Colombia; construir la paz: Una vuelta de mirada sobre el delito político

Hay maneras de evocar a nuestros muertos y, con la muerte de Carlos Gaviria, esta afirmación se hace sintomática. Los mantenemos como una presencia inane, benevolente, pero sin incidencia alguna en el presente, y los dejamos morir del todo, o los recordamos como una fuerza viva al atender a sus ideas y así hacemos justicia a su memoria –al reconocer que esta siempre se define por la lucha y que tenemos que hacerle frente como tal. Esta segunda tarea cobra importancia hoy  cuando los diálogos de paz atraviesan un momento de crisis y, tanto el gobierno como las FARC, en su incapacidad para superarlo, demuestran que se sale de sus manos responder a los intereses de la sociedad –y que a la mesa de paz le faltan voces.

 Lo que se pone en juego con el proceso de paz, para los pueblos que se han sumido en el dolor durante décadas, no es solamente la tregua entre dos bandos en conflicto, sino la posibilidad de construir una sociedad sobre nuevos cimientos: una sociedad genuinamente democrática. Es en este sentido que, para la izquierda, se hace necesario revisitar y revivir el legado de su historia y, en esta ocasión, creemos, se trata de volver sobre una herencia a la que Gaviria también supo responder: la re-instauración del delito político.

 Esta posibilidad, a ojos de muchos (y, entre ellos, los del gobierno actual) se reduce a los mecanismos legales que hicieran posible una implementación de los acuerdos que surjan de la negociación de La Habana. Más allá del ámbito jurídico y coyuntural, lo que dicha posibilidad pone en juego es el emplazamiento, como visión de construcción de una sociedad posible, de una discusión que apunta al corazón de las posibilidades de cimentar una democracia sobre la base de concepciones políticas profundamente dispares.

 *

De Gaviria, si lo recordamos bien –cuando falleció y en el aniversario del día de su nacimiento–, se repitió incesantemente de izquierda a derecha que era un liberal sin mácula, que, como pocos, obedecía a la fuerza de la razón y de los argumentos antes que a la de cualquier otro mandato y que difícilmente podría encontrarse en alguien tal coherencia ejemplar entre lo que pensaba y lo que hacía. Así, decían todos, “nos hará mucha falta”.

 Si bien estas afirmaciones le permitieron a muchos hacer paz con su memoria al mostrarse como demócratas tolerantes, capaces de reconocer en un opositor político semejantes cualidades, en relación con el espectro de influencia que Gaviria dejó plasmado en diversos temas, desde la legalización de las drogas, pasando por la adopción por parte de parejas homosexuales, hasta sus posiciones como voz de una oposición política concienzuda (como lo fue en su momento frente al gobierno de Álvaro Uribe), hay un tema capaz de romper con esta apacible visión que ha querido guardar su memoria en un baúl: se trata del delito político. Para entender la razón de esta ruptura, podemos empezar por fijarnos en lo que este es.

 El delito político se considera como un crimen en contra del Estado, en el que la intención del agente tiene un carácter político o ideológico. A partir de la transformación que este sufrió con la Revolución Francesa, en donde pasó de ser un crimen de lesa majestad a un crimen de lèse nation, se configuró la comprensión moderna del delito político: pasó de ser un crimen en contra del rey, del emperador, etc., a ser un crimen en contra del Estado.

 El contenido punitivo que se adjudica a este tipo de crímenes depende a su vez de una determinación política. Es decir que, en un régimen absolutista, el crimen más grave y, por tanto, al que se adjudica la pena más dura, es el que se dirige en contra del detentor del poder de Estado; mientras que en un régimen con una visión pluralista del poder, en donde no habría una última palabra sobre la detención de este –un régimen genuinamente democrático, si se quiere–, se espera un trato benévolo hacia el delincuente político en relación con el de un delincuente común; esto en razón de que el primero actúa con base en un principio altruista al considerarse que su acción hace parte de un fin mayor que, en última instancia, es el de construir una sociedad más justa, etc.

 Gaviria lo expresaba de forma contundente con dos afirmaciones. La primera era que podía tenerse buena cuenta del tipo de sociedad y de gobierno en el que uno se encuentra al indagar por el tipo de relación que este mantiene con el delito político y, la segunda, que no podíamos perder de vista que, en última instancia, el delincuente político es un rebelde.

 La respuesta de los sectores conservadores de la política colombiana a los planteamientos de Gaviria frente al tema fue siempre la de asumir su posición como una ‘justificación’ de los crímenes de los grupos insurgentes o, cuando menos, como un error. E y, en consecuencia, varias veces buscaron que él se retractara de sus palabras[i]. El hecho de que el ex-magistrado defendiera un tratamiento benévolo del delincuente que actuaba bajo un principio político, por moverse por un precepto altruista, frente a un delincuente común, implicaba reconocer un estatus discursivo a los grupos insurgentes que, sabemos, el gobierno de Uribe se había esforzado dura y largamente en deslegitimar. La visión del ‘gran demócrata’ que los sectores tradicionalistas y de derecha pretendían adjudicar a Gaviria, encontraba un límite infranqueable en esta discusión. Para ellos, hay ciertas visiones de lo político que no caben en una democracia.  Más allá de un error o de requerir una excusa, lo que exigían de Gaviria era que no excediera la comprensión de lo político que, en última instancia, le querían imponer.

 Es por esta razón, por la necesidad de ampliar lo que entendemos por “democracia” como sociedad, que se hace necesario reactivar el potencial político que Gaviria encontró en la defensa del delito político, ya que, en este legado se pone en juego la fuerza disruptiva de su herencia para la construcción de una sociedad más justa, tarea que la izquierda debe arrebatar al relato normalizador que se ha asentado sobre la figura de Gaviria.

 No se trata de restituir la figura de Gaviria por sí misma. Lo que interesa reconocer es que el ex-magistrado, atravesado por fuerzas históricas que supo canalizar colectivamente en su vida, supo encarnar y relanzar discusiones que, incluso hoy, representan una importancia decisiva para la izquierda colombiana –y, quizás, latinoamericana. Asumir que su legado se mantiene vivo, es asumir que estas discusiones pueden y deben interpelar el orden político establecido en el cual nos encontramos y al que nos oponemos. El primer paso, por general o vago que parezca, es retomar este punto de disrupción que representa su posición frente al delito político, por ser una discusión que  rebasa con creces el ámbito del derecho y apunta directamente al corazón de la construcción de una democracia genuina.

 *

La situación del delito político en Colombia se ha deteriorado progresivamente al punto de ser prácticamente nulo hoy día; particularmente, desde que el ex-general Bedoya demandó ante la Corte Constitucional la inclusión de las normas del código penal que cubrían las lesiones y las muertes en combate en el delito de rebelión. Como magistrado, Gaviria asumió la tarea que se le presentó y se opuso a esta demanda  aduciendo razones suficientes tanto de principio (como el hecho, por obvio que parezca, de que un grupo armado se alza en armas para combatir), como prácticas (como “la incapacidad de determinar en un combate quién hiere a quién”) y pragmáticas (como el hecho de poder tratar al insurgente, en el marco de un proceso de paz como el que vivimos hoy, como un igual y no como un sub-humano)[ii]. Frente a la respuesta favorable de la Corte a esta demanda, como figura pública y asumiendo la coyuntura histórica que le tocó, él se opuso y buscó el restablecimiento del delito político hasta sus últimos días.

 Si bien Gaviria no fue el primero en hablar del delito político en Colombia, afirmamos que no puede ser el último. La urgencia que él veía en restablecer esta discusión para el país solo ha crecido y es por esto que se hace necesario responder a su llamado. Ciertamente, la derecha no será quien lo haga. Así, es la izquierda la que debe reclamar y politizar esta discusión, en la medida que representa para ella una posibilidad mucho más amplia que la coyuntura del proceso de paz. Le corresponde en tanto que posibilidad de construir la paz a partir de la pluralidad política misma, más allá de lo que el gobierno y las insurgencias pueden.

 Esta tipificación delictiva no puede pensarse solo en los límites del proceso de paz porque, en realidad, implica una visión de lo social y lo político, de lo que es una vida genuinamente democrática, que excede el espacio jurídico y coyuntural. Replantear el delito político es poner una discusión sobre el derecho legítimo que tenemos de criticar el modo hegemónico en que la vida está siendo ordenada y de hacer oposición a un Estado que puede ser injusto, sobre la base de entender que esta democracia está por hacerse. Las voces de disidencia son las voces de rebeldes, no de monstruos cuya existencia podría depender de una determinación unívoca del estado. Así que, sin esta comprensión amplia de lo que se pone en juego con esta discusión, que es la posibilidad de construir una sociedad que nos albergue a todos, bajo las mismas condiciones, y no más las de una oligarquía sedimentada y reaccionaria,  difícilmente podrán ponerse los cimientos para una paz duradera y, mucho menos, para una sociedad distinta.

 Ahora bien, no pretendemos negar el valor fundamental de tener un marco jurídico concordante con la coyuntura de un proceso de paz. La restricción que se infringió a la reglamentación del delito político cuando la Corte Constitucional falló a favor del general, permitía avizorar los impedimentos a los que se enfrentaría cualquier proceso de paz futuro[iii]. Esto se evidenció el año pasado cuando el gobierno de Juan Manuel Santos, en su propia voz y en la de Humberto de la Calle[iv], anunció la necesidad de buscar los mecanismos para reglamentar y extender la conexidad del delito político a delitos como el narcotráfico y el secuestro. Sin embargo, como la izquierda lo ha mostrado convincentemente, este marco jurídico no puede resumirse a la pragmática gubernamental que pretende reducir el problema a un marco técnico-jurídico y olvidar el carácter político de este delito (por redundante que esto pueda parecer) [v].

  Si este proceso de paz, como los colombianos lo anhelamos, resulta en una transformación genuina de la brutal manera como hemos vivido hasta ahora, depende de que alcancemos unos puntos mínimos de acuerdo en relación con las concepciones de lo político que se han enfrentado en este país,  sin que esto resulte en el genocidio de las voces que han reclamado históricamente su lugar  en contra de las oligarquías y las mafias, de los fusiles y de la fuerza física.

 El problema es, como lo hemos dicho, que ni las FARC ni el gobierno representan las voces de muchos que se encuentran fuera de la mesa de negociación y que también anhelan la paz. La posibilidad de que se distinga al monstruo terrorista del rebelde, no solo porque este último tenga que ser insurgente, sino simplemente porque tiene una voz de protesta en contra de este sistema, no puede seguir siendo razón suficiente para el encarcelamiento injusto, el señalamiento ni, mucho menos, el asesinato. De asumir que un cambio fundamental para construir la paz es que en la vida común de este país puedan haber voces disidentes que no pueden seguir siendo extinguidas por la fuerza, depende que este proceso signifique un cambio genuino y no solo solución política con fecha de caducidad. La construcción de paz depende de que este proceso permita, cuando menos, asentar las bases de la construcción de la democracia en Colombia.

 NOTAS

[i] Vale la pena recordar el célebre debate que sostuvieron Carlos Gaviria y Luís Carlos Restrepo, en donde este último, falto de recursos argumentativos, solo atinaba a insistir sobre el supuesto arrepentimiento y desatino del ex–magistrado en relación con su posición: https://www.youtube.com/watch?v=9NuQ07QCYPs

[ii] https://www.youtube.com/watch?v=UDcLnP8bPnU

[iii] Ibíd.

[iv] http://www.eltiempo.com/politica/gobierno/presidente-juan-manuel-santos-habla-de-los-dialogos-de-paz/14838217 y http://www.elespectador.com/noticias/politica/redefinir-el-delito-politico-articulo-527824

[v] Frente a las limitaciones de la visión del gobierno sobre la naturaleza política del delito político: http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/nacional/item/la-politizacion-del-delito-politico-una-condicion-para-la-paz

Tomado de CILEP (Centro de Investigación Libertaria y Educación Popular), @cileplibertario

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“¿Qué será, será?…” Sobre relaciones Cuba-EEUU

“¿Qué será, será?…” (1):  Acerca del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre  Cuba y los Estados Unidos de América

Por Lohania Aruca Alonso*

 

[…] “este verano, el Secretario Kerry viajará a La Habana para izar formalmente y con orgullo la bandera estadounidense sobre la embajada una vez más.

     Este acto no es meramente simbólico. Con este cambio, podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. […] y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la isla. Esto incluirá al gobierno cubano, la sociedad civil y los ciudadanos cubanos que buscan alcanzar una vida mejor” (2)

 Barack H. Obama.

     SolapaFinalmente, las conversaciones oficiales entre los gobiernos de los EE. UU. y Cuba, anunciadas de forma simultánea y  públicamente por los respectivos presidentes el 17 de diciembre de 2014, culminaron su primera etapa con el restablecimiento y la inmediata reapertura de las embajadas de cada nación en  Washington y La Habana, el 20 de julio de los corrientes. La ceremonia oficial estará encabezada en Washington por el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, compañero Bruno Rodríguez Parrilla y, en La Habana, por el Secretario del Departamento de de Estado de los EE. UU., Sr John Kerry. Aún se desconoce quiénes serán nombrados Embajadores por parte de las autoridades competentes de cada país.

     La segunda etapa del proceso llamado de “normalización”  o de regularización de las relaciones bilaterales, siguiendo lo establecido por el Derecho internacional, y el entendimiento de los intereses de cada parte en los aspectos específicos, se iniciará una vez que sean activadas las relaciones diplomáticas.

     Tras 54 años (1961-2015) de abierta hostilidad contra Cuba, su pueblo y gobierno revolucionario, del rechazo a la legitimidad y representatividad de este último, es justo asumir este “cambio”, y su exposición en la Carta del Presidente Barack Obama al Presidente cubano,  como un hecho histórico positivo para ambas naciones.

No obstante, cabía esperar algo más del discurso presidencial, inclusive una solicitud formal de disculpa dirigida al pueblo cubano ¡al menos!, por las tremendas consecuencias materiales y psicológicas que han pesado (aún pesan y pesarán) constantemente,  durante más de medio siglo, sobre la vida colectiva, familiar e individual de los cubanos y cubanas, debido al acoso, las agresiones de toda índole, el bloqueo económico con todos sus matices. ¡No es fácil!

Ojalá esto se llegue a comprender algún día por el gobierno y pueblo estadounidenses, para que podamos compartir sinceramente “el orgullo” de ver flotar la bandera de barras y estrellas se sobre su embajada de La Habana. El 21 de abril de 1960, Herbert Mathews, miembro de la junta directiva del New York Times, dijo a la Sociedad Norteamericana de Directores de Periódicos: “En treinta años en el New York Times, nunca he visto un gran asunto tan mal entendido, tan mal manejado y tan mal interpretado como la revolución cubana”.(Cita del historiador estadounidense Philip S. Foner, 1962.) (3)

     En la Historia, los discursos políticos se validan no sólo por la jerarquía de la personalidad que lo efectúa, y las circunstancias en que se emiten, sino que le imparten una especial trascendencia los hechos concretos que los acompañan o que se derivan de aquél. De otro modo, resultan tan sólo palabras vacías e  intrascendentes en el devenir de cualquier sociedad o sociedades.

Al leer atentamente las cartas intercambiadas y publicadas, entre Raúl Castro y Obama, fechadas el miércoles 1º de julio, se aprecia en ellas el rigor de los acuerdos alcanzados; la paridad entre los gobiernos, la voluntad política de diálogo,  el respeto recíproco, y la solemnidad  del entendimiento logrado en las rondas de conversaciones, cara a cara, entre los equipos negociadores. Todo lo destacado, tuvo su clímax en el encuentro personal, directo, entre ambos Presidentes,  en el transcurso de la VII Cumbre de las Américas, en Panamá, y los ajustes declarados. (4) Pero, hubo un antes y un después.

     Las declaraciones presidenciales del 17 de diciembre de 2014, hoy día pueden ser consideradas, como el paso previo, aún tentativo, que se fue  perfilando posteriormente.  Por parte del Presidente Raúl Castro, el anuncio conciso de la voluntad política de dialogar reiteraba las anteriores propuestas realizadas por él, y por el Líder de la Revolución Cubana Fidel Castro, al gobierno estadounidense. Únicamente se hizo referencia al bloqueo económico como “lo principal no resuelto” y que debía cesar.

“Al reconocer que tenemos profundas diferencias, fundamentalmente en materia de soberanía nacional, democracia, derechos humanos y política exterior, reafirmo nuestra voluntad de dialogar sobre esos temas.

Exhorto al Gobierno de los Estados Unidos a remover los obstáculos que impiden o restringen los vínculos entre nuestros pueblos, las familias y los ciudadanos de ambos países, en particular los relativos a los viajes, el correo postal directo y las telecomunicaciones”.

Subrayaba entonces el Presidente cubano: “debemos aprender el arte de convivir, de forma civilizada, con nuestras diferencias”. Esta fue la justa aspiración ética que invariablemente marcó el desarrollo de los encuentros o,  rondas de negociación,  “el mayor respeto y la alta profesionalidad” fueron reconocidas en cada ocasión por las cabezas que presidieron los equipos diplomáticos cubano y estadounidense. Una actitud y aptitud cubana tradicional en la historia de nuestra diplomacia. (5)

     Mientras que el Presidente Obama, en una amplia declaración programática, se refirió, entonces,  con especial énfasis, a “Cuba” o a “las relaciones con el pueblo de Cuba”, evitando una referencia directa al Gobierno cubano. (6)

“Los Estados Unidos hoy están cambiando sus relaciones con el pueblo de Cuba y realizando los cambios más significativos en nuestra política en más de 50 años. Pondremos fin a un enfoque anticuado que durante décadas no ha podido promover nuestros intereses. Comenzaremos, en cambio, a normalizar las relaciones entre nuestros dos países.

“A través de estos cambios, pretendemos crear más oportunidades para el pueblo estadounidense y el pueblo cubano y dar inicio a un nuevo capítulo entre las naciones de las Américas”. 

     El tono de Obama fue poderoso, el de la gran potencia que dicta el rumbo político  de manera inapelable. Sin embargo, dos “encontronazos” lo obligaron a moderarse: uno previo a la VII Cumbre de las Américas, mediante un decreto presidencial por el cual se incrementaba la agresividad contra la República Bolivariana de Venezuela en el momento en que se llevaba a cabo el acercamiento con Cuba, ¿remembranza política del “garrote y la zanahoria”?, a  lo cual ripostó enérgicamente el gobierno y el pueblo cubanos,  reafirmando su solidaridad incondicional con la causa venezolana, con millones de firmas.

     El segundo golpe errado fue contra la delegación de la sociedad civil cubana al Foro de la Sociedad Civil en la VII Cumbre de las Américas. La maniobra de personajes de la contrarrevolución cubano americana, disfrazados de “genuinos representantes de la sociedad civil cubana” -entre los cuales se encontraba el destacadísimo asesino Felix Rodríguez Mendigutía- estuvo dirigida por funcionarios diplomáticos estadounidenses acreditados en Panamá. Aquella situación fue denunciada y dignamente “arrollada” por la verdadera representación; pero, puso en tensión el esperado encuentro entre los Presidentes. (7)

     Sin embargo, no se detuvo la última ronda de conversaciones acordada para el mes de mayo, en Washington. Posteriormente, se concluyeron algunos requisitos (para trámites bancarios) que reactivaron el funcionamiento de la Oficina de Intereses de Cuba en Washington, donde radicará la embajada y el consulado cubanos. Tampoco se detuvieron los convenios y gestiones entre empresas estadounidenses y cubanas sobre diferentes materias de interés común. Se ve a Cuba como un gran negocio, sentenció Máximo Gómez, en 1898.

   La justa exclusión de Cuba de la lista de Estados auspiciadores del terrorismo se hizo efectiva el 29 de mayo, después de pasar por el Presidente Obama, el Departamento de Estado y el Congreso, Así las cosas, se cumplieron los requisitos más elementales que en la práctica permiten concretar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de las susodichas embajadas.

   Posiblemente, la segunda etapa de este complejo proceso será larga. En mi opinión, como observadora, se trata de la refundación de las relaciones entre las naciones y gobiernos de los Estados Unidos y Cuba, pues el término de “normalización” resulta estrecho y parcial,  si tenemos en cuenta la profundidad de los “cambios” que tienen lugar y la cantidad de asuntos esenciales pendientes (eliminación del bloqueo, devolución del territorio ocupado por la Base naval de EE.UU.  en Guantánamo, otros tratados, convenios, etc.), Atravesarán dicha etapa las elecciones presidenciales de los EE. UU.  y las elecciones nacionales para ocupar los cargos más altos en la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba, lo que incrementará las tensiones de hoy.

      El referido proceso es parte de una época de renovación política, no solo bilateral y regional; transcurre en circunstancias internacionales igualmente complejas, en medio de cambios de época y hasta de culturas; va en dirección de la multipolaridad, que emerge y se fortalece, con la  tendencia a disminuir la influencia de la política pro hegemónica (unipolar) de los Estados Unidos en el mundo contemporáneo globalizado, y esto todavía no es aceptado por EE. UU.

     Nuevas oportunidades, junto a viejos riesgos, acompañarán los destinos de Cuba, América Latina y el Caribe, en la mentada segunda etapa. Es por todo ello que los avances de Nuestra América, con paz, unidad, objetivos concretos y claros de desarrollo humano, firmeza y velocidad adecuada, instituyen en la actualidad una urgente necesidad histórica.

Una vez más, debo recordar la sentencia de Agostinho Neto: “La lucha continúa, la victoria es cierta”. Cualquiera que sea el futuro, así será.

 

La Habana, sábado, 04 de julio de 2015.

 

NOTAS

  (1) Título de una popular canción estadounidense interpretada por la actriz Doris Day en la década de los 50, siglo XX.

  (2) “Declaraciones del Presidente de los Estados Unidos sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba” (Granma, jueves 2 Julio 2015, Nacionales, p. 3)

  (3)  Foner, Philip S. Historia de Cuba y sus relaciones con Estados Unidos, Tomo I, 1492-1845 De la Conquista de Cuba a la Escalera, cita referida en el “Prefacio”, p. 11.

  (4) Véase: Granma, suplemento,  Cumbres de Panamá 2015, “Se reúnen Raúl Castro y Barack Obama en VII Cumbre de las Américas, por Leticia Martínez Hernández, p. 6.

  (5) Véase: Méndez Capote, Domingo: Trabajos, Tomo I, 1929, Molina y Cía, La Habana “Informe oficial sobre la Enmienda Platt”, p.[183]-200. Dirigido a la Asamblea Constituyente (mayo 6 1901) por la Comisión negociadora con los EE. UU., Domingo Méndez Capote, Presidente y otros. También, se debe analizar la actuación de Cuba en la negociación de la paz en Angola.

  (6) Solamente en 2 párrafos, referidos a la liberación de Alan Gross, el Presidente Obama mencionó directamente al “gobierno cubano”. (Granma, diciembre 2014 jueves 18, “En aquellos aspectos en los cuales no coincidimos, abordaremos estas diferencias directamente”, portada y p. 2.)

 (7) Comunicado de prensa de las organizaciones de la sociedad civil cubana presentes en Panamá. Se refiere a irregularidades ocurridas en el proceso de acreditación de miembros cubanos en la apertura del Foro de la Sociedad Civil. Otra denuncia se hace en relación con la asistencia del terrorista Felix Rodríguez Mendigutía al Foro de la Sociedad Civil, solicitando la expulsión de este mercenario implicado directamente en el asesinato del Che Ernesto Guevara.(Granma, Cumbres de Panamá 2015, p. 4 y 5.)

 

* Cubana. Periodista e investigadora histórica y cultural. Licenciada en Historia, con especialidad en Urbanismo. Máster en Ciencias Estudios sobre América Latina, el Caribe y Cuba Miembro de la UNEAC, la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción y la UPEC. Cumplió tareas como funcionaria del Servicio Exterior del MINREX en Cuba.

Colaboración de la autora

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La pupila asombrada con sus premios “Now” y más (+ fotos)

lapolillacubana26:

Felicidades especiales a Pablito Pinet Pedraza, el querido PPP, tropero de pura sangre!

Originalmente publicado en La pupila insomne:

rochy-pepe-augusto Rochy Ameneiro junto a Augusto Blanca y Pepe Ordaz en La pupila asombrada.

Este viernes 3 de julio se otorgaron los premios del Concurso Now de audiovisuales que nuestro programa de televisión La pupila asombrada convocó junto a la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y la Casa de las Américas y que además contó con un premio especial de los estudios Ojalá que lidera Silvio Rodríguez.

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NOTA DE PRENSA: Círculo de Intelectuales y Artistas Iberoamericanos

_MARTI-Y-AMERICAEL 4 de julio de 2015 en horas de la tarde tuvo lugar en el local La Alianza Martiana el acto fundacional del Circulo de Intelectuales y artistas iberoamericanos una organización de hombres y mujeres libres de España y del continente americano, residentes en Estados Unidos que propugnan y luchan por el respeto a la soberanía plena de nuestros países de origen y por una mejor relación entre el gobierno de Estados Unidos y los pueblos de Nuestra América y del mundo.

José Martí en EE.UU dejó sembrado muchos principios vitales para la especie humana, entre ellos cuando dijo: “No se pueden hacer grandes cosas sin grandes amigos… y lo importante no es que seamos triunfadores, sino que hagamos feliz a nuestra patria”, sentenció el Apóstol.

Este círculo que nace pretende estimular la cultura, el arte y el libre pensamiento, coordinar los proyectos individuales y colectivos que permitan una estrecha relación con los creadores y artistas de Cuba que como nosotros comienzan a vivir una nueva era. Sería también un puente con la UNEAC en Cuba y con todas aquellas organizaciones de América latina, de España y del mundo que consideren el arte y la cultura como medios de elevar la calidad de vida de nuestras comunidades.

Para ser miembros de la organización que acaba de fundarse en Miami es necesario tener inquietudes en la esfera del pensamiento creador, ejemplo: literatura, las artes, la filosofía, cine y videos alternativos, historia y otras aéreas.

Se anunció que el local de La Alianza martiana y otros en el futuro, serán sedes para realizar actividades como talleres literarios, presentaciones de libros, exposiciones de pintura, recitales de música, proyecciones de películas y videos alternativos poesía y otras manifestaciones.

Esta organización se crea además para recibir y promover visitas de artistas procedentes de Cuba y otras latitudes.

Trascendió en el evento que la nueva organización de intelectuales contará con su página en Internet para promocionar la obra de sus integrantes sin costo alguno a través de videos, conciertos y exposiciones.

En el acto fundacional del Círculo de Intelectuales y Artistas Iberoamericanos participó un nutrido grupo de destacadas figuras de la cultura en Miami.

Entre los primeros acuerdos del círculo sobresale la promoción al proyecto de llevar a la pantalla la obra del pintor cubano José María Mijares, considerado uno de los artistas plásticos más importantes de su generación, ya fallecido, la propuesta se escuchó en la voz de María Antonia Cabrera de Mijares, viuda del artista quien dirige la fundación que lleva su nombre.

También se acordó la realización de peñas y actividades culturales en el local de la Alianza Martiana y en otros sitios de Miami.

La actividad fue animada por los trovadores cubanos, Norge Batista y José Rafael Figueroa y el cantautor español Francisco Estévez.

En el acto Vicente Dopico famoso pintor cubano residente en Miami, felicitó la idea de la creación del círculo de intelectuales y manifestó su total apoyo.

Por su parte Ciro Bianchi periodista y escritor cubano de visita en Miami, expresó su complacencia por la creación de esta nueva plataforma cultural y le auguró grandes éxitos.

Roberto Solís, caricaturista y periodista, acotó que esta nueva institución promoverá los lazos culturales no comerciales entre Cuba y Estados Unidos.

Todos los que tengan interés en pertenecer y participar en las actividades del Círculo de Intelectuales y Artistas pueden comunicarse llamando al teléfono 786 222 6450 o asistir a la próxima reunión el domingo 2 de agosto de 2015

Firmado
Junta Directiva
del Circulo de Intelectuales
y Artistas Iberoamericanos.

Carlos Rafael Dhttp://radio-miami.org/
http://condorcuba.wordpress.com/

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Calendario de visita de Francisco I a Cuba

Calendario de visita de Francisco I a CubaEl Vaticano ha hecho público el calendario de la visita de Francisco I a Cuba y los EEUU entre los días 19 y 27 de septiembre. El Santo Padre visitará Cuba entre los dias 19 y 22 y viajará a La Habana, Holguín, Santiago de Cuba y El Cobre.

 

19 de septiembre

Viaje a Cuba

4.05pm: Ceremonia de llegada en el aeropuerto internacional José Martí. Discurso del papa.

20 de septiembre (La Habana)

9am: Misa en la Plaza de la Revolución

4pm: Visita de cortesía al presidente de Cuba Raul Castro en el Palacio de la Revolución

5.15pm: Celebración de vísperas con sacerdotes, religiosos y seminaristas en la catedral de La Habana.

6.30pm: Encuentro con jóvenes en el Centro Cultural Padre Felix Varela

21 de septiembre (La HabanaHolguínSantiago de Cuba – El Cobre)

Holguín

10.30am: Misa en la Plaza de la Revolución de Holguín

3.45pm: Bendición de la ciudad de Holguín desde la Loma de la Cruz

Santiago de Cuba

5.30pm: Llegada al aeropuerto internacional de Santiago de Cuba Antonio Maceo

7pm: Encuentro con obispos en el seminario de San Basilio el Grande en El Cobre

7.45pm: Oración para nuestra Señora de la Caridad con obispos y elenco papal en la Basílica Menor del Santuario a Nuestra Señora de la Caridad de El Cobre

22 de septiembre (El Cobre – Santiago de Cuba, Washington DC)

8am: Misa en la Basílica Menor del Santuario a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre

11am: Encuentro con familias en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción en Santiago de Cuba. Bendición de la ciudad desde la catedral.

12.15pm: Ceremonia de despedida en el aeropuerto internacional de Santiago de Cuba

Viaje a EEUU

4pm: Llegada a la base aerea de Andrews. Bienvenida Oficial a los EEUU

Fuente Cuba Intensa

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