Los Medios de Comunicación Social: ¿Un antídoto contra la mensajería monocromática de los principales medios de comunicación?

Por Stephen Kimber*

Tomado de:  Ventana Política  [que] había solicitado este artículo previo a la Conferencia Internacional #TIChabana2015. Lamentablemente no se pudo garantizar su traducción oficial en el tiempo previsto. No obstante, por la actualidad de los temas que aborda, lo recomendamos a nuestros fieles seguidores, a quienes deseamos una provechosa y muy instructiva lectura. [Publicado el 10 de junio de este 2015, lo traemos a consideración de nuestros lectores]
 
Un saludo a todos los participantes en esta importante conferencia internacional sobre “Los Nuevos Escenarios de la Comunicación Política en el Ámbito Digital – 2015″, especialmente a   aquellos que han tenido la gran suerte de estar  en La Habana.
 
Si es su primera vez en Cuba, tienen que haber experimentado ya, sin duda alguna, los miles de soldados armados con armas automáticas deambulando por las calles de La Habana, la supresión de las discrepancias en cada esquina y en cada conversación; los tanques del ejército retumbando a través de los barrios en ruinas, intimidando a los residentes intranquilos para evitar que se levanten en justa rebelión contra el régimen represivo de su país; los hombres empobrecidos, asustados, las mujeres y los niños en las calles de la capital intimidados de tal manera por sus amos dictatoriales que no pueden hacer contacto visual, y ni qué hablar de conversaciones con un extraño …
 
Estoy bromeando, por supuesto. Hay pocas capitales nacionales en el mundo tan animadas y llenas de vida como La Habana – sin olvidar lo segura y acogedora que es para los extranjeros.
 
Pase un rato en La Habana Vieja, donde disfrutará el ambiente colonial español y la historia revolucionaria cubana al mismo tiempo, junto con lo mejor (y lo peor) del turismo mundial en medio de una ciudad vibrante, una comunidad viva de cubanos. En La Habana Vieja, pasear por una galería de arte nacional de clase mundial, explorar los vestigios de la revolución con los agujeros de balas en el antiguo palacio presidencial, comprar en una de las decenas de tiendas turísticas, mirar en un aula de una escuela primaria, disfrutar de una cerveza en una cervecería mientras observa a un grupo de ruidosos niños felices que patean un balón de fútbol alrededor de una plaza recién restaurada. Andar por el Malecón y disfrutar de la brisa fresca de la Bahía de La Habana en compañía de – dependiendo de la hora del día – pescadores honestos, alocados  estudiantes de secundaria, turistas embobados, estafadores preguntando ¿”tabaco, señor?”, y algunos jóvenes amantes. No olviden disfrutar de la vida nocturna en La Rampa, o cenar en una de las cafeterías o restaurantes que abundan cada vez más y que cada vez son más eclécticos que se diseminan continuamente por toda La Habana.
 
Haga lo que yo he hecho ocasionalmente. Pasee por los barrios que están más allá de donde los turistas pasean. Pruebe su español – muy poquito, en mi caso – con los cubanos de la calle. Pregúnteles lo que piensan de su gobierno, sus vidas. Usted no tendrá que esperar mucho para escuchar las críticas – demasiadas reglas, muy pocos burócratas útiles – expresadas abiertamente y sin el evidente temor de que el “Gran Hermano” podría estar mirando. También casi seguro escucha sobre el anhelo comprensible de más recompensa material por su trabajo. Es difícil sobrevivir con el salario promedio cubano, sobre todo en una economía distorsionada por el embargo estadounidense y el dólar de los turistas. Pero también escuchará – de manera clara y convincente – sobre el orgullo que los cubanos sienten por su país: sobre el reconocimiento a nivel mundial de Cuba por los éxitos en la salud, sobre el papel “de la política exterior” humanitaria que los médicos cubanos desempeñan en todo el mundo, sobre el sistema educacional de Cuba y sus tasas de alfabetización mejores que las del primer mundo, sobre la capacidad de Cuba de sobrevivir a un paralizante bloqueo estadounidense de más de 50 años de duración sin capitular, sobre el papel creciente de Cuba como líder respetado en América Latina y su influencia en África y en el mundo no alineado…
 
¿Por qué les cuento todo esto?
 
Porque la realidad cubana difiere mucho de las imágenes que de ella se ha creado y distorsionado en el espejo de la casa de diversiones de los medios de comunicación tradicionales, especialmente en los Estados Unidos, y también, por desgracia, en muchas otras llamadas democracias liberales occidentales, incluyendo mi país natal, Canadá.
 
Eso es un problema, pero también es una oportunidad.
 
Cuando empecé a investigar mi reciente libro sobre el caso de los Cinco Cubanos (Lo que hay en la otra orilla: La verdadera historia de los Cinco Cubanos, Fernwood, 2013), mi comprensión de Cuba se limitaba en gran medida a esas distorsiones de los medios, así como a mi propia visión turística de Cuba vislumbrada – mojito en mano – desde de una tumbona en la playa en un arrebujado centro turístico lejos de la vida del cubano común.
 
No soy yo solo.
 
En las democracias liberales occidentales, nuestro parecer sobre el resto del mundo – no sólo de Cuba, sino también de Palestina, Siria, Ucrania, los propios Estados Unidos – muy a menudo está conformado y condicionado por los medios de comunicación corporativa tradicional. Por supuesto, parte de esa desconexión entre la percepción y la realidad es calculada, deliberada, manipulada ideológicamente por los dueños de esos medios.
 
Pero, como persona trabajando en las trincheras de los medios y que luego pasó décadas enseñando periodismo, debo confesar también que gran parte del problema es nuestra propia ignorancia del “otro”, y nuestra incapacidad – incluso la falta de voluntad – para experimentar el mundo a través de un lente desconocido, cómo otros se ven a sí mismos (y nos ven a nosotros).
 
Y eso tiene un efecto en las percepciones de los lectores y espectadores que a menudo no ven la hipocresía que se oculta detrás de las historias que los medios de comunicación brindan sobre Cuba.
 
Los estadounidenses, por ejemplo, han crecido dando por sentado que su democracia electoral tradicional, la primera posterior a la guerra,  no es simplemente la mejor expresión de libertad disponible, sino también la única forma legítima de medir cuán libres son los ciudadanos de un país. Y sin embargo… ¿Puede hablarse de las “pestañas colgantes de las boletas”, los comités de acción política sin restricciones financieras y sin responsabilidad política (los PAC), la institución antidemocrática del colegio electoral de los Estados Unidos, el pésimo número de votantes, las reglas de votación amañadas para excluir la participación de los pobres y las minorías raciales …? 
 
Los medios de comunicación sí informan sobre estas realidades contradictorias, pero las contextualizan como anomalías menores en su versión de clases de  cívica de la escuela secundaria de cómo funciona realmente la democracia estadounidense. No reconocen – no pueden reconocer – cuán profundamente esas distorsiones “menores” no sólo socavan esa percepción eterna optimista, sino también, en última instancia definen la realidad de su propia democracia electoral.
 
Al mismo tiempo, dichas anteojeras fabricadas como medios de difusión hacen difícil que los estadounidenses reconozcan – y acepten como al menos tan legítimo como su propio sistema defectuoso – el sistema electoral de un solo partido de Cuba, pero centrado en la base, en el barrio. (No hay dudas de que el sistema cubano tiene sus propias distorsiones y fallas – todo sistema lo tiene – pero, a fin de comprenderlas, las personas de fuera primero tienen que empezar por dejar de lado sus propios prejuicios ideológicos y ver el sistema a través de un lente menos hipócrita.)
 
Esto por supuesto se aplica mucho más allá que simplemente a los sistemas electorales. Cuando estaba investigando la historia de los Cinco Cubanos – cinco agentes de inteligencia cubanos arrestados, juzgados y condenados en 2001 por infiltrarse en grupos terroristas de exiliados radicados en Miami, y luego sentenciados a penas sorprendentemente largas en cárceles de los Estados Unidos – me sorprendió la cantidad de estadounidenses que conocí que estaban convencidos de que los Cinco debían ser culpables sencillamente porque así se había decidido en un tribunal estadounidense. También estaban igualmente convencidos de que Alan Gross, el  subcontratista estadounidense de USAID – condenado a una menos sorprendente, pero aún larga sentencia de 15 años en una prisión cubana por el contrabando ilegal de equipos sofisticados de telecomunicaciones en el país – debía ser inocente porque había sido juzgado en un “tribunal popular” cubano que no cumplía con las “nobles” normas requeridas por la justicia estadounidense1. ¿Ah, sí? ¿Puede mencionarse a O.J.? ¿O el caso de la corredora de Central Park? ¿O Trayvon Martin? ¿O Ferguson? ¿El Black Lives Matter? Sin olvidar a Leonard Peltier, Oscar López, Mumia Abu-Jamal, etc., etc.
 
No quiero insinuar aquí que creo, por comparación, que Cuba es una especie de paraíso. No lo es. O que los medios de comunicación dominantes de Cuba hacen un trabajo más que  satisfactorio para ayudar al mundo a entender mejor la realidad cubana, o proporcionar a los cubanos una mayor comprensión de las realidades de las complejidades más allá de sus costas. No creo que lo hagan. Pero ese es otro tema para otro foro.
 
Ya sea que estemos hablando de sistemas electorales o sistemas judiciales – sin olvidar la raza, el género, los derechos humanos, la religión, el capitalismo, el socialismo – los sesgos incorporados corporativos o ideológicos de los profesionales de los medios de comunicación convencionales hacen que sea difícil para ellos ayudar a los ciudadanos comunes a llegar más allá de los estereotipos que nos separan…
 
1 Los Cinco Cubanos y Alan Gross fueron liberados el 17 de diciembre de 2014, como parte de un acuerdo histórico para comenzar a restablecer relaciones entre los Estados Unidos y Cuba sobre bases de respeto después de 50 años de hostilidades.  
 
Una vez más, ¿por qué estoy diciendo esto en una presentación en una conferencia cuyo tema es “Nuevos escenarios de la comunicación política en la Esfera Digital – 2015″, y cuyo propósito es “coordinar posiciones y formular recomendaciones sobre cuestiones cardinales mundiales y regionales como la soberanía tecnológica y cultural de las naciones, la gobernanza de Internet, entre otros “?
 
No tengo la presunción de presentarme como un experto en esos “nuevos escenarios de la comunicación política en el ámbito digital”, o pretender presentar posiciones y recomendaciones significativas sobre ” cuestiones cardinales mundiales y regionales como la soberanía tecnológica y cultural de las naciones, la gobernanza de Internet, entre otros”.
 
Lo que voy a sugerir, de manera sencilla y quizá simplista, es que Internet y los medios sociales de comunicación – periodismo ciudadano, bitácoras, Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest y todos los demás -logs, -libros, -ters, -grams y -ests virtuales, ahora existentes o que se inventen en el futuro – ofrezcan un antídoto potencialmente liberador y alternativo a la corriente principal de mensajería multimedia monocromática.
 
Pero… vamos a volver al “pero”.
 
Imagínese a un cubano común en La Habana o Santa Cruz del Norte blogging (emitiendo bitácoras) o, mejor, vlogging (emitiendo bitácoras de vídeo) sobre su experiencia real participando en unas elecciones en Cuba. O explicando cómo un médico cubano trató su diabetes. O describiendo las dificultades para alargar un salario cubano hasta el final del mes. Imagínese que esa bitácora o el vídeo se comparten en Facebook o Twitter o YouTube. Imagínese que lo está leyendo o viendo un estadounidense común y corriente en Cleveland, o Baltimore, o en Oakland. Imagínese ese proceso a la inversa, con los cubanos aprendiendo más acerca de la realidad de los Estados Unidos de aquellos que, como decía Martí, viven “en el monstruo y… conocen sus entrañas2.”
 
2 Este trabajo se enfoca principalmente en los medios sociales como un medio de comunicación a nivel mundial. Podría escribirse fácilmente y de manera legítima sobre la forma en que los medios sociales de comunicación pueden ayudar a los cubanos a comunicarse y entenderse mejor entre ellos. Pero esa sería otra presentación. 
 
No estoy hablando aquí acerca de la polémica, frases manidas, versiones de la realidad sancionadas y saneadas por el gobierno o la mensajería corporativa diseñada para promover el último producto o moda pasajera, sino de compartir la vida real de persona a persona que sea posible gracias a las posibilidades liberadoras, de comunicación social interactiva de Internet.
 
A cierto nivel, esto ya está sucediendo, por supuesto. A pesar de lo que podemos leer en los medios sobre la falta de acceso a Internet para los cubanos comunes, estoy continuamente sorprendido por el número de “amigos” cubanos que tengo a través de Facebook, y por la libertad que parecen tener para expresarse en todos y cada uno de los temas.
 
Pero hay obstáculos que hacen que ese acceso sea ubicuo. Las finanzas, para empezar. En Cuba, como en muchos otros países en desarrollo, la construcción y el mantenimiento – sin olvidar su constante actualización – un Internet sólido es caro, y debe competir con muchas otras prioridades nacionales igualmente imperiosas para los escasos recursos con que se cuenta.
 
Pero – aquí está el comienzo del pero – la situación en Cuba es complicada, como siempre, por el factor estadounidense: por las consecuencias del embargo / bloqueo de los EE.UU., y, por supuesto, por los programas de cambio de régimen de los Estados Unidos que han pasado de  tratar de subvertir la soberanía de Cuba sobre el terreno al secuestro de su Internet en el mundo virtual.
 
El caso de Alan Gross es sólo un ejemplo. Cuando fue arrestado en 2009, Gross estaba trabajando en virtud de un contrato secreto con la USAID de más de 500 000 dólares para el contrabando de equipos sofisticados de telecomunicaciones espías en Cuba como una manera de subvertir las leyes y la jurisdicción de ese país. Incluso después de ser declarado culpable, han continuado otros programas de cambio de régimen financiados por Estados Unidos utilizando los medios sociales. De acuerdo con una investigación de Associated Press publicado en 2014, por ejemplo, “el gobierno de los Estados Unidos planeó la creación de un ‘Twitter cubano’ – una red de comunicaciones diseñado para socavar al gobierno comunista de Cuba, preparado con empresas ficticias y financiado a través de bancos extranjeros3.” Según la historia, los contratistas estadounidenses crearon Zunzuneo para recopilar datos personales acerca de incautos internautas cubanos “con la esperanza de que la información podría ser usada algún día con fines políticos”.
 
3 http://bigstory.ap.org/article/us-secretly-built-cuban-twitter-stir-unrest
 
Lamentablemente, esto no se ha detenido. De hecho, el 26 de diciembre de 2014 – menos de 10 días después del acercamiento histórico entre Washington y La Habana anunciado por el presidente estadounidense Barack Obama y el presidente cubano Raúl Castro – el Departamento de Estado de los Estados Unidos emitió una convocatoria de propuestas por valor de 11 millones de dólares en contratos para programas “para fortalecer en la isla la capacidad de la sociedad civil independiente con el fin de promover los derechos e intereses de los ciudadanos cubanos, y para superar las limitaciones que han sido impuestas por el gobierno cubano sobre los derechos laborales civiles y políticos de los ciudadanos…” En otras palabras, para continuar interfiriendo en los asuntos internos de Cuba, incluso mediante el uso indebido de Internet para promover un cambio de régimen.
 
Obviamente, esto plantea un dilema para cualquier persona, incluyéndome a mí, que abogo porque Cuba fomente el uso generalizado de Internet para crear una comunicación más abierta de ciudadano a ciudadano, tanto dentro de Cuba como con el resto del mundo. ¿Cómo puede el gobierno cubano alentar esa cuestión en momentos en que los Estados Unidos todavía está tratando activamente de utilizar de manera subrepticia esas mismas herramientas para fomentar la contrarrevolución?
 
Es evidente que uno de los objetivos de las negociaciones en curso para establecer relaciones respetuosas entre Cuba y los Estados Unidos debe ser exigir un reconocimiento estadounidense de que los cubanos tienen el derecho exclusivo de determinar su propio futuro político. Dado lo que hemos visto en cuanto a la postura negociadora del gobierno de Cuba hasta la fecha, se puede estar relativamente seguro de que Cuba seguirá insistiendo en la protección de los intereses legítimos de Cuba en todos y cada uno de los acuerdos.
 
Sin embargo, incluso sin ese tipo de injerencia estadounidense, la cuestión de la soberanía cultural sin fronteras del “lejano oeste” en el mundo de la comunicación en Internet sigue siendo un tema preocupante para todos los países, especialmente teniendo en cuenta el enorme poder y el alcance de la cultura empresarial y popular de los Estados Unidos.
 
En mi propio país, el gobierno canadiense ha regulado tradicionalmente las señales de radiodifusión, en parte para proteger nuestra cultura canadiense anglófona y las industrias culturales del increíble poder del gigante en nuestra frontera meridional. La llegada de Internet no sólo ha socavado esa protección, sino que también ha alentado intereses corporativos y políticos en nuestro propio país -cuyo objetivo es salvar al mundo del  American Idol y Fox News – para tratar de eliminar todas y cada una de las regulaciones de la comunicación.
 
Cuba se encuentra en un momento histórico interesante en el desarrollo de su propio espacio virtual. Por las razones señaladas anteriormente, entre otras, la conectividad a Internet en Cuba no es tan avanzada como en otras jurisdicciones. Eso da a los cubanos la oportunidad de estudiar todo el panorama para ver lo que ha funcionado y lo que no ha funcionado, en cuanto a la gobernanza de Internet, así como para evaluar los riesgos y los beneficios.
 
Es cierto que hay riesgos.
 
Pero también hay recompensa. Cuba siempre ha sido representada incorrectamente por los principales medios de comunicación corporativa, particularmente en los Estados Unidos, y también en Canadá y en muchos países europeos, y en consecuencia incomprendida por muchos ciudadanos comunes y corrientes que de otro modo podrían simpatizar con Cuba y su revolución.
 
Volviendo a las imágenes distorsionadas de Cuba con las que comencé este trabajo, considérense los beneficios de los medios de comunicación social ricos y diversos que permitan a los ciudadanos cubanos comunes contrarrestar las generalizaciones de los medios sobre la “represión del régimen” con los tweets en vivo mostrando la celebración de los cubanos del Primero de Mayo; o yuxtapóngase la información sobre la venta de armas estadounidenses a los países y las facciones en guerra con las cifras que muestran cómo muchos médicos cubanos trabajan en muchos países; o – simplemente y de manera más eficaz – muéstrese a los cubanos siendo cubanos.
 
Como aquellos de nosotros que han disfrutado de Cuba personalmente pueden dar fe, la mejor manera de disipar los mitos sobre Cuba y su revolución, la mejor publicidad para Cuba, es Cuba – y los cubanos.
 
Los medios sociales pueden ayudar a que eso suceda.
 
***
 

STEPHEN KIMBER  es Profesor de Periodismo de la Universidad de King´s College, Halifax, Canadá
 

(Cortesia del autor)

 

Imagen: Montaje sobre fotos de Roberto Suárez 

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ESCARAMUZAS POLÍTICAS: Factible un encuentro Fidel Castro-Barack Obama

Por Gloria Analco, @GloriaAnalco *

 

             

Presumir un encuentro de Barack Obama con Fidel Castro ahora que John Kerry, secretario de Estado estadounidense, va a efectuar preparativos para una visita presidencial durante su estancia en esta capital, el próximo 14 de agosto, sería indefectiblemente un encuentro entre “enemigos”. Fidel Castro y Barack Obama son adversarios políticos, cuya rivalidad le llega al mandatario estadounidense por herencia frente a un líder universal como lo es el ex presidente cubano, quien siempre ha tenido un pensamiento que supera con creces las fronteras nacionales de su pequeño país.

 De hecho, el diferendo histórico entre Cuba y Estados Unidos se ha prolongado por más de medio siglo debido a que las enormes prerrogativas con que ha contado la potencia número uno del mundo para acabar con el régimen revolucionario, siempre chocaron con un líder de características excepcionales como Fidel Castro, quien siempre tuvo la respuesta correcta a cada embate de sus enemigos.

 Fidel ya está retirado del poder pero no de la política. Eso lo saben sus tradicionales enemigos, que se han proyectado siempre enfocados a destruir a la Revolución Cubana. Los gobernantes norteamericanos se han afanado en borrar de manera definitiva todo vestigio y variantes socialistas, para que en América Latina no pueda reasentarse un pensamiento político y económico extraño al sello neoliberal.

 Barack Obama es el undécimo Presidente de Estados Unidos desde el triunfo de la Revolución Cubana, quien como senador demócrata se pronunció en contra del embargo a Cuba, pero ya como candidato presidencial, frente a la comunidad cubana de Miami, dijo: “Es hora de que el dinero estadounidense haga que el pueblo cubano sea menos dependiente del régimen de Castro. Voy a mantener el embargo”, lo cual mereció que, en unas de sus Reflexiones, Fidel afirmara: “El discurso del candidato Obama se puede traducir en una fórmula de hambre para la nación, las remesas como limosnas, y las visitas a Cuba en propaganda para el consumismo y el modo de vida insostenible que lo sustenta”. Fueron premonitorias las palabras de Fidel, escritas el 25 de mayo de 2008.

 La Cuba de hoy se debate, precisamente, en ese ambiente que describió Fidel en ese entonces. El recrudecimiento del embargo en tiempos de Obama convirtió en extraterritorial el bloqueo a Cuba, lo cual ha reforzado el aislamiento de este país en lo económico. Ha sido costumbre de Fidel recibir a los jefes de Estado y de Gobierno que visitan Cuba, ¿Obama será la excepción? Ese encuentro, de producirse, llenaría páginas en la prensa como ningún otro.

 Se supo que Kerry tramitaría un viaje oficial a Cuba del mandatario estadounidense, el cual se podría realizar en 2016, antes de que deje la presidencia en enero de 2017. El comentario predominante aquí es que se encontrarían la Revolución… y su enemigo histórico.

 

 *Reportera mexicana, publica en Uno más uno y otros órganos de prensa. Colaboradora habitual de La Polilla Cubana. Trabajo enviado por su autora

 

 

 

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Afrocubanía y afrodescendencia

Por  Felipe de J. Pérez Cruz*

  Afrodescendiente

 Es un tema complicado desde siempre. Mis criterios:

1.         No voy a abundar en el concepto de raza humana, que hay una sola. Ni en la categoría racialidad entendida como constructo teórico-operativo, para tratar los fenómenos étnicos que caracterizan la variabilidad de la raza o especie humana. En cuanto al racismo como fenómeno impuesto desde las circunstancias de poder y dominación, que se establecen en las sociedades de explotación, hay suficiente consenso. Me centraré en el concepto afrocubano, y en el término afrodescendiente de más reciente promoción, y tendré como referencia los debates históricos, étnicos, sociológicos, y políticos que últimamente se han dado alrededor de los referidos conceptos.

2.         Mucho se ha debatido sobre si el producto resultante de lo “afro” y de lo cubano, más que una mezcla de ambos, es cubano de origen africano, o africano transculturado (1) en Cuba, pero de lo que no cabe dudas es de que existe un sujeto social colectivo histórico, donde la  cubanía como totalidad se expresa con un definido corpus –de materialidades y subjetividades- de origen africano. El concepto de afrocubano lo propone Fernando Ortiz Fernández (1881-1969) a principios del siglo XX. Considero que no existe mejor concepto para referirse  al complejo cultural de la población negra y mestiza cubana. La condición de afrocubano por demás escapa al reduccionismo del color de la piel. Se trata ante todo de un sentimiento de pertenencia e identidad, de psicología personal y colectiva, de cultura espiritual y material, de especificidades del modo de vida, de la constatación y el orgullo de ser negro o negra – “por dentro”- , peculiaridades todas que interpenetran la vitalidad de los sujetos, y se expresan como totalidad, independientemente del lugar que se ocupe en la estructura social, en la actividad laboral, cultural o política.  África, con sus santos tambores, cosmogonías, sensualidades, colores, sabores y olores, es una condición cultural aún para aquellos que no se han podido sacudir los  prejuicios y estereotipos heredados y los adquiridos. Definitivamente existe en Cuba un complejo cultural afrocubano que es patrimonio de todos, independientemente del color de la piel, incluso quiéranlo o no las personas, porque está “metido” en lo profundo de la psicología y la cultura nacional.

3.         El término afrodescendiente o africano-descendiente hace referencia a las personas nacidas fuera de África que tienen antepasados oriundos de ella. La Asamblea General de la ONU manifestó que la declaración del 2011 como “Año Internacional de los Afrodescendientes”, tiene como objetivo fortalecer el compromiso político de erradicar la discriminación contra las personas de descendencia africana, y promover una mayor conciencia y respeto a su diversidad y cultura. El término no aparece en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Si los términos afroamericano, afroantillano, afrocubano. Con la declaración de la ONU, el término comenzó a abrirse paso, y en tanto a motivar inquietudes y polémicas. En muchas naciones esta propuesta de la ONU se utiliza para actualizar y adelantar las luchas a favor de la pretérita población de origen africano. Cuba, el país que ha saldado en lo fundamental su deuda histórica con la población negra y mulata, y avanza para eliminar los espacios de discriminación que en este y otros zonas sociales aún persisten, y sin dudas el pueblo que más ha hecho en materia de solidaridad concreta por la liberación y el desarrollo del continente de sus ancestros (2); el concepto afrodescendiente, permite subrayar uno de los troncos fundamentales de la matriz nacional, para reconocernos en lo que realmente somos como pueblo latinoafricano,  y en tanto recolocar y reimpulsar la conciencia de nuestra etnicidad y universalidad. En tanto cubanos somos idoamericano-descendientes, hispano descendientes, afrodescendientes… A propósito las últimas investigaciones realizadas, prueban que todos los seres humanos provenimos de una primera madre AFRICANA. Por lo tanto todos, TODOS Y TODAS EN ESTE MUNDO, somos en buena medida afrodescendientes.

4.         Hay religiones afrocubanas por su origen africano y formación criolla, y digo por su origen y formación histórica,  porque tanto la Santería, como los Abakuá, los Paleros… constituyen complejos religiosos que integran y practican  cubanos y cubanas de todos los colores de piel y orígenes, y  mucho más allende los mares.

5.         Hay grupos de cubanos que viven sumergidos en lo afrocubano, lo disfrutan y desarrollan, la mayoría de estos son compatriotas de evidente origen africano, a lo que no están cerrados muchos otros cubanos y cubanas de nuestro hermoso mosaico racial, sobre todo en los barrios y poblaciones donde la mayoría es de negros y mulatos, en La Habana: el barrio de El Canal, Los Sitios, Coco Solo… En estas unidades familiares y barriales donde  la concentración demográfica resulta significativa, lo afrocubano crece y se enriquece, y en tales concentraciones  podemos hablar de población afrocubana. En esta dimensión no es exacto hablar pueblo afrocubano, pues reducimos a una parte el todo.

6.         En Cuba todos  y todas somos mestizos Tenemos de aborigen, congo, de carabalí de mandinga…, de asturiano, gallego, canario… La Genética confirma que somos mestizos y la tendencia es a ser más mestizos. Los estudios de ADN nuclear y de ADN mitocondrial, que ya existen, no dejan lugar a dudas, en todo el archipiélago, sea cual sea el origen matrilineal, el fenotipo, el color de la piel. La Genética nos confirma lo que la cultura también prueba: somos una nueva entidad en comparación con nuestros orígenes, y somos más que genes y corporalidad. Somos peculiaridad identitaria y especificidad cultural, productos de la historia compartida: cubanos y cubanas.

7.         Por el color de la piel no ha ido el tema racial, aunque este sea un indicador de visibilidad por excelencia, que marca la diferencia. Si por la explotación del hombre por el hombre y la doble y hasta trile explotación de la mujer, por el capitalismo  primero colonial y luego neocolonial.  El color de la piel -y más los enfoques prejuiciosos sobre las etnias del África subsahariana (3)-, han sido parte del pretexto, para ocultar la historia de la esclavitud moderna, de cómo se dio  la conversión de África en cazadero de esclavos (Acordarse de Carlos Marx en el Capítulo XXIV de El Capital). La esclavitud antigua, era menos mentirosa: sustentaba el “derecho” de esclavizar en la guerra de conquista, las penas por delitos, deudas económicas, que podían hacer de cualquier sujeto independientemente de la etnia y el color de su piel, un esclavo o esclava.

8.        La historiografía  cubana aún con presencia racista y sexista, ha hecho énfasis en el proyecto de nación de la oligarquía reformista blanca, cuyos contornos más visibles, se conformaron en la última década del siglo XVIII, que tuvo en la Sociedad Económica de Amigos del País (SEAP) su institución más representativa, y en Félix Varela y Morales (1788-18539 la figura más avanzada en términos políticos e ideológico culturales,  en tanto es quien rompe con el horizonte reformista y se plantea la emancipación política. El proyecto oligárquico reformista fue esencialmente racista, solo  Varela denuncia la falacia de fingirse liberales con esclavitud: “Constitución, libertad, igualdad, son sinónimos; y a estos términos repugnan los de esclavitud y desigualdad de derechos” (4).

9.         Existió un proyecto cubano progresista y revolucionario de nación, desde los negros y mulatos, en particular desde aquellos que mejor podían hacerlo, que eran los libertos, que por su esfuerzo propio logran moverse de manera ascendente en la sociedad colonial. Las clases populares  -“los sin historia”, no dejan muchas cartas, documentos y otras huellas para la evaluación positiva tradicional y cuando existen se trata la mayor parte de las veces, de una historia contada por sus antagonistas, hacendados, policías y fiscales. Entonces las evidencias fundamentales precisan de una evaluación pluricualitativa, que reconstruya lo que realmente pasó en la Historia.  El movimiento revolucionario del campesino negro bayamés Nicolás Morales (1795),  y la conspiración abolicionista e independentista (1812) del artesano negro criollo habanero José Antonio Aponte Ulabarra –primer intelectual orgánico del movimiento popular cubano-, a pesar de intentar ser sepultadas en los legajos de la inquisitoria policial así lo confirman. Lo demuestra, el odio feroz de clase, contra Aponte y sus lugartenientes, torturados y ejecutados sin presentarlos a juicio; el asesinato de la lucumí Carlota, líder de la sublevación de Triunvirato (Matanzas, 1843), torturada, aún viva, atada por sus extremidades a cuatro caballos, que tiraron de ellas hasta descuartizar su cuerpo. Ese terror del Estado  colonial, que se multiplicó en  los masivos crímenes contra esclavos y libertos durante la llamada Conspiración de la Escalera (1848), tuvo especial enseñamiento  con los negros y mulatos libres, representativos de avance socio-económico de la población afrocubana, y en especial con aquellos que eran de hecho lo primeros representantes de la  intelectualidad negra y mulata. Y definitivamente lo ratifica el sector de negros y mulatos libres que en la ruralidad del oriente cubano, espoleados además por el arribo “de los franceses”  luego del levantamiento haitiano, logran organizar su propio complejo de vida económica y sociocultural. La familia Maceo-Grajales-Regüeiferos fue representativa de este entorno, que dará a la guerra independentista, en su estallido de 1868, un decisivo aporte en soldados y jefes capaces. Marcos Maceo y Mariana Grajales, la Madre de la Patria, constituyeron un matrimonio y familia tipo, y no un excepcionalidad. El proyecto de cubanía forjado en aquella familia que haría historia, fue de superación cultural y religiosidad liberadora, abolicionista, antirracista, inclusivo, patriótico.

10.       Cuba tiene la maravilla de que la lucha por la independencia nacional, fraguó una nación de integración racial. Lo fue en muchos aspectos y en tres fundamentales: Primero: Carlos Manuel de Céspedes –que fue un hacendado esclavista-, se superó a sí mismo en su interés de clase, para entender la eticidad de la abolición y su necesidad política. En el mismo acto de la Demajagua:1) hizo a sus esclavos hombres y mujeres libres, 2) les convirtió en ciudadanos  de la República en Armas que nacía, y 3) les dio la posibilidad de asumir voluntariamente la condición de combatientes revolucionarios. Esa trilogía no se dio en ninguna de las campañas por la independencia de América, no en el Sur, mucho menos en el Norte, tal claridad ética y política, es la que hizo a  Céspedes ante sus contemporáneos, el Padre de la Patria. Segundo: La trilogía cespediana sentó las bases para el democratismo antirracista en el Ejército Libertador, que en su concepción de méritos y ascensos militares, reconoció en igualdad a todos sus miembros, y premiaba por valor en el combate y resultados. Ello hizo posible la promoción de decenas de oficiales negros y mulatos, ex esclavos y libertos, que llegaron  ostentar los más altos grados, y fueron jefes militares respetados y queridos por las tropas multirraciales del movimiento independentista. Tercero: La trilogía cespediana tuvo éxito, porque era la expresión de un sentir maduro en las bases del movimiento emancipador, expresada en los valores de la familia mambisa: Una peculiaridad cubana es el papel importante que ocupa lo familiar, y en tal, el lugar de las madres y esposas. La familia en su composición, se incorpora al campamento insurrecto.  Y acuden las de los hacendados revolucionarios y las de base popular –de negros, mulatos y campesinos y blancos pobres, que se funden en un modelo de relaciones cotidianas y trascendentes, de prácticas y saberes, de eticidades y solidaridades.  Desde una psicología que evocaba el colectivismo y el heroísmo, en la entrega patriótica, en la producción y economía de guerra, en educación y alfabetización de niños y niñas, junto a sus padres y madres combatientes, en la manigua insurrecta y en la emigración revolucionaria, se forjó en treinta años de duro combate por la vida en dignidad y soberanía,  una tipología de familia patriótica, la familia mambisa.

11.       “Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro.Cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro” definiría José Martí Pérez (1853-1895) (5): Tanto la condición humana,  como la identidad nacional, estaban para Martí por encima de las diferencias étnicas (6). Esta perspectiva consolida la amistad de Martí con el intelectual mulato Juan Gualberto Gómez (1854-1933), el más importante líder de la lucha contra la discriminación racial en la Cuba desde finales del siglo XIX. En 1887, surge el “Directorio Central de las Sociedades de la Raza de Color” para representar los intereses de los negros y mulatos  y fortalecer la lucha contra el  racismo, organización que elige a Juan Gualberto como su presidente en agosto de 1891. Hacia el julio de 1892, el Directorio tenía 65 sociedades extendidas por la isla. A la promoción de las ideas antirracistas del periódico La Fraternidad  fundado por Juan Gualberto en 1878, se suma “La Igualdad”, órgano oficial del Directorio. En abril de 1892 se proclama por Martí la constitución del Partido Revolucionario Cubano,  para preparar y dirigir la lucha por la independencia de Cuba y Puerto Rico, y en ejercicio definitivo de praxis revolucionaria, Juan Gualberto se convierte en el principal colaborador dentro del país del Partido martiano.

12.       El antirracismo militante de José Martí es compartido por Antonio Maceo Grajales (1845-1896) y Máximo Gómez Báez (1836-1905), quienes con sus actos y pensamiento desde la Guerra de los Diez Años, forjaron en el legado cespediano, la concepción igualitaria y solidaria, multirracial, que nutrió y proyectó el basamento conceptual  emancipatorio, en el tránsito de lo patriótico –de la vanguardia ideológica y política- a lo nacional, como expresión masiva y totalizadora del arribo al concierto universal de un corpus particular, el cubano. Martí, Maceo y Gómez, unidos en esta y en otras decisivas coincidencias ideológicas y políticas, por haberlas hecho  realidad, por fundirlas en el movimiento real de masas de la independencia, para que nos acompañen hasta el día de hoy, conformaron con precisos contornos, el panteón compartido  de los Héroes Nacionales de Cuba.

13.       La concepción  popular y revolucionaria de la no raza, de lo cubano como integridad, perdió prevalencia en la medida que el liderazgo revolucionario en la última Guerra de Independencia 1895-1898 –muertos Martí y Maceo-, fue ocupado por sectores proclives a la ideología y política burguesa, donde el racismo es consustancial.

14.       Los negros y mulatos, como exponentes del pueblo pobre, fueron los perdedores más significativos en el traspaso de la soberanía y la sociedad colonial a neocolonial. La republica oligárquica, racista y sexista que surge en 1902, como resultado de una intervención militar estadounidense profundamente reaccionaria y racista, a la que las fuerzas patrióticas le impiden prosperar como anexión; se ve obligada a reconocer el voto de los oficiales y veteranos mambisas, en su mayoría –sobre el 60 %- negros y mulatos, pero prepara y ejecuta en 1912 el zarpazo racista, con la represión del movimiento revolucionario de los Independientes de Color (1912). Desde entonces el sector de la oficialidad mambisa negra y mulata, queda fuera de toda alternativa política. Y a la par, la politiquería burguesa perfecciona sus políticas clientelistas de control del voto electoral, de promoción del divisionismo por la vía de la exclusión –hasta se quiso organizar Ku Klux Klan nativo-. En este escenario se fortalece el asociacionismo negro y mulato de matriz burguesa asimilacioncita, se produce un reflujo del pensamiento y el movimiento revolucionario, y las manifestaciones progresías y revolucionarias son muy limitadas.

15.       La pobreza se profundiza y  extiende por el pueblo cubano, y la población afrocubana es la más pretérita. Esta situación se agudiza con la importación por parte de las compañías monopolistas azucareras de braceros antillanos. Mientras, la sociedad burguesa se escandaliza con “los negros brujos” y los “hechos de sangre” de los santeros,  matrices  de opinión que adelantan la criminalización de las prácticas religiosas y culturales afrocubanas.

16.       Deprimido y sin invisibilidad, el proyecto martiano de nación antirracista, se mantuvo latente en lo profundo de la cultura popular, en el mambisado patriótico –en un mantenido liderazgo ético antirracista de Juan Gualberto Gómez hasta su muerte – y la intelectualidad política, artística y literaria. El sabio Fernando Ortiz y su traducción inédita del mundo afrocubano a los lenguajes de la historia, la etnología y la sociología, y el sentimiento y orgullo de la negritud  en la poesía negra o afroantillana de Nicolás Guillén (1902-1989) (7), marcan la época. La tradición mambisa y las visiones desde los saberes de la ciencia y el arte, serán decisivos en la estructuración y actuación de una intelectualidad negra y mulata, que va a ser crítica del blanqueamiento y la asimilación, para mantener vigente el tema de la cultura afrocubana y la lucha contra la discriminación racial, a lo largo de cinco décadas en las que se suceden gobiernos “democráticos” corruptos y dictaduras neocoloniales. En lo político la crítica al racismo del joven mulato Julio Antonio Mella (1903-1927), y el programa antirracista que desde la década del 40 del siglo pasado, levanta el primer Partido Comunista de Cuba, y sus impactos en los movimientos obrero, juvenil y feminista, serán los focos más significativos; hasta el definitiva reinicio de la gesta libertadora  con el salto los cuarteles Moncada y de Bayamo, el 26 de julio de 1953.

17.       La Revolución en el poder salda en lo fundamental la deuda histórica con la población negra y mulata, cuando colocó por primera vez en la Historia de Cuba, a todos los trabajadores y campesinos y a sus hijos e hijas, en posibilidad de acceder a la dignidad del trabajo, a la capacitación, cultura, y gestión y promoción política, lo que produjo una notable movilidad social a favor de la población afrocubana y rescató, e hizo política de Estado,  el concepto multirracial de cubano de Martí. El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz desde febrero de 1959, inicia una radical crítica política y ética contra el racismo como parte del programa martiano de unidad nacional. Muy pronto –en 1965- comenzaría la epopeya cubana a favor de la liberación africana. Miles de cubanos y cubanas acudieron voluntariamente, en composición de ejército popular de masas, a dar su aporte militar y civil en la tierra de sus ancestros.

18.       La Revolución no pudo resolver en lo mediato, la totalidad  de una problemática, que como la racial acumula errores y prejuicios centenarios. Los  líderes revolucionarios, y  los más preclaros intelectuales -al menos los que estaban más cercanos o eran parte del poder político real-, no vieron la notable diferencia de punto de partida que acumulaban negros y mulatos, por los siglos de explotación y pobreza y racismo. Tampoco se percataron de la complejidad  que conlleva la erradicación de los impactos, que la perenne discriminación y los fenómenos patológicos que ello conllevó, habían creado en lo profundo del ser nacional.  Esta situación se  arrastró durante los primeros 30 años de Revolución, y fue aflorando en la medida en que desde la economía y la sociedad avanzaba la crisis del modelo soviético que importamos, para eclosionar y convertirse en un importante nudo de necesidades y contradicciones no resueltas, al precipitarse el período especial. Esta situación se hace más visible aún,  con varios fenómenos de discriminación racial directa o indirecta, que intentan imponer los empresarios capitalistas, que recomienzan a interactuar en el país a raíz de las asociaciones con capital extranjero.  En ese el momento histórico en que, Fidel declara la lucha contra la marginalidad, y renueva su crítica al racismo, en medio del programa de lucha ideológica y formación cultural socialista, que fue la Batalla de Ideas.

19.       En siglos de explotación y discriminación colonial y neocolonial, el racismo que tiene su andamiaje estructural en las relaciones materiales objetivas, ante todo, las económicas, interpenetró la psicología, las culturas, las políticas y muchas otras expresiones de la socialidad, enquistándose como patología social que afecta al conjunto de la sociedad. Los prejuicios racistas y la discriminación por el color de la piel se metamorfosearon para esconder su vileza en cada momentos y ante cada situación: Resistieron al margen del movimiento antirracista independentista, sobrevivieron la tardía e inmoral “abolición” colonialista de 1886, se fortalecieron e intentaron emular el racismo visceral de la élite burguesa estadounidense y sus interventores y gobernantes de turno, pervivieron en la república oligárquica y burguesa, y llegaron hasta la Revolución de 1959, para pervivir en los reductos de desigualdad no resueltos, y en el pensamiento burgués- individualista derrotado, en minoría, pero persistente. Hay quien se declara y se piensa revolucionario, reconoce derechos, pero no quiere mezclarse con “la gente de color”. Existen  personas que siguen viendo en el negro un factor de atraso social y cultural, como lo hacían los oligarcas y la intelectualidad burguesa reformista de principios del siglo XIX,  que lo perciben como el “otro” o la “otra”, siempre en recelo y previsión del suceso negativo, el negro como sujeto del choteo y el chiste racista, que ven lo afrocubano como subcultura, y llegan hasta el rechazo al “olor a negro” en los carnavales. Esta minoría no hace nación, menos patria, pero como lleva en sí la infamia secular del opresor, frena. Hay que trabajar y rescatarlos a la causa justa, en primer lugar para ellos mismos, porque son cubanos y cubanas que merecen ser y sentirse mejores humanos.

20.      Negro-homosexual,  Negra-lesbiana, Negra y prostituta… acusan la existencia de otras dimensiones cuya visibilidad y atención discriminatoria aún no se asume con rigor y pertinencia. La problemática de quienes son rechazados doblemente,  por los prejuicios racistas en conjunción con el machismo y el sexismo que nos contamina, resulta puente y confirmación para avanzar en la articulación  de unas y otras necesidades, del conjunto de  las batallas culturales e ideológicas desenajenadoras del socialismo cubano.

21.       A tanto racismo “desde el poder” de explotadores  que en su mayoría eran “blancos” de piel, criollos hacendados, funcionarios coloniales y neocoloniales, mandones desde las metrópolis racistas de Madrid o Washington, correspondieron también patologías del racismo en sectores e individuos negros y mulatos. El blanqueamiento y la asimilación, fue y aún hoy es, una estrategia racista para negar los orígenes, esconderse e integrarse a la sociedad de opresión económica y racial. Así hubo negros y mulatos dueños de esclavos, capataces, rancheadores, guerrilleros mercenarios y serviles en todos los tiempos, que actuaron como blancos y “aspiraron”  a que se les reconociera como tales. Y en su extremo, negros y mulatos comidos de la injusticia y el oprobio acumulado, actores del odio racial contra los “blancos”. Hubo y hay negros y mulatos racistas respecto a los blancos. Y ahora mismo, por muy fenomenológico que pueda ser esta realidad, también los tenemos. Un solo ejemplo sirva de medida: He tenido que discrepar de activistas en la lucha contra la discriminación racial, que cuestionan a otros activistas, por el hecho de que la pareja que estos tienen en la vida sea “blanca”, y sus hijos en tanto tengan una piel “menos” negra. Con mucha fraternidad, y más perseverancia y amplitud, sin ceder un solo ápice en la tarea martiana y marxista de la desenajenación de las circunstancias, y de cada uno de nosotros, como sujetos donde una y otra vez se introproyecta –al decir de Paulo Freire (1921-1997)- la dominación y la ideología reaccionaria a vencer (8), debemos ir al debate con los compañeros y compañeras que no logran sacudirse esta tipología de opresión racial.

22.      La nueva realidad  de la reemergencia de las relaciones de mercado, la filosofía individualista y la discriminación racial reimportada en empresas capitalistas, son fenómenos que colocan al tema racial en el  punto de mira de los problemas internos a resolver, si de salvar y avanzar el socialismo en Cuba se trata (Me refiero a la valiente clarinada autocrítica y alerta del líder de la Revolución Cubana, el 17 de noviembre del 2005, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana (9)). Una vez más el alerta de Carlos Marx resulta definitivo, hay que explicarse el mundo, el cómo y por qué llegamos hasta donde estamos, pero tal conocimiento solo es progresivo si se convierte en praxis revolucionaria, si peleamos el cambio de las circunstancias, y con ellas sus hombres y mujeres.

23.      En la presencia de racismo en espacios de la socialidad cubana, y en la emergencia de contribuir a dar equidad y equilibrio, frente a la centenaria realidad de desventajas de la población afrocubana; crece el movimiento intelectual y popular que reivindica la justicia de hallar las soluciones pertinentes con la mayor cuota de justicia histórica que merecen. El Comité Central del PCC, la Asamblea Nacional del Poder Popular y el Gobierno han colocado el tema en sus agendas de prioridad. Ente las organizaciones políticas y de masas, de jóvenes, barriales, femenina, las asociaciones de la intelectualidad artística y literaria, historiadores e historiadoras, etnólogos, culturólogos, profesores y maestras,  avanzan los programas concretos de acciones y  se pronuncia la necesidad una estrategia integral nacional, en estrecho vínculo con otros temas de discriminación aun latentes, como parte del crecimiento de la solidaridad y el humanismo socialista.

24.      La Revolución Cubana está enfrascada en el diseño de sus más inmediatas y mediatas acciones emancipadoras, y en tal propósito  se articula una  estrategia antirracista, y ello impone una mayor responsabilidad y activismo ciudadano. La estrategia  necesita uno  y muchos análisis de la naturaleza y de las causas del racismo que pervive entre nosotros, precisa sobre todo de confrontar opiniones, sin temores a la equivocación o el disenso, pues el conocimiento de lo que se piensa por unos y otros cubanos y cubanas, será siempre el acierto mayor.  Un tema a resolver es la promoción mediática: Hay debates de excelencia que no logran saltar de nuestros salones de conferencia, a la fertilidad de  los juicios y saberes populares.

