Lecciones de terrorismo mediatico

Cualquier cosa es noticia, cuando de tergiversar la realidad, ese cotidiano de vida de los cubanos se trata… Utilizar un lenguaje catastrofista, usar medias verdades, dar siempre un tono de inseguridad ante el “futuro de los cubanos” son algunos de los “tics” utilizados por los paraperiodistas, esos embriones de ciberterroristas, para ganar audiencia y llevar al mundo una imagen adulterada de la vida en la Cuba Revolucionaria.
Por eso les traigo dos noticias sobre un sitio reverenciado en toda civilización: la ciudad de los muertos (como decimos irreverencialmente los cubanos, que llevamos la risa genéticamente integrada: “el reparto boca arriba”), uno de los sitios más visitados por los turistas que llegan a nuestra ciudad, el sitio donde todos hemos dejado atrás un día a un ser querido. Como decía un antiguo slogan publicitario, “pruebe y compare”: un mismo tema, dos noticias….
El 11 de mayo, el N Herald -si, claro, ese mismo- hablaba asi de una de nuestros sitios imprescindibles: el Cementerio de Colon

Cementerio de Colón: Una joya arquitectónica muere por desatención

 La Milagrosa, una de las tumbas más veneradas del histórico Cementerio de Colón, en la capital cubana. Los arreglos florales y las placas de agradecimiento por los favores concedidos son una particularidad del lugar.
La Milagrosa, una de las tumbas más veneradas del histórico Cementerio de Colón, en la capital cubana. Los arreglos florales y las placas de agradecimiento por los favores concedidos son una particularidad del lugar.
Consagrado a la vida después de la muerte, el Cementerio de Cristóbal Colón de La Habana encara uno de los retos más difíciles en sus 137 años: salir bien librado del inevitable paso del tiempo.

Pero en un momento en que el gobierno cubano está más necesitado que nunca de recursos y pretende replantear las inversiones estratégicas con el objeto de priorizar sectores de mayor impacto, como la extracción del níquel o la explotación de hidrocarburos, el futuro del camposanto se vislumbra como una gran interrogante.

Ha transcurrido más de un siglo de su construcción y casi 50 años desde que pasara de manos de la Iglesia Católica al gobierno. A duras penas, hasido un acontecimiento extraño al orden natural de las cosas: el camposanto continúa operando con más de 40 entierros al día. Desde el 2007 las cremaciones se realizan en el municipio de Guanabacoa, en la periferia de la capital, a un precio aproximado de 350 pesos cubanos ($14).

Esta mañana de mayo corre un viento fresco en la capital cubana, que aligera el calor del día y refresca el recorrido a pie por Colón, uno de los puntos turísticos más frecuentados de la isla. Por su extensión y riqueza artística, la necrópolis es una de las principales del mundo.

Para conocer sus instalaciones, los turistas extranjeros deben pagar 5 pesos convertibles (CUC), una cantidad que al cambio oficial (1 CUC se cotiza a $1.20), equivale a unos $6. Sin embargo, el visitante debe ingeniárselas para comprender la distribución de las calles y avenidas de trazado romano del cementerio, así como también memorizar los nombres de sus cinco plazas, ya que desde enero se acabaron los mapas y material impreso.

“Es una situación vergonzosa porque hace tiempo que lo solicitamos [los folletos] y no ha llegado nada”, sostuvo uno de los empleados con la condición de mantenerse en el anonimato.

La falta de material informativo priva a la administración de la posibilidad de contar con recursos adicionales.

Se calcula que alrededor de un millón y medio de personas visitan cada año el cementerio, construido en 1871 sobre un terreno de 56 hectáreas bajo la planificación del arquitecto español Calixto Aureliano de Loira.

La entrada principal, que da a la calle Zapata, en el Vedado, muestra una imagen de La Piedad y está compuesta por tres arcos continuos. Actualmente se halla bajo remodelación mientras que la capilla octogonal, única de su tipo en La Habana, es objeto de obras de reparación que avanzan a paso lento.

Así y todo, en la capilla continúan celebrándose misas de cuerpo presente, aunque más cortas de lo acostumbrado debido a los trabajos de remodelación.

Y pese a la falta de una señalización clara de las calles, hay tumbas que no dejan de ser visitadas masivamente, como la cripta de Amelia Goyre de la Hoz, conocida como La Milagrosa.

Goyre de la Hoz falleció a los 24 años, embarazada de ocho meses, el 3 de mayo de 1901. La tradición popular cuenta que el cadáver del pequeño fue puesto en el ataúd a los pies de la madre. Se dice que años más tarde, cuando exhumaron los cuerpos, el niño estaba en los brazos de ella.

Sus fieles aseguran que La Milagrosa los ampara y les concede favores imposibles. El sitio no deja de estar adornado de flores y cada visita supone el cumplimiento de todo un rito: hay que tocar tres veces la tumba, dar una vuelta completa a su alrededor y nunca darle la espalda después de haber hecho la petición.

En el Colón destacan también monumentos a familias ilustres, patriotas independentistas y personalidades sociales y políticas, así como figuras de la cultura cubana, entre ellos el pintor Wifredo Lam y los escritores Alejo Carpentier y José Lezama Lima.

“No hay milagro sin un poco de fe”, afirmó Agustín, un empleado informal que ha encontrado en el cementerio una manera de ganarse el pan.

A pesar de su edad, Agustín no tiene planes de jubilación. Sin esposa, hijos ni familia, la única forma que ha encontrado de agenciarse un dinero para sobrevivir es realizando trabajos de mantenimiento y restauración de tumbas.

El hombre debería tener suficiente trabajo, pero la realidad es otra: muchas de las personas que fueron enterradas aquí entre el siglo XIX y principios del XX ya no tienen más familiares en vida, mientras que otros, dueños de las criptas y propiedades particulares, viven exiliados fuera de Cuba.

El abandono de tumbas es un asunto de implicaciones legales. Según la prensa oficial, un convenio reciente con la Unión del Mármol, los administradores de la necrópolis y la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana hará posible la restauración de tumbas, independientemente del hecho de que pertenezcan al Estado o particulares.

El acuerdo implica la donación de materiales para tapas y enchape de bóvedas.

Con todo, el Colón es una sucesión de 20,000 conjuntos monumentales y 70,000 objetos museables de mármol, bronce y yeso, según fuentes oficiales.

“Este es el sitio perfecto para respirar con tranquilidad y hablar con tus muertos”, explicó Agustín.

“Porque saliendo del cementerio, allá afuera, es otro mundo”.

http://www.elnuevoherald.com/212/story/447229.html

Cinco días antes, nuestro periódico Granma reflejaba la noticia que alegrara a todos los cubanos:

Colón recupera su esplendor

Joel Mayor Lorán
Joel@granma.cip.cu

Bien se las ingenió José Miguel Gómez con tal de, aun después de muerto, sentirse grande. Para acceder al interior del monumento donde yacen sus restos ha de traspasarse una puerta cuyo dintel es tan bajo que obliga a inclinarse, en un gesto involuntario de reverencia ante el nombre del ex presidente de la república escrito encima de la entrada.

Fotos: Raúl Lópezciertos trabajos son realmente complejos, como el de restaurar la capilla central.

Este peculiar diseño arquitectónico avisa sobre cuántas curiosidades guarda la capitalina Necrópolis de Colón: ángeles, vírgenes, piezas de dominó y ajedrez, una hoja de palma que brota de una lira, tumbas bellamente talladas, panteones con hermosos vitrales, en total unos 70 000 objetos museables y más de 20 000 conjuntos monumentarios.

Pocos cementerios en el mundo poseen semejante cantidad, asegura Carlos Bauta, vicedirector técnico. De acuerdo con la concentración de obras de alto valor patrimonial, distinguiría al de la ciudad italiana de Génova, y el nuestro a continuación.

Durante la primera mitad del siglo XX, ciertas familias cubanas mostraron de tal modo su riqueza. A la par, nos han dejado una herencia muy alta, expresa Bauta. “Hubo quien vivía en otra provincia y, antes de comprar casa en La Habana, adquiría propiedades en Colón”.

Fotos: Raúl LópezEl monumento en memoria de los estudiantes de Medicina, ya restaurado.

Asimismo, entre los muros de la necrópolis se alzan monumentos a los veteranos de la Guerra de Independencia, al Generalísimo, a Sergio González (El curita), los expedicionarios del Corynthia, así como a los bomberos y otras víctimas del siniestro del 17 de mayo de 1890…

los MONUMENTOS RELUCEN OTRA VEZ

De modo que el sitio merece atención. Un amplio programa persigue ese fin. El Ministerio de Economía y Planificación (MEP) y el Gobierno de Ciudad de La Habana le han entregado considerables aportes con los cuales procurarse distintos medios y accesorios.

