El turismo cultural y el patrimonio en #Cuba: desafíos y perspectivas

Por Jesús Guanche Pérez*

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Introducción

Las posibilidades del turismo cultural y su relación con el patrimonio natural y cultural no es un tema nuevo, aunque muchas instituciones auspiciadoras del turismo, especialmente las transnacionales y sus dependencias locales, prefieren limitarse a las instalaciones hoteleras, sol y playa, con los múltiples desafíos ecológicos y de mercado que esto implica.

Sin embargo, la primera definición patrimonial sobre turismo cultural data de 1976, como resultado del Seminario Internacional de Turismo y humanismo, efectuado en Bruxelas, Bélgica, cuyos participantes elaboraron la Carta del Turismo Cultural. En la cual se plantea:

Esta forma de Turismo que tiene por objetivo, entre otras, el decubrimiento de los monumentos y sitios de interés, ejerce sobre ellos un efecto muy positivo gracias a la contribuición para su preservación y protección.

Esta forma de turismo justifica, de hecho, los esfuerzos de preservación y proteción que demanda de la comunidad, gracias a los beneficios socioculturales y económicos que tales medidas proporcionan a todas las poblaciones involucradas.

En este sentido, desde la óptica de la oferta: El turismo cultural es un instrumento de desarollo local y regional.

Por otra parte, la Asociación Europea para la Educación en Turismo y en Ocio (ATLAS), en su relación de 1992, acerca del Turismo cultural en Europa, comparte la definición en dos acepciones: conceptual y técnica.

La definición conceptual refiere que se trata de: un movimiento temporal hacia una atracción, localizada fuera de su área de residencia habitual, con el objetