Sobre un grupete de enfermos de irrealidades…

Por Guillermo Guzmán*

El Vicealmirante Rafael Huizi Clavier, Presidente
del Frente Institucional Militar sólo es un perito en superficie, más ná

 Si la realidad es el conjunto de todas las cosas, el papel de la información real debe ser describirlas de manera cabal; por ahí circula un comunicado del Frente Institucional Militar -FIM- que preside el Vicealmirante golpista Rafael Huizi Clavier y refrendado por sus pares el General de Brigada (Ej) Teodoro Díaz Zabala, (Vicepresidente); coroneles (ej) Rubén Darío Bustillos Rávago (secretario de organización) y Luis Enrique Sucre (representante del Ejército); General de Brigada (GN) Simón Figuera Pérez; Capitán de Navío Pedro Rafael Betancourt (Armada) y el Coronel (Av) Ángel Rodríguez C, en roles de directivos del grupo de golpistas.

“Los abajo firmantes” del pasquín contra el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Comandante de la Revolución y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Nicolás Maduro, son  65 generales, 11 vicealmirantes, 57 coroneles, 38 capitanes, 12 tenientes coroneles, 4 tenientes de navío, 3 tenientes de fragata, 1 teniente (GN) y un teniente (Ej) más 1 segundo teniente (Ej); en suma, parte de la peonada de la “Escuela de las Américas” -al servicio de los gringos- y otrora “alzados” de Plaza Altamira y en lo actual producto de la depuración que el Comandante Chávez hizo de la FANB, aunque todavía se revelen resquicios de esa escoria inmunda por apátrida, dentro de la FANB.

“Los arriba firmantes” fueron quienes bañaron en sangre a nuestro pueblo cuando el fatídico Caracazo, nadie me echó el cuento, yo estaba ahí y hasta pude salvar a un alto dirigente y diputado adeco que se la echó de bonito creyendo pasar por alto sin ser identificado y osó provocar al pueblo, por lo que fue capturado por éste e iba a ser linchado, lo que afortunadamente no ocurrió; de ahí que pienso que es  vital que los cuadros dirigentes de prestigio tengan que ponerse a la cabeza del pueblo en marcha, para evitar desbordamientos innecesarios y a los que el enemigo juega a llevarnos.

Por lo que se desprende de sus actuaciones y con Huizi Clavier a la cabeza el Frente Institucional Militar -FIM- debería cambiar sus siglas y denominarse más bien Frente Institucional de Peritos En Superficies -FIPES-, les quedaría soñado en razón de que ellos carecen de capacidad para asomarse al fondo de la realidad.

Yo sostengo inveteradamente en toda circunstancia de tiempo y de lugar, que la piel también cuenta, la superficie es obviamente una parte de la realidad y, en consecuencia, no puede ser desdeñado el hecho de pasearse por ella, pero no ir a lo profundo de la realidad, como le ocurre de  manera evidente a los referidos facciosos, es una falta grave.

Yo digo que ni una cosa ni otra debería ser llevada in extremis, uno tiene que  procurar ver hacia todos lados si pretende conocer la realidad, aunque ésta sea inabarcable como desiderátum, la superficie y la profundidad son dos elementos complementarios de las realidades, recuerdo, por ejemplo, que el Comandante Supremo Hugo Chávez  decía estar muy pendiente de si cada uno de sus soldados se cortaba regularmente las uñas de los dedos del pie e igualmente se ocupaba de que cada soldado tuviese conocimiento de lo que cada palmo de patria tenía que ver con dicho soldado porque en ello se juega la moral, es que ningún soldado tiene la moral en alto si desconoce por qué está ahí, aunque se tratase del soldado raso.

Chávez parecía tener un ojo interno que hasta en lo oscuro lo miraba todo o al menos lo presentía con proverbial intuición, cuando entonces no apelaba a la razón.

Y es que para el Comandante Supremo no bastaba armar a un ejército sino que para él era imprescindible saber dirigirlo y eso hizo con los susodichos a quienes depuró por incompetentes, entre otras cosas.

En resumen, el autorrecontrapomposamente denominado FIM no es menos ni más que un grupete de enfermos de irrealidades, de generales y etcétera muy destacados en las aulas pero nulos sobre el terreno de operaciones y tanto es así que de querer ser mucho han terminado por no ser nada.

Esos son los militarotes que la llamada “Escuela de las Américas” preparó para ser manejados como muñequitos con hilos tal como cuando los envió a acribillar al pueblo, durante el caracazo de 1989, para defender al Fondo Monetario Internacional.

Es de analizar el hecho de que entonces el poder militar encarnado por ellos en ese momento asumió el poder por encima del poder civil, es decir que se dio una dictadura militar presidida por el General Italo del Valle Aliegro y no fue sino días después cuando por orden de Washington le “devolvieron” el poder al señor Carlos Andrés Pérez.

Poco se dice que en el desenlace del Caracazo hubo esa breve pero feroz y sanguinaria dictadura militar que ahora ellos pretenden reinstaurar pero que por fortuna, el Comandante Maduro ha conjurado junto con el pueblo movilizado en la calle.

Cuando el 27 y 28 de Febrero de 1989, a más de sucesivos días de Marzo de entonces, no hubo más muertos porque se acabaron las balas, en eso falló el cálculo imperial que tenía racionada a las entonces Fuerzas Armadas, y tú notabas a los policías e inclusive a militares intercambiando proyectiles por chamba y hasta por drogas, con los malandros; y por esa Venezuela es que el FIM puja por volver pero no volverán, a parrandear en los bailes volverá Juana Farfán / volverá Jesús Moreno a nacer en El samán / volverá Antonio Barcey y Brizuela “El Gavilán” / pero adecos, copeyecos, masecos y etceteracecos no volverán / volverán las mariposas vestidas de tafetán  / a mecerse en un bejuco pueda que vuelva Tarzán / puede volver Rin Tin Tín / puede volver Supermán / pero los arriba nombrados esos nunca volverán / puede volver Juan Vicente al pueblo de Camaguán / pero Martas Colominas esas nunca volverán / puede volver Mario Silva al Matacura nombrar / y hasta Cristobal Jiménez a mí me pueda imitar / pero adecos y copeyecos…

(Eh, taco o taca, dígalo ahí, complete la frase, seguro que lo hará muy bien)

 

*Periodista venezolano, colaborador habitual de Aporrea

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José Martí y la Guerra Necesaria

Por Luis Toledo Sande

“Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso”

Patria libre, cordialidad entre pueblos y equilibrio del mundo

Martí visto por Ernesto García Peña
Así vio en 1990 a José Martí el artista
Ernesto García Peña. (Fotocopia: E.C.L.)

Cuando el 25 de marzo de 1895 José Martí le escribe al dominicano Federico Henríquez y Carvajal: “Yo alzaré el mundo”, no incurre en un exabrupto de vanidad contrario a su ética y su conducta, sino que resume el sentido con que ha preparado la guerra iniciada el anterior 24 de febrero. En la misma carta refuerza ideas que ha venido expresando desde tiempo atrás, incluso en textos relacionados directamente con el Partido Revolucionario Cubano, cuya fundación se proclama en Nueva York el 10 de abril de 1892.

En las Bases de esa organización, llamadas a prudencia ante graves obstáculos que deben vencerse para preparar y hacer una contienda eficaz, apunta que se actuará “sin compromisos inmorales con pueblo u hombre alguno”, y sin “atraerse, con hecho o declaración alguna indiscreta durante su propaganda, la malevolencia o suspicacia de los pueblos con quienes la prudencia o el afecto aconseja o impone el mantenimiento de relaciones cordiales”.

Saber que el Partido se ha creado y tendrá base operativa entre compatriotas emigrados en los Estados Unidos -desde donde se extiende a otras tierras de América y trenza redes conspirativas en Cuba, centro de su programa- da luz sobre una cautela que no es indiferencia irresponsable o cómplice.

El reclamo, en las Bases citadas, de fundar “la nueva República indispensable al equilibrio americano”, remite a textos anteriores suyos, y lo explicitan, entre otros, aquel de Patria del 17 de abril de 1894 en el cual saluda la entrada del Partido en su tercer año de vida, y desde el subtítulo expone que la organización encarna “el alma de la Revolución, y el deber de Cuba en América”.

El primer artículo de las Bases precisa el fin de “lograr con los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad, la independencia absoluta de la Isla de Cuba, y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico”. Ello conduce al fondo de ideas pilares expuestas en El tercer año del Partido Revolucionario Cubano, como esta: “las Antillas esclavas acuden a ocupar su puesto de nación en el mundo americano, antes de que el desarrollo desproporcionado de la sección más poderosa de América convierta en teatro de la codicia universal las tierras que pueden ser aún el jardín de sus moradores, y como el fiel del mundo”.

El entorno

Federico Henríquez y Carvajal
En la citada carta a Federico Henríquez y Carvajal,
Martí, en marcha hacia la guerra, afirma: “Ahora
hay que dar respeto y sentido humano, y amable,
al sacrificio”. (Foto: INTERNET)

No habla desde las nubes. Ha residido por más de una década en los Estados Unidos, y el trienio 1889-1891 le ha mostrado la necesidad de acelerar los preparativos de la guerra. En los dos primeros de esos años sesiona el Congreso Internacional de Washington, como fruto del cual tiene lugar en el último de ellos la Comisión Monetaria Internacional, en la misma ciudad. Con ambos intenta el poder anfitrión romper en beneficio propio el equilibrio mundial. Martí combate al primero en la prensa, en la tribuna y en numerosas cartas, y contra la Conferencia actúa desde dentro, como representante de Uruguay.

El poderoso país procura lograr en todo el continente pactos comerciales que le resulten ventajosos, calzados con la circulación dominante del dólar. No impulsa un panamericanismo sano, sino el imperialista que ha llegado al siglo XXI y ha empleado tanto argucias económicas y políticas como violencia armada, a tono con su política internacional, contra la que resisten y luchan pueblos, y gobiernos dignos.

Para espigar, en lo dicho por Martí sobre aquellos foros, unos pocos de los desentrañamientos que alumbren su concepción de la guerra para liberar a Cuba, recordemos advertencias como esta, acerca del primero: “De la tiranía de España supo salvarse la América española; y ahora, después de ver con ojos judiciales los antecedentes, causas y factores del convite, urge decir, porque es la verdad, que ha llegado para la América española la hora de declarar su segunda independencia”.

A los países de América ya independientes de España se les presenta un reto decisivo: “¿A qué ir de aliados, en lo mejor de la juventud, en la batalla que los Estados Unidos se preparan a librar con el resto del mundo? ¿Por qué han de pelear sobre las repúblicas de América sus batallas con Europa, y ensayar en pueblos libres su sistema de colonización?” No se trata de una forma de dominio accidental, sino de todo un sistema, que no tardará en llamarse neocolonialismo.

Junto a compatriotas, en un antiguo fuerte de Cayo Hueso, en prácticas de tiro. NOTA: La foto es de interés, y ya está visto con Diseño cómo destacar el rostro de Martí para que se distinga
José Martí, junto a compatriotas emigrados, durante una práctica
de tiro (hoy diríamos preparación combativa) en un antiguo
fuerte de Cayo Hueso, 1893. (Foto: ICONOGRAFÍA MARIANA)

Pero Cuba y Puerto Rico, todavía colonias, no están representadas en el Congreso, ni lo estarán en la Comisión Monetaria. Lo que para ellas reservan los planes estadounidenses lo pronostica Martí en particular con respecto a su patria. Se aprecia en cartas a su colaborador Gonzalo de Quesada, quien, secretario de la delegación argentina en el Congreso Internacional mencionado, será secretario suyo en el Partido Revolucionario Cubano.

Es conocida la previsión que estampa en una de esas cartas: “Sobre nuestra tierra, Gonzalo, hay otro plan más tenebroso que lo que hasta ahora conocemos y es el inicuo de forzar a la Isla, de precipitarla, a la guerra, para tener pretexto de intervenir en ella, y con el crédito de mediador y de garantizador, quedarse con ella. Cosa más cobarde no hay en los anales de los pueblos libres: Ni maldad más fría”. Los sucesos de 1898 certificarán la claridad de la visión martiana.

Un mundo

Para preparar la guerra y los cimientos de la república futura, funda Martí el Partido Revolucionario Cubano, y sabe que este sería nulo, “aunque entendiese los problemas internos” de Cuba y quisiera resolverlos, si ignorase “la misión, aún mayor, a que lo obliga la época en que nace y su posición en el crucero universal. Cuba y Puerto Rico entrarán a la libertad con composición muy diferente y en época muy distinta, y con responsabilidades mucho mayores que los demás pueblos hispanoamericanos”.

Para estos últimos, a inicios del siglo XIX, aunque el sembrador Simón Bolívar y otros intuyeran el peligro que se gestaba en los Estados Unidos, ese país no representaba la amenaza que en las postrimerías de la centuria significaba, con implicaciones más graves aún, para territorios dominados por el coloniaje español: “En el fiel de América están las Antillas, que serían, si esclavas, mero pontón de la guerra de una república imperial contra el mundo celoso y superior que se prepara ya a negarle el poder,–mero fortín de la Roma americana;–y si libres–y dignas de serlo por el orden de la libertad equitativa y trabajadora–serían en el continente la garantía del equilibrio, la de la independencia para la América española aún amenazada y la del honor para la gran república del Norte”.

A Manuel mercado Martí envió la carta que se considera su testamento politico
Manuel Mercado, presente en los Versos
sencillos
de José Martí: “yo tengo/
Allá en México un amigo”
,
recibió la carta que se considera por
excelencia el testamento político
del héroe.
(Foto: Cortesía de ALFONSO HERRERA
FRANYUTTI)

Por qué está en juego el honor de esa república lo expone Martí con una advertencia increpante y nutrida de realidad: “en el desarrollo de su territorio–por desdicha, feudal ya, y repartido en secciones hostiles–hallará más segura grandeza que en la innoble conquista de sus vecinos menores, y en la pelea inhumana que con la posesión de ellas abriría contra las potencias del orbe por el predominio del mundo”. De semejante política -Martí lo advierte claramente de diversas maneras- se derivarán males hasta para el mismo pueblo de la voraz nación.