25.       También se manifiestan en el país un conjunto de posicionamientos adversos. Están los que atrincherados en una oficialidad burocrática,  solo subrayan los logros de la Revolución, y hablan de las “reminiscencias heredadas” de la pasada sociedad, como si la propia socialidad e idealidad revolucionaria, no tuviera responsabilidad en lo que no vimos y en lo que erramos, y sobre todo en lo que tenemos que hacer ahora mismo. Están  los que “no ven” contradicciones ni entuertos por resolver, estos en su mayoría son cubanos de piel menos negra. Otros ciudadanos no le dan al tema la importancia que tiene, no se sienten ni objeto ni sujetos de discriminación, afirman que la problemática no es significativa  y que se irá resolviendo de manera “natural”, “sin tanto aspaviento”. Hay quien sostienen que la reemergencia del tema racial le hace “daño” a la unidad política de la nación.  La más reciente y muy hipercrítica ultraizquierda cubana, se hace eco de las leyendas sobre un pretendido capitalismo de Estado en Cuba, y por esta vía intenta contender y hostilizar la actividad gubernamental y partidista, tachándola de ineficiente, complaciente, comprometida con el mal hacer, y pro capitalista.  En esta visión el Estado socialista tiene tanta culpa como los Estado capitalista contemporáneos, y los apremios de soluciones se subjetivizan, desligándose de las conexiones con el conjunto de luchas y resistencias internas y externas de la etapa actual de la Revolución Cubana.     Entre tales compañeros y compañeras, aparecen los que se reafirman una afrocubanidad  y/o una afrodescendencia,  copiada  de las plataformas de lucha  afro en el exterior, que nada tienen que ver con la historia, y la visión integrativa de nuestros próceres. Hay quien sueña con un Caucus negro como el  existente en el Congreso norteamericano, para defender los intereses de los negros millonarios estadounidenses. Las posiciones burocráticas incomunican a sus sostenedores, porque verdades incluidas, la gente en Cuba está cansada del discurso mecanicista y apologista. El contenido confrontativo, completamente alejado de la cultura política socialista que hemos fomentado, es percibido y criticado por muchos compatriotas. La última postura que refiero, también  fábrica rechazos por su mimetismo acrítico y ahistórico, y califica sospechas de oportunismo, así se debilita el conjunto de sus planteamientos, donde hay críticas y propuestas valiosas. El conjunto de opiniones  que refiero desdibujan la problemática, y frenan avanzar el debate ideopolítico.

26.      Hay que reconocerle  a nuestros adversarios,  que han sabido colocar en la agenda de la subversión anticubana y de la actividad contrarrevolucionaria, el tema de la “situación” de pobreza de los negros y mulatos en Cuba; y la hipercrítica oportunista –desvergonzada, lo subrayo aunque  tales tipejos carecen de vergüenza -, sobre lo racial como un “problema no resuelto” por la Revolución. Así han sido efectivos en la construcción de una nómina de mercenarios que venden como disidentes, de piel negra y mulata.  No es casualidad que hoy la mayoría de los líderes más promovidos en la fauna contrarrevolucionaria son negros y mulatos, y no falta un mustio ramillete de organizaciones contrarrevolucionarias de “defensa” y promoción  de los negros, que ocultan su raquítica membresía e inexistente incidencia social,  en una alta publicidad mediática por medios de Internet y la prensa extranjera. La maquinaria propagandística anticubana, y no pocos de los “estudios” que paga la USAID y otras agencias de la subversión, manipulan los conceptos afrocubano y afrodescendiente, como elementos de desmonte de la historia, confrontación y división al interior del pueblo cubano.

27.       Soy de lo que sostienen que 1) todos los cubanos somos afrodescendiente, 2) que la existencia de lo afrocubano y de una población que culturalmente se puede catalogar como afrocubana, es riqueza y privilegio, también de todos los cubanos y cubanas, 3) y que  el problema de la discriminación racial existe, es histórico y concreto, y hay que enfrentarlo con métodos de ciencia, cultura del debate ciudadano y académico, con todos los revolucionarios y patriotas, con políticas efectivas, con propaganda eficiente, sin ingenuidades, con combatividad frente a las maquinaciones de la subversión anticubana y  la contrarrevolución mercenaria, y sobre todo con mucho sentido patriótico y humanismo martiano y socialista. Mi punto de vista es el siguiente: Ni las características antropofísicas, ni la genética, tienen la última palabra, y la realidad desborda lo propiamente etnológico cultural. No soy afrocubano, pero en tanto cubano, vivo consciente y orgulloso de mi naturaleza afrocubana y condición de afrodescendiente.  Quienes nos hemos formado en el humanismo de raíz popular, que nace de lo más profundo de la cubanía, tuvimos la posibilidad  de acceder  a una ‘conciencia de etnicidad’ en la que nuestras abuelas y abuelos africanos, fueron dotados de valores positivos y utilizados como medios simbólicos de afirmación de la propia identidad individual, familiar y nacional. Una identidad que en el caso de la africanidad, tiene por centro, para nuestro orgullo y regocijo a nuestros compatriotas afrocubanos.

28.      Hay que achicar y eliminar las secuelas de la discriminación racista alrededor del tema de los negros y mulatos, pero ello no basta. El para qué  resulta decisivo. En esta dirección me gusta mencionar el siguiente ejemplo. Si la Historiografía de Cuba, ha sido hasta ahora racista -salvo las excepciones que conocemos-, nos tenemos que plantear la tarea de HACER –investigar, sistematizar, construir- la Historia de los negros en Cuba, pero concluida esta tarea, como no vivimos la problemática segregacionista de Estados Unidos, Brasil u otro de los países, donde la historia de discriminación hizo necesario el reducto de resistencia y desarrollo propio de la cultura de origen africano, en Cuba no se trata solo de establecer un curso de Historia de los negros “para fortalecer la identidad afro”,  lo fundamental está en que con los nuevos conocimientos y enfoques sobre el papel de los negros en la historia colectiva, completemos y enriquezcamos   el curso general de la Historia de la nación, para fortalecer la identidad de los indoamericano-descendientes, los afrocubanos, los hispano cubanos, los chino cubanos…para fortalecer la identidad compartida de todos los cubanos y cubanas.

29.      En política, en ciudadanía, en ejercicio y disfrute de una identidad política patriótica nacional multifertilizada, nuestra historia ha adelantado tanto, que más que idoamericano-descendientes, afrocubanos, hispano cubanos, afrodescendientes, chino descendientes…. Hoy somos cubanos patriotas, buenos cubanos y cubanas;  o apátridas y malos cubanos y cubanas, no hay término medio. Todo otro reconocimiento atrasa lo alcanzado,  divide artificial y peligrosamente en tiempos que siempre van a ser de urgente y enriquecedora unidad.

30.      La cubanidad multirracial que hoy  nos caracteriza, impone la unidad de lucha contra todas las discriminaciones que persisten, y en tanto se precisa a nivel de la producción  artística, literaria y científica, y en el activismo social, una mayor interacción de los temas de raza, género y diversidad sexual. Si una sociedad en el mundo actual, está en posibilidad de resolver los legados centenarios de la hegemonía ideológico-cultural reaccionaria, esa es la cubana. Nadie en el mundo –y lo digo sin chovinismo, sin autosuficiencia: está probado y reconocido  por numerosas mediciones y evaluaciones de organismos internacionales-, ha resuelto en equidad e igualdad plena, lo que los cubanos y cubanas tenemos y disfrutamos, y esa fortaleza nos abre horizontes aún inalcanzables para otras sociedades. 

Notas:

(1)       El vocablo transculturación la creó Ortiz para expresar los variadísimos fenómenos que se originan en Cuba por las complejísimas transmutaciones de culturas que aquí se verifican, sin conocer las cuales, consideraba imposible entender la evolución del pueblo cubano, así en lo económico como en lo institucional, jurídico, ético, religioso, artístico, lingüístico, psicológico, sexual y en los demás aspectos de su vida. Ver: FernandoOrtiz: “Del fenómeno social de la transculturación y de su importancia en Cuba”. En: Contrapunteo Cubano del Tabaco y el Azúcar, La Habana, Consejo Nacional de Cultura, 1963. p. 98 -104.

(2)       Hasta 1991, más de 380 mil cubanos y cubanas cumplieron misiones militares internacionalistas en África y su entrega fue decisiva para la consolidación de la independencia de Angola, la liberación de Namibia, y la derrota del régimen del apartheid en Sudáfrica. Hasta el día de hoy más de 80 mil compatriotas han prestado colaboración civil o se encuentran haciéndolo. Más de 40 mil jóvenes africanos se han formado en Cuba como especialistas para el desarrollo y la paz del continente.

(3)       El desconocimiento de la historia de estos pueblos es notorio y nada casual.

(4)       Felix Varela y Morales: Proyecto y memoria para la abolición de la esclavitud en Cuba. En: Obras (Volumen II), Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz- Universidad de La Habana, Imagen Contemporánea-Cultura Popular, La Habana, 2001, p 115.

(5)       José Martí Pérez: “Mi raza”. En: Obras completas, tomo 2, Editorial Nacional de Cuba, La Habana, 1963-1965, p. 299.

(6)       Últimamente algunos críticos acusan a Martí de omitir los elementos culturales propios de los negros y de ofrecer un panorama idílico y falseado de la igualdad racial durante las luchas por la independencia. Así, descontextualizan y deforman estas frases al eliminar la primera y citar solo la segunda con lo que se quiebra y se deforma la secuencia de la lógica argumentativa martiana: hombre, o sea, humanidad, es el concepto clave y superior, que sintetiza las cualidades de cada grupo y de cada individuo; cubano —como cualquier otra nacionalidad— es para él un concepto incluido dentro del anterior. Recuérdese su frase, de similar sentido inclusivo, tantas veces citada: “Patria es humanidad”: Ver: Pedro Pablo Rodríguez: El negro y la africanía en el ideario  de José Martí, Revista Temas, La Habana, octubre-diciembre de 2012, No. 72, p 101.

(7)       En Motivos de son (1930), Sóngoro cosongo. Poemasmulatos (1931), West Indies Ltd. (1934).

(8)      Para Paulo Freire, la problemática fundamental del oprimido y de la construcción de una pedagogía (hegemonía) a formular “con” él se centra en la “introyección” de los valores/intereses/necesidades de los opresores en su conciencia, lo que impediría la real percepción de la situación de subalternidad en la cual se encuentra y la toma de decisión en sentido opuesto:  El gran problema consiste en cómo podrán los oprimidos, que han introyectado al opresor, participar en la elaboración, en tanto seres duales, inauténticos, de la pedagogía de su liberación.  Solamente en la medida en que descubran que llevan en sí al opresor podrán contribuir al nacimiento de su pedagogía liberadora. Ver: Paulo Freire: Pedagogia do oprimido, Editora Paz e Terra, Río de Janeiro, 1984, p. 32.

(9)       Ver: Fidel Castro Ruz: Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en el acto por el aniversario 60 de su ingreso a la universidad, efectuado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005. Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado, http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2005/esp/f171105e.html

 

 

 

 

 

*Doctor en Ciencias Pedagógicas,  Profesor e investigador y Presidente en La Habana de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC)

 

 Foto Roberto chiLe

 

 

 

 

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¿Una nueva Operación Cóndor?

Por José Maria Rabelo*

CondorEstá sucediendo, en absoluta armonía, en Brasil, Venezuela, Argentina, Ecuador, Chile, Nicaragua, y sólo no ve quien no quiere. Donde hay un gobierno popular, movimientos conspiratorios salen de la oscuridad para exponerse a la luz del día, con su mensaje francamente golpista, como si atendieran a una misma orden.

Las clases dominantes que tradicionalmente tenían el poder en América Latina no permiten el surgimiento de fuerzas alternativas, como ha ocurrido en muchas partes del continente en los últimos años. Los procedimientos son más o menos lo mismo, de norte a sur: agitaciones en la calle y cacerolazos, intentos de desestabilización, ya sea en el Congreso o en los tribunales; implacable campaña de desgaste promovida por los medios de comunicación, con amplia repercusión en las cadenas internacionales.

No puede ser sólo una coincidencia. Hay un acuerdo claro, desde Buenos Aires a Managua pasando por Brasilia, Santiago, Quito y Caracas y, en menor medida, La Paz, Lima y Montevideo.

Al igual que en la Operación Cóndor, en los años 70 y los años 80 del siglo pasado, los líderes de este movimiento espurio se entienden, se visitan, se intercambian mensajes de solidaridad, sino recientemente vimos en ese espectáculo bufo de Aécio ay otros legisladores en Venezuela.

A pesar del fracaso, no se dan por vencidos y ya anunciaron nuevas intervenciones, pero no recuerdan que hay a pocos kilómetros de distancia un calabozo siniestro, la base estadounidense de Guantánamo, que viola todos los derechos humanos.

La Operación Cóndor fue así, sólo que a la sombra de las bayonetas de las dictaduras que gobernaban nuestros países. Sus agentes utilizaron sus armas; Ahora sus sucesores tienen cobertura de los principales medios de comunicación y de sus respectivas bancas en el Congreso.

Y el dinero, mucho dinero, que no se sabe de dónde viene. ¿No se sabe?

Durante la Operación Cóndor no se sabía. Luego, con la caída de los regímenes fascistas, la propia prensa, los parlamentarios y los historiadores estadounidenses comprobaron, con base en documentos oficiales, que el gobierno de Washington había financiado ampliamente la articulación golpista en América Latina.

El ejemplo más notable de esto fue el Chile de Allende, cuando el dinero sucio de la CIA inundó el país para financiar a la oposición.

¿Cómo es posible – podemos preguntar – que una revista altamente deficitaria como Veja pueda seguir circulando con normalidad, con sus quejas semanales contra el gobierno? Y otras revistas y periódicos famosos, todos sacudidos por la grave crisis financiera?

¿Qué fuentes misteriosas mantienen en pie a algunas de estos escollos que enfrentan la quiebra? Son intrigantes preguntas que se ciernen en el aire e  instigan la curiosidad general.

La historia a veces sólo se conoce mucho después de que los hechos sucedan. Basta esperar un poco para que conozca la trama secreta que une a estos nuevos cóndores.

Si un observador saliese por ahí y visitase algunos países de América Latina estaría asombrado. Donde existe un gobierno popular, la oposición se moviliza en torno a los mismos temas, la misma estrategia de desestabilización y golpe de Estado. Al igual que en la Operación Cóndor, ellos se entienden como miembros de la misma empresa.

 

* Del equipo fundador de Diálogos del Sur, el ex director de la Revista Binômio, reconocida como precursora de la moderna prensa alternativa del país

Original en portugués, publicado en Diálogos del Sur

Traducción RCBáez

 

 

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Sachsenhausen (fotos)

lapolillacubana26:

Que el mundo nunca olvide los crímenes…

Originalmente publicado en La pupila insomne:

Atrás, memonumento a la memoria de los prisioneros, construido en 1961. Delante  recordatorio del lugar donde estuvo el patíbulo. Atrás, memonumento a la memoria de los prisioneros, construido en 1961. Delante, recordatorio del lugar donde estuvo el patíbulo.

El campo de concentración de Sachsenhausen fue erigido por el gobierno nazi en 1936, 200 000 prisioneros pasaron por sus instalaciones. Visitarlo es estremecerse con la peor de las pesadillas.

En la enfermería del campo de concentración, médicos al servicio del fascismo experimentaron en niños con la hepatitis y otras enfermedades. Los instrumentos de tortura aún no habían alcanzado la sotisficación de los empleados por EE.UU. en la “guerra contra”

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