Pero Estados Unidos tampoco está allá en el norte lejano, lo tenemos frente al espejo, nosotros que no somos esa gran mayoría de estadounidenses anglosajones xenófobos, también somos racistas y abusadores: con los migrantes que llegan a nuestros países, con la empleada doméstica, con el vendedor de mercado, con el recogedor de basura. Con el niño que lustra zapatos, con los niños traga fuego, con el joven malabarista que se para a media calle en hora pico a alegrarnos los segundos. Con los niños que crecen en los arrabales a quienes acusamos de conformar clicas delictivas, basándonos en estereotipos. Somos exactamente tan idénticos a Trump con nuestro actuar con los migrantes internos en nuestros países, rechazamos al que es de pueblo, a quien es de aldea, a quien no tiene un nivel de escolaridad que agencie la prepotencia nuestra. A quien no esté a nuestra altura de letrados, intelectuales, empresarios: come mierdas. Tachamos de haragán al desempleado pero somos incapaces de levantarnos y en acción cambiar el sistema, ni de criticarlo siquiera. Tibios.

Humillamos al campesino, al obrero, a aquel vendedor de pan, a la señora que vende comida en la esquina. A la niña que carga el canasto de tortillas. Vemos como menos al niño que va por la calle pastoreando sus cabritas y ofreciendo los vasos de leche. Al que vende algodones. A aquel vendedor ambulante que sube al autobús a ofrecernos lo último en lapiceros desechables. A la trabajadora sexual, como si nosotras fuéramos santas y virginales, y como si ellos no tuvieran el descaro de pagar por sus servicios. Pero somos incapaces de cuestionarlos a ellos y al sistema. El hombre mismo es incapaz de cuestionarse le resulta cómodo pagar y violar. ¿Qué tiene que ver todo esto con la postura política de Trump y el partido Republicano en Estados Unidos? Todo, tiene que ver todo porque todo va de la mano, todo se entrelaza una cosa lleva a la otra.

Muchos “artistas” se han manifestado contra las palabras de Trump pero son incapaces de llevar a la acción las palabras de la maravillosa Dolores Huerta que llama al boicot. De boca todos pero de acción ninguno.
¿Y nosotros en nuestros países seríamos capaces de llamar a un boicot? Contra Monsanto, contras la multinacionales, contra la venta de tierras, contra los genocidios, contras los dictadores, contra la oligarquía? ¿Contra la dueñas de casa que explotan a las empleadas domésticas? ¿Contra millonarios dueños de campos de cultivo que explotan a quienes cortan el algodón, la caña, las fresas, las verduras? ¿Contra nosotros mismos y nuestra doble moral?

Por supuesto que las palabras de Trump llaman al odio, al rechazo, a la xenofobia, a la violencia, a la deshumanización. Pero, ¿nuestro silencio e indiferencia a qué llama?

Salgamos de esa podrida zona de confort y del estigma de que “en boca cerrada no entran moscas.” De que “allá ellos sus vidas porque se fueron (hablando de migrantes) quién los manda a ser desertores.” “Pobres pero no son de mi país.” “Muy mal pero no me compete, para qué se meten a tener tantos hijos si no los pueden criar.” “Indios patas rajadas vienen a infestarnos a los capitalinos, que se regresen a sus pueblos mejor.” Y así un rosario de nuestra doble moral, crueldad, indiferencia y holgura.

Salgamos de ahí, seamos capaces de transformar este mundo de miseria y dolor. Uno a uno, gota a gota. Nuestro silencio e indolencia en las causas justas nos confirma que somos tan Trump como el propio racista de supremacía blanca. ¿De qué nos quejamos entonces si somos igual de mezquinos?
29 de agosto de 2015.
Estados Unidos.
Fuente: Crónicas de una Inquilina.

Tomado de Suramérica Press

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Cerrar la frontera, cerrar La Invasión

Por Yldefonso Finol*, @IldefonsoFinol

bachaqueo3La República Bolivariana de Venezuela es un país asediado por la combinación de múltiples factores perturbadores de la vida nacional, dirigidos por intereses transnacionales para derrocar la Revolución Bolivariana, debilitar las fuerzas populares, y apoderarse de nuestros recursos estratégicos.

Esta conspiración internacional, junto a la derecha criolla, incluye medios de comunicación cartelizados que mienten al mundo sobre la verdad de Venezuela, actores políticos extranjeros al servicio del imperialismo (Club de Madrid que reúne a una pandilla ex presidentes delincuentes, artistas tarifados, etc), y, con un papel muy estelar, a la llamada “parapolítica” colombiana, vale decir, el paramilitarismo material e intelectual.

Tal confabulación no es nueva, y se remonta a la victoria electoral del 6 de diciembre de 1998 del Comandante Hugo Chávez que inició esta Revolución Continental; desde entonces ya hemos derrotado varias intentonas fascistas. Pero, en la actual fase, enmarcada dentro de la doctrina de la Guerra de Cuarta –y Quinta- Generación, bajo el método del denominado Golpe Suave y Continuado, el flanco donde se nos ha afincado el enemigo es el económico.

Y es éste el marco donde debemos ubicar las medidas extraordinarias que ha adoptado Nuestro Gobierno en las zonas fronterizas.

El cierre de la frontera era un clamor popular por la inminente crisis humanitaria que estaba provocando el desabastecimiento de alimentos, medicinas, productos básicos de la vida familiar, insumos industriales y partes de repuestos, entre otros, en nuestro país, especialmente en los estados limítrofes con Colombia.

El contrabando de nuestros bienes esenciales hacia Colombia es un elemento clave de la estrategia paramilitar para destruir la dignidad de Venezuela.

Se busca el efecto “desesperación”: alteración brutal de la vida ciudadana y predominio de la desesperanza.

Para rematar, el paramilitarismo colombiano, infiltrado en Venezuela desde el año 1998 -con complicidad de autoridades de ese país- implementó un plan de desbordamiento criminal, como ingrediente de esa guerra psico-política, diseñada por las agencias conspirativas gringas y sionistas.

Fue así como reconvirtieron bandas de delincuencia común en un entramado paramilitar que hizo despuntar las cifras de secuestros, asesinatos, narcotráfico, y prácticas atroces, muy ajenas a la realidad venezolana como el sicariato, los descuartizamientos de seres humanos vivos, las fosas comunes, los pranes.

El resultado lógico de esta alianza macabra, debía ser la pérdida de popularidad del Gobierno Bolivariano, y por ende, su caída.

Los volúmenes de ganancias que han pasado a Colombia en estos últimos cinco años, con el saqueo de nuestros alimentos y combustibles, han servido para consolidar esas organizaciones criminales que tienen su guarida en territorio colombiano.

Lo que ha ocurrido en el lugar llamado –¿”casualmente”?- La Invasión, no puede considerarse una simple deportación; se trató del desmantelamiento de una base de operaciones del paramilitarismo colombiano, en plena zona de seguridad fronteriza. No se cerró una frontera normal. Se rescató, del lado venezolano, un área invadida por paramilitares contrabandistas y narcotraficantes del vecino país.

La canalla mediática, con ayuda de la derecha venezolana empeñada en traicionar el patriotismo, ha formado una alharaca con imágenes y datos manipulados, que no reflejan para nada la tradicional generosidad con que Venezuela, y en particular la Revolución Bolivariana, ha acogido a los millones de colombianos que están aquí con nosotros labrándose la vida y el futuro que les negó su país de origen.

Estamos seguros que las pocas personas deportadas y otras que regresaron voluntariamente, se van mucho mejor que como llegaron aquí: sin nada, desde la mayor pobreza, que es la que emigra hacia Venezuela, huyendo del hambre y las motosierras.

Los más de cinco millones que seguirán en nuestro suelo, saben que aquí consiguieron refugiarse en la esperanza, porque Venezuela para Colombia siempre ha sido “una mano amiga, y un corazón solidario”.

Ojalá este amor fuese mutuo algún día.

*Economista. Presidente de la Comisión Nacional de Refugiados. Militante chavista. Poeta. Escritor. Ex constituyente.

 

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Segunda entrevista a Ana Belén Montes desde su celda en una prisión de Estados Unidos (I)

by jovencuba

Ana_Belén_Para el gobierno de Estados Unidos de Norteamérica, Ana Belén Montes está condenada al ostracismo y estaría en el más absoluto silencio. No se dieron cuenta que “fuerzas superiores” y no exactamente extraterrenales o esotéricas, sino solidarias, asumirían su voz para no dejarla abandonada. De tal forma que su pensamiento se está conociendo desde su celda utilizándonos como “médium” para ello. Ana nunca más estará callada. Siempre alguien en algún lugar del mundo tomará sus ideas para divulgarlas.

Es por eso que, previo acuerdo con la entrevistada y agradecido por su gentileza de ella, ponemos a disposición del lector la primera parte de esta segunda entrevista.

CN: ¿Qué piensas de esta posibilidad de dar a conocer tus ideas y pensamientos al mundo, cuando te quieren silenciar?

ABM: Lo primero es que sepan las personas que existo. Estoy aquí y no en silencio. Es una oportunidad formidable para alguien como yo que está totalmente aislada.

Lo segundo, silenciarme no será posible. Mi acto de compromiso con la Isla es un hecho imposible desconocer. La idea de entrevistarme y de hacer que mi voz se mantenga viva es una muestra de solidaridad que agradezco, ya que es importante se conozca el porqué de mi admiración por Cuba.

CN: ¿Cómo te encuentras física y psicológicamente?

ABM: Trato de mantenerme en forma física. Siempre tuve el hábito de acudir a hacer ejercicios; en este sentido cuidaba mucho de mi dieta diariamente. En eso era obsesiva. Ahora, en otras condiciones me mantengo haciendo los ejercicios. De la dieta no voy a hablar, porque en una prisión no hay mucho que escoger, que no sea lo que te dan. Como mujer acostumbraba a preocuparme por mi presencia. No se puede perder el sentido de resultar atractiva, es un don que la naturaleza nos ha permitido ejercer y nunca quise desaprovecharlo.