Ya poseen bicicletas eléctricas para el trabajo de los hombres de campo, que han de recorrer 560 000 metros cuadrados; motosierras, para podar y talar árboles; segadoras de césped; bombas de achique, para reducir inundaciones; plantas de soldar; financiamiento para la atención al hombre…

Además, por estos días se halla en fase de prueba un incinerador de restos óseos adquirido en España. Y, como fruto de un convenio con la Unión del Mármol, recibieron 86 metros cuadrados de piezas para tapas y enchape de bóvedas, las cuales sustituirán otras ya deterioradas, así pertenezcan al Estado o a particulares.

Lo más importante: varios monumentos recuperan su esplendor. El erigido por José Vilalta de Saavedra (primero de los grandes escultores cubanos) en memoria de los estudiantes de Medicina, está libre del hollín que lo cubrió decenas de años. E igualmente, reconstruyeron los dedos a la escultura de La Inocencia que forma parte del conjunto.

Mas, no solo restauran: donde antes hubo una fosa común que apenas consistía en un sótano con hoyos en el techo para verter huesos, han levantado el Monumento al hombre común, rodeado por un parque, y al cual asisten familiares a colocar flores.

Incluso convocan a los propietarios a sumarse a este afán: les ofertan cemento, arena, resebo, con tal de reparar sus bienes en el cementerio; brindan servicios de arquitectura; elaboran proyectos de manera gratuita; entregan y colocan tapas de bóvedas… Entretanto, sindicatos, sociedades, logias, acometen sus propias reparaciones.

VALIOSO EMPEÑO

La unión de fuerzas ha permitido finalizar y emprender otras obras, fundamentalmente entre el personal de la necrópolis y la Oficina del Historiador de la Ciudad. Así vuelven a la vida la capilla Zayas Jaén, el panteón de la familia Abreu y el monumento a los bomberos, al que aplicaron resinas especiales para consolidar el mármol y preservo para protegerlo de la intemperie.

Devolverle majestuosidad y lustre a la capilla central constituye otra labor compleja: implica reconstruir la cúpula central y todos los resanos de las molduras de los zócalos; restaurar la carpintería, las cubiertas y la pintura mural realizada por Miguel Melero, el primer director que tuvo la Academia de San Alejandro. Esto último hará permanecer sobre andamios a dos especialistas durante varios meses para lograrlo.

Cada trabajo es sumamente costoso. Solo apuntalar la capilla Loredo Bernal requirió seis metros cúbicos de madera; mientras, el costo del reforzamiento de paredes y la parte ingenieril equivalen a la reparación de cuatro instalaciones de 100 metros cuadrados.

Sin embargo, hay voluntad de atender a este Monumento Nacional, condición ganada principalmente por cuatro obras: el muro perimetral de 3 800 metros, el trazado urbano (semeja campos romanos, visto desde la altura), las portadas Norte y Sur y el osario general circular, y la Capilla Central (única octogonal en todo el archipiélago).

Según Mercedes Costa, directora de Servicios Necrológicos de la Ciudad, la Oficina del Historiador trabaja en los proyectos para señalizar e iluminar las calles, y restaura la portada Norte.

La gran ciudad de mármol padece la sobreexplotación de 137 años. Sufre no solo la contaminación con el dióxido de carbono que emiten los autos, sino también las vibraciones de grúas y vehículos de gran porte que ocasionan rajaduras. Desde los árboles de raíces horizontales (han talado 340) hasta las palomas pueden dañarla.

Con aproximadamente dos millones de fallecidos, casi tantos como los habitantes de la capital de Cuba, Colón bien merece cuidados; pues fue concebido para menos tiempo del que ha servido.

Un millón de cubanos y 150 000 turistas extranjeros visitan anualmente este cementerio, que entre cruces y ángeles parece recuperar su esplendor.

http://www.granma.cubaweb.cu/2009/05/06/nacional/artic01.html

Acerca de lapolillacubana26

Cubana, revolucionaria, solidaria, amiga y con muchas ganas de compartir contigo todo lo lindo que mi Patria puede mostrarte: mi blog es una ventana abierta sobre Cuba y el mundo, desde la verdad y la justicia.
Esta entrada fue publicada en ciberterrorismo_manipulacion mediatica_paraperiodismo, Cuba-Condiciones sociales y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s