Frente a desafíos colosales, tarea colosal: “Se llegará a muy alto, por la nobleza del fin; o se caerá muy bajo, por no haber sabido comprenderlo. Es un mundo lo que estamos equilibrando: no son solo dos islas las que vamos a libertar”. Declara que “la verdadera grandeza” radicará en “asegurar, con la dicha de los hombres laboriosos en la independencia de su pueblo, la amistad entre las secciones adversas de un continente, y evitar, en la vida libre de las Antillas prósperas, el conflicto innecesario entre un pueblo tiranizador de América y el mundo coaligado contra su ambición”. El calificativo innecesario es tenue ante los intereses en juego.

Encrucijada

Lo que se decide es vital: “Un error en Cuba, es un error en América, es un error en la humanidad moderna. Quien se levanta hoy con Cuba se levanta para todos los tiempos”. En la carta a Henríquez y Carvajal, donde ratifica su voluntad -de alcance planetario- de “servir a este único corazón de nuestras repúblicas”, dice en términos rotundos: “Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo”. Con hechos como el saqueo a México, y los planes de dominar la economía y la política del continente, el honor de la potencia ya estaba lastimado. Con el aumento de sus prácticas expansivas, generadoras de desequilibrio mundial, se quebrantaría aún más.

El mismo día en que escribe aquella carta, fecha Martí el texto que se conoce con el título de Manifiesto de Montecristi, primer programa público de la gesta que ya arde en Cuba. No lo mueven ni prudencias mal entendidas ni entusiasmos infundados, sino el conocimiento de los conflictos medulares que el independentismo tiene ante sí: “En la guerra que se ha reanudado en Cuba no ve la revolución las causas del júbilo que pudiera embargar al heroísmo irreflexivo, sino las responsabilidades que deben preocupar a los fundadores de pueblos”.

Caída de martí en Dos Ríos
La tragedia de Dos Ríos, imaginada en 1917 por el pintor
Esteban Valderrama. (Fotocopia: E.C.L.)

La contienda tiene una enorme significación: “La guerra de independencia de Cuba, nudo del haz de islas donde se ha de cruzar, en plazo de pocos años, el comercio de los continentes, es suceso de gran alcance humano, y servicio oportuno que el heroísmo juicioso de las Antillas presta a la firmeza y trato justo de las naciones americanas, y al equilibrio aún vacilante del mundo”. Para salvar ese equilibrio se necesita crear “un archipiélago libre donde las naciones respetuosas derramen las riquezas que a su paso han de caer sobre el crucero del mundo”, afirma.

A Henríquez y Carvajal le dice: “De Santo Domingo ¿por qué le he de hablar? ¿Es eso cosa distinta de Cuba? ¿Vd. no es cubano, y hay quien lo sea mejor que Vd? ¿Y [Máximo] Gómez, no es cubano? ¿Y yo, qué soy, y quién me fija suelo?” Líneas más adelante convoca: “Hagamos por sobre la mar, a sangre y a cariño, lo que por el fondo de la mar hace la cordillera de fuego andino”.

Deber mayor

Otro texto epistolar refuerza el sentido con que el revolucionario cubano concibe la guerra. Ya en Cuba, entre las prisas y contingencias de la contienda, le escribe al mexicano Manuel Mercado, su confidente por excelencia, la carta fechada 18 de mayo de 1895. La muerte lo sorprende al siguiente día y tensa el carácter testamentario del texto, cumbre de lo que ha sostenido durante años.

A Mercado le resume conversaciones que ha tenido, en campaña, con Eugene Bryson, corresponsal en Cuba de The New York Herald, de las cuales nace el mensaje que el patriota dirige a ese diario estadounidense, donde se publica, en traducción mutilada y adulterada, el mismo día en que él muere. El texto se conoce en su plenitud gracias a que el original, en español, se salvó.

El mismo corresponsal le confiesa que el militar y político español Arsenio Martínez Campos, con quien se ha entrevistado, le ha dicho que el gobierno español se entenderá con el estadounidense antes que aceptar la victoria cubana. Eso le confirma a Martí sus previsiones sobre el tema. A Mercado empieza por decirle: “Ya puedo escribir, ya puedo decirle con qué ternura y agradecimiento y respeto lo quiero, y a esa casa que es mía, y orgullo y obligación; ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber–puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo–de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

Monumento a martí en el cementerio de Santa Ifigenia, Santiago de Cuba
El Mausoleo que guarda los restos del héroe en el cementerio
de Santa Ifigenia, Santiago de Cuba, es venerado sitio de
peregrinación. (Foto: EDUARDO PALOMARES)

No es resolución de última hora, sino decisión pensada y madura: “Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso”, afirma, y añade: “En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para logradas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin”.

Lo que Martí, y no del todo, ha mantenido “en silencio y como indirectamente”, no es su pensamiento antimperialista, sino el hecho de que, en su proyecto, la lucha armada no se dirige ya en lo fundamental contra el poder de España, aunque todavía este no ha sido derrotado, sino contra los planes de los Estados Unidos. Proclamarlo habría sido una torpeza en quien, por sus mismas labores conspirativas, se ha visto obligado a vivir largamente en ese país.

A ello alude en la carta: “Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas:–y mi honda es la de David”, palabras ubicadas entre el relato de su plática con Bryson y estas otras sobre la gesta cubana y su contexto: “Las mismas obligaciones menores y públicas de los pueblos–como ese de Vd. y mío,–más vitalmente interesados en impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los imperialistas de allá y los españoles, el camino que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América al Norte revuelto y brutal que los desprecia,–les habrían impedido la adhesión ostensible y ayuda patente a este sacrificio, que se hace en bien inmediato de ellos”.

Con la masa creadora

Martí advierte a Mercado hasta sobre la pretensión de la emergente potencia norteña de elevar a presidente de México a un político más fácil para ella de manejar que el caudillo Porfirio Díaz. La actitud entonces de este último explicará que Martí –quien abandona México a finales de 1876 ante el levantamiento anticonstitucional de ese político–, al parecer se entrevista con él en 1894 en pos de apoyo para la revolución cubana. Se sabe que lo intentó.

Urge allegar recursos para una contienda que debe vencer grandes valladares. El anexionismo y el autonomismo se agitan en la isla y sus cúpulas se apiñan entre los más opulentos. A las dos tendencias pudiera aplicar Martí la caracterización que en el texto destina a la segunda: “especie curial, sin cintura ni creación, que por disfraz cómodo de su complacencia o sumisión a España, le pide sin fe la autonomía de Cuba, contenta solo de que haya un amo, yanqui o español, que les mantenga, o les cree, en premio de oficios de celestinos, la posición de prohombres, desdeñosos de la masa pujante,–la masa mestiza, hábil y conmovedora, del país,–la masa inteligente y creadora de blancos y negros”.

Monumento a José Martí en la Plaza de la Revolución que lleva su nombre, en La Habana. NOTA: Si no funcionara para la edición impresa, pudiera mantenerse para la digital
José Martí: palmas, bandera y sol en la Plaza
de la Revolución que lleva su nombre.
(Foto: L.T.S.)

Aunque “la actividad anexionista” le resulta igualmente repudiable, Martí aprecia que es “menos temible por la poca realidad de sus aspirantes”. En otras palabras: ansiarán que Cuba se convierta en un estado más de la federación norteña, pero no es lo que interesa a los gobernantes de esta, que se proponen someterla. En tales circunstancias el anexionismo, como el autonomismo, pero plegado más explícitamente que este a los designios de la nación del Norte, abona un ambiente favorable a los planes que la rigen desde el gobierno.

La revolución está en los inicios de su etapa armada, y se le oponen obstáculos enormes. No ignora Martí la posibilidad del fracaso; pero sabe que la guerra es necesaria para preservar el espíritu independentista y, en todo caso, dejar trazada la senda hacia futuros afanes liberadores.

La historia no es el simulacro o farsa en que quisieran tornarla ciertos representantes de una academia promovida desde el poderoso Norte, sino un conjunto de fuerzas actuantes, materiales y morales, que no se borran con maniobras deshonrosas para exterminar el pensamiento liberador y sustituirlo por la ideología del sometimiento.

Cultivando la vocación de dignidad y soberanía, el pueblo cubano se mantiene fiel a un legado que le reclama su constante mejoramiento en la utilidad de la virtud, y solidaridad con otros pueblos, empezando por los de nuestra América. Olvidarlo sería una mayúscula deslealtad a cuanto Martí hizo y, de no haber caído en combate, habría seguido haciendo. Como siguen haciéndolo su ejemplo y su ideario.

Fuente: Bohemia

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A solas con “el enemigo”

lapolillacubana26:

Carajo, yo a mo a este chama….

Originalmente publicado en CubaxDentro:

Nancy Pelosi_ cubaxdentro.wordpress.com/Por: Harold Cárdenas Lema/La Joven Cuba

Desde que nací quedó claro quién era el enemigo. Los que apoyaron la dictadura batistiana contra la que luchó mi abuelo, los que pagaron la mina de la UNITA que mató a mi padre en Angola y los que desde la otra orilla han provocado las circunstancias anormales en que vive mi país.

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Las conversaciones actuales entre yanquis y cubanos. La “Pax Gringa”

Por  Nyls Gustavo Ponce Seoane*

  “…ninguna distinción habré de hacer entre tirio y troyano.”

Virgilio, en La Eneida

Actualización de una expresión antigua.

Comúnmente  con la expresión “tirios y troyanos” se designa a los  partidarios de opiniones o intereses opuestos. El origen de la misma se remonta a la Antigüedad y se encuentra en la rivalidad que existió entre las ciudades de Tiro y Troya, por la hegemonía del  Mediterráneo.

De ahí que “tirios” y “troyanos” se hayan tenido, a lo largo de la historia, como símbolos de la rivalidad y la divergencia. Y eso explica el sentido de la frase “tirios y troyanos” para referirnos a grupos opuestos o rivales

Sin embargo, la expresión se ha generalizado y es utilizada también para señalar que alguien o algo son aceptados por parte de dos bandos enfrentados, para resaltar lo llamativo del caso, ya que, por lo general, no es corriente que dos grupos contrapuestos coincidan en algo.

Se puede decir que esta es una de las muchas locuciones que tiene la lengua para expresar una totalidad que contrapone dos extremos y que ha tenido otras variantes sinónimas a lo largo de la Historia, como son justos por pecadores, moros y cristianos y otras,  acorde a la importancia o influencia  de determinados hechos e ideas de una época que han hecho que dichas frases  hayan trascendido para la posteridad.

El impacto provocado a nivel mundial por lo proclamado el 17 de Diciembre por los Presidentes de Cuba y de EE.UU. puede conllevar, con justificación histórica, a la actualización de la antigua frase, solo que ahora sería  entre “yanquis y cubanos”. Los primeros caracterizados por negocios, dinero y hegemonismo, han hecho célebre la frase de que “Los “americanos” no tienen amigos, solo tienen intereses”. Los segundos apuestan por acciones de ayuda y cooperación solidarias, y la emancipación. Son “de patria o muerte”, en el sentido martiano de que Patria es Humanidad.

Ese día, sin lugar a dudas histórico, fue  muy importante para  Cuba,  para los EE.UU., para todos los hijos  de  Nuestra América y del mundo por lo que significó de intentar lograr acuerdos que, en definitiva,  pueden ser considerados de paz, mediante conversaciones diplomáticas.

Esto se debe  tener presente a la hora de realizar cualquier análisis por estar puestos los ojos esperanzados de todo el mundo en la marcha de las conversaciones que se realizan y que se harán.

Es una nueva página de la historia que recién comienza, por lo que los opositores, que  ven sus intereses en peligro, deben cambiar el discurso y la actitud utilizados hasta el presente. Se deben incorporar a la construcción de  nuevas relaciones con profundos cambios de paradigmas de una vez por todas.

Por otra parte, si de verdad se quiere el éxito de las mismas, debe cesar la prepotencia hegemónica del poderoso y  la guerra mediática que, mediante la creación  de sutiles reflejos condicionados, norma y “formatea “  a las personas para su mejor control, inhibiéndoles la capacidad de pensar por sí mismas, pero que  al mismo tiempo, en relación con Cuba, ha sido poco fértil y productiva, como  lo demuestran los casos de Tele Martí y 14ymedio, que no tienen influencia pública alguna; más daño hacen algunas medidas burocráticas administrativas absurdas que se han tomado…

El  empleo de  otra  antigua  expresión.

En latín la expresión se conoció como “La Pax Romana” y se utilizó para denominar a un largo periodo de  paz impuesto por el  Imperio  Romano  a los pueblos por él sometidos.

En la historia también se conoce como “La Pax Augusta” ya que fue Augusto el que la inició, propició e instrumentó  a partir de  su declaración del fin de las guerras civiles.

La  denominación  de “Pax Romana“ proviene del hecho de que la administración y el sistema legal romanos  impusieron un dispositivo que implicó una paz armada hacia el interior del Imperio mediante el cual se pacificaron las  regiones más conflictivas  que habían sufrido disputas entre tribus, jefes, reyes y ciudades rivales que no beneficiaban la hegemonía imperial.

Durante  la misma, el Imperio  tuvo su mayor prosperidad económica y cultural, así como su máxima extensión geográfica, favoreciendo, además, el despertar de Oriente y la bonanza de Occidente.

La esencia  de  ella fue que los pueblos sometidos tuvieron que acatar las nuevas órdenes del poder central, lo que le permitió al Imperio hacer  sólo guerras hacia fuera del mismo, poniendo fin a algunas guerras internas que  lo perjudicaban y hacían daño. La paz interna o armada incidió en una mayor estabilidad desde el punto de vista institucional. Esto fue lo que hizo que repercutiera  en beneficios para el comercio y la cultura. Sin embargo, los combates  continuaron contra los partos y los germanos, entre otros pueblos de la periferia.

Históricamente, la Pax Romana coincidió en el tiempo con la denominada  “Pax Sínica” (La Paz China) que estaba teniendo lugar en el  este de Asia. Esta estabilidad que disfrutaron China y el Imperio romano favoreció el comercio y los viajes de larga distancia entre las dos esferas de poder.

Por analogía o semejanza histórica, la historiografía del pasado siglo  nombró como “La Pax Americana” al período de paz relativa que existió en el mundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial y que coincidió con la posición económica y militar dominante de los Estados Unidos, siendo similar al período de paz en Roma.

Sí, porque esa Paz Americana es en mucho como una Paz Romana de  aquellos días. En ambas situaciones el período fue de una paz relativa pues, aunque fue un tiempo de prosperidad para los estadounidenses, las guerras continuaron ocurriendo fuera  sus fronteras: los Estados Unidos estuvieron implicados en otras guerras como la de Corea y Viet-Nam e invasiones como la de Santo Domingo y Granada.

Terminada la guerra fría con la victoria bajo el liderazgo de los Estados Unidos se dieron las máximas condiciones para la imposición de “la Pax Americana” casi sin límites. Se pasó a un mundo unipolar bajo la hegemonía de los EE.UU.

Desde entonces pasó a existir una modalidad de invasión y destrucción de países, junto con la OTAN, de la que Afganistán e Irak  fueron los casos iniciales, pero cuyo efecto destructor se ha diseminado a países como Libia, Siria y Yemen, con potencial de extenderse hacia cualquier otro. Nunca el panorama ha sido tan desalentador y sin control, con perspectivas de empeoramiento, conforme la acción militar y política de los Estados Unidos,  que se intensifica, arrastrando a sus aliados, manteniendo el espionaje y operaciones encubiertas en varias naciones.

“La Pax Gringa”, nueva modalidad de la Pax Romana-Americana.

Debido a la similitud histórica, lo cierto es que con esta llamada “Paz”  se trata  de aumentar el control  interno donde tienen el poderío e influencia, para evitar  que  los pueblos, como en aquella época sucedía, se salgan fuera de su campo de influencia.

Entonces, de  la misma  forma que la antigua  expresión  “tirios y troyanos” adquirió en el transcurso de la historia  diferentes modalidades,  esta de la Pax Romana y Pax Americana se puede perfectamente actualizar, adaptándola a las nuevas condiciones que surgen en América Latina; teniendo en cuenta además las “nuevas” relaciones que desean establecer los EE.UU. con Cuba, a las cuales se han visto prácticamente obligados. Es por lo que adaptándola al lenguaje de América Latina, bien se le puede llamar “La Pax Gringa

 Fundamento para llamarla así hay, pues la naturaleza imperial  de los Estados Unidos no ha cambiado como lo demuestran las declaraciones abiertas de Barack Obama  sobre el fracaso  de la política dura con respecto a Cuba, sostenida durante más de 50 años, que los ha obligado a cambiar de táctica , pero no de estrategia, como él mismo inicialmente declaró; el desayuno de trabajo realizado por Roberta Jacobson con representantes de minúsculos grupos contrarrevolucionarios inmediatamente después de la primera ronda de conversaciones oficiales con el gobierno cubano en La Habana y sus declaraciones de continuar apoyándolos y  de mantener los privilegios de los emigrantes cubanos y posteriormente, las audiencias celebradas en las Comisiones de Relaciones Exteriores y de Derechos Humanos del Legislativo norteamericano donde intervinieron traidorzuelos cubanos de poca monta que fueron irrespetuosamente llamados y citados a declarar en ellas y donde manifestaron su oposición a la nueva política yanqui con Cuba.

Evidentemente, estos son, de hecho y de derecho, los primeros obstáculos impuestos por la administración norteamericana, desde el mismo comienzo de las conversaciones para la restauración de las relaciones diplomáticas,  al estarse entrometiendo en los asuntos internos de Cuba.

Deben ser denunciados y dados a conocer abierta y públicamente por la parte cubana, para que nadie se llame a engaño, ni amigos ni enemigos, de que si las negociaciones fracasan, la culpa es de ellos y por qué.

Esto es más que necesario decirlo, más aún cuando el objetivo de La Pax Gringa, no nos llamemos a engaño, no es sólo Cuba, sino que, como siempre han querido, después de neutralizada esta,  caer “con esa fuerza más” sobre los pueblos de Nuestra América.

Obviamente, el peso del temor a perder Latinoamérica es mucho mayor que el de hacer negocios con un pequeño y económicamente débil país como Cuba; más aún cuando las fuertes y continuas presiones políticas y diplomáticas de los países latinoamericanos consiguieron que Cuba va a estar presente en la Cumbre de las Américas.

Entonces, el Imperio necesita La Pax Gringa, quizás ahora más que nunca para:

- recuperar la influencia política debilitada sobre lo que otrora fue su “patio trasero”, que en definitiva, siempre lo reforzó a nivel mundial.

 – recuperar la proyección hegemónica en una región en auge económico, y participar e influir en los grandes proyectos de infraestructura, como el de la ampliación del Canal de Panamá, el megapuerto del Mariel, las exploraciones petrolíferas en el Golfo de México, el Canal de Nicaragua y otros.

- recuperar a Venezuela, no solo mediante el “dumping” en los precios de petróleo, sino también mediante  la organización de provocaciones subversivas internas para cambiar su gobierno.

- tratar de producir un distanciamiento entre La Habana y Caracas.

- tratar de atraer a Brasil nuevamente a su esfera de influencia y sacarlo de los BRICS.

- tratar de impedir el aumento de las relaciones económicas y comerciales chino-rusas con la región y que estas puedan conllevar a la presencia militar de dichos países.

Por lo tanto, es posible que Obama con este paso del cambio de táctica hacia Cuba esté dando, además, otro paso: el paso del gigante de las siete leguas, en su política exterior hacia Latinoamérica.

La Embajada y la implementación de la Pax Gringa

Ha llamado la atención -y se ha señalado por casi todos los analistas- lo apresurado que están los norteamericanos por reabrir su Embajada en La Habana lo más rápido posible.

Esto, claramente, responde a sus intereses de recuperar el control sobre Cuba y de la región latinoamericana por lo que significa una Embajada para ellos como canal de comunicación e información, comenzando por establecer una estación CIA, y, lo que es más importante aún: el establecimiento de La Pax Gringa.

Con respecto a Cuba, después de haberla perjudicado tras más de 50 años de bloqueo, lo que ahora ellos desean, con las nuevas relaciones, es darle el abrazo del Ogro-gigante a Pulgarcito-Meñique, para aplastarlo con sus millones.

Y estas relaciones, aunque son en parte positivas para los cubanos, por lo cual nos hemos alegrado, no debemos dejar de ser cuidadosos y estar alertas ante ellas, pues está en juego nuestra independencia y soberanía, lograda y sostenida “a capa y espada” por varias generaciones. Sin regir al dialogo y a los acuerdos, Meñique debe ser hábil y astuto ante el gigante de las siete leguas. Está obligado a serlo.

Quizás se crea que esto pueda ser una simple especulación extremista ideológica sobre el futuro de Cuba. Pero es que ahí están los hechos históricos de lo que significó, más que la Embajada, los embajadores norteamericanos para el gobierno y pueblo cubanos, los que representaban a aquél país en éste.  Los que lo vivimos, no lo olvidamos. Es más, eso contribuyó fundamentalmente a nuestro antiimperialismo, en pensamiento y en sentimiento…

Si hasta ahora los cubanos hemos estado más de medio siglo sin su Embajada ni sus embajadores, no debemos tener apuro alguno ni prisa para volverlos a tener. Para nada.

Si no aceptan nuestras propuestas y planteamientos de que nos quiten el pie de encima, como lo han hecho hasta ahora; de condiciones de respeto e igualdad y de colaboración mutua que deben existir entre nuestros dos pueblos, entonces, no tendrá sentido alguno las relaciones. Es elemental y evidente que “nos quiten el pie de encima” para el restablecimiento de las mismas, como también lo es, que después de quitado, en su nueva táctica, intenten darnos un traspiés. 

Es por eso que estas conversaciones con ellos deben efectuarse sin prisa, pero con pausas, para sopesar bien lo logrado o no y en base a esto, tomar decisiones para nosotros vitales. Que no piensen que se nos está dando una dádiva.

Fidel, en una reflexión reciente, planteó su desconfianza en los políticos norteamericanos. Algunos se asombraron, y hasta no les gustó. Hubo refunfuños. Oportunistas y renegados siempre los hay.

Sí, porque tal asombro y mortificación sólo puede ser de gente motivada por intereses individuales, personales; más aún cuando hay toda una historia que habla y dice más de lo que puede decir una sentencia.

Advertidos hemos estado, no de ahora, sino desde hace mucho tiempo atrás, desde siempre, cuando el Ché, que fue el primero que intentó establecer contactos con ellos, nos dejó dicho, en expresión simpática, una frase que a todos nos gustó en su momento y que gusta incluso ahora cuando la transmiten por la televisión y que fue cuando dijo que “del imperialismo no se puede confiar ni un tantico así” (e hizo esa seña con sus dedos).

La Habana, 25 de febrero de 2015.

Enviado por su autor

*Ingeniero Geólogo. Investigador Auxiliar, Instituto Geología y Paleontología, Ministerio de Energía y Minas de Cuba

 

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Estados Unidos acelera el golpe en Venezuela

lapolillacubana26:

¿Quién pagó y sigue pagando mercenarios por realizar acciones violentas en Venezuela? A que todos adivinan?

Originalmente publicado en La pupila insomne:

Ángel Guerra Cabrera

2015_02_golpe_venezuela2_reproducao

El plan golpista denominado Operación Jericó fue abortado por los órganos de seguridad bolivarianos los días 11 y 12 de febrero pasados. Entre los objetivos contemplados por el  plan estaba el ataque o bombardeo al Palacio de Miraflores, el Ministerio de Defensa y Telesur. Dicen que en la guerra la primera víctima es la verdad y ya Estados Unidos ha tenido que sufrir

Ver original 836 palabras más

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