Psicológicamente el internamiento tiene un impacto. Lo más importante es el no poder comunicarme con ninguna persona. Es por eso que tengo mis largos monólogos. Tengo a mi favor, aunque no es lo mismo, que estoy acostumbrada a vivir sola. Y hay algo interesante. En la sociedad norteamericana uno está rodeado de gente, pero en ocasiones está muy solo. Por momentos a lo largo de la vida tuve esa vivencia. La sociedad norteamericana está llena de matices y uno de ellos puede ser la soledad “acompañada” que en ocasiones se percibe. Estoy convencida que el gobierno norteamericano quiere embotarme sensorialmente: que deje de escuchar, de sentir, de hablar, de oler, de ver y pensar. No lo van a lograr. Como todo ser humano a lo largo de mi vida he tenido mis momentos de desajustes, pero tengo la inteligencia suficiente para llamarme a capítulo y asumir el autocontrol de mis acciones. Es un reto subsistir. Otros lo han logrado. Yo también lo lograré.

Antes de ser detenida, seguí la situación de los cubanos en la Florida en septiembre de 1998 (se refiere a los cubanos que formaron parte de la llamada red “Avispa”). A ellos también quisieron quebrantarlos y se portaron con firmeza. A mí me toca hacer lo mismo.

CN: ¿Qué puedes decirnos de tus carceleros?

ABM: Hay poco contacto. Unos saben porque estoy aquí, a otros probablemente no les interesa y hacen su trabajo. Este es un lugar donde una mirada de un tipo u otra, una breve frase, determinado gesto, tienen para uno un significado que denote apoyo o rechazo y hay de todo un poco.

CN: Nos interesa retomar el tema de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos.

ABM: En la entrevista anterior definí la política de Estados Unidos hacia la Isla, de hipócrita y cínica. Así la veo y así la percibe el politólogo Daniel Estulin. Hay una diferencia entre el sentido que otras personas y yo adjudicamos a las relaciones entre ambos países y el que algunos políticos del gobierno y el Congreso le dan, empezando por el presidente. De ahí que, parafraseando a Julius Fucick en su “Reportaje al pie de la horca”, les diga: “Cubanos, los he amado, estad alertas”.

Para mí es importante que la Isla esté alerta y muy atenta al desarrollo de los acontecimientos.

Muchos norteamericanos acudirán en “buena onda”, al decir de los mexicanos; otros pueden que, inducidos por la manipulación gubernamental, traten de hacer daño.

Ustedes han demostrado inteligencia, valentía y fortaleza a lo largo de décadas. Sé que no les faltara en esta oportunidad. Estados Unidos abre los brazos para abrazar a la Isla y, conociendo el pensamiento político norteamericano, este es “el abrazo de la muerte”. Ahora lo importante es que ustedes no se dejen envolver por el “cisne negro” que es el gobierno de Estados Unidos y hagan lo que han venido haciendo siempre ante las acciones del gobierno norteamericano: revertir el sentido de lo que este quiere. Así siempre le han ganado. Es increíble que dos países pequeños como la Isla y Viet Nam hayan vencido a Estados Unidos.

Es importante que en la Isla sepan que hay muchos norteamericanos honestos, aunque el sistema crea una forma de pensar que nos hace creer superiores, dueños del mundo. Por eso para que las cosas cambien realmente, tiene que venir un cataclismo político en la vida norteamericana que haga evolucionar el pensamiento, la psicología y la cultura del país, preservando lo mejor que tengamos y modificando lo perjudicial.

No está a la vista ese cambio. Pero llegará. Me siento una contribuyente a ese cambio. Hay otras personas que también lo han hecho. No pretendo darme exclusividad.

Continuará…

LJC recomienda leer la entrevista anterior.

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Comunicado de CELAC exige devolución de territorio de Guantánamo ocupado por EEUU

Base Naval de Guantánamo. Foto: Reuters.

A la Reunión de Coordinadores Nacionales de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que sesiona en la ciudad de Quito, capital de la República de Ecuador, entre los días 26 y 28 de agosto, asiste una delegación cubana presidida por el compañero Abelardo Moreno, viceministro de Relaciones Exteriores. En la cita fue aprobado un Comunicado Especial sobre la Base Naval de Guantánamo, cuyo texto íntegro expresa: 

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC),

Reiterando su compromiso con el multilateralismo, los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, incluyendo la igualdad soberana y la integridad territorial de los Estados,

Reafirmando la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, acordada en su II Cumbre en La Habana, el 29 de enero de 2014,

Consciente de la existencia por más de un siglo, de la Base Naval de los Estados Unidos en Guantánamo, territorio de la República de Cuba,

Actuando a la luz del proceso hacia la normalización de relaciones entre la República de Cuba y los Estados Unidos de América, que constituye un elemento que contribuye a la estabilidad de la América Latina y el Caribe,

Considera que la devolución a la República de Cuba del territorio que ocupa la Base Naval de los Estados Unidos en Guantánamo debe ser un elemento relevante de ese proceso, mediante un diálogo bilateral apegado al Derecho Internacional.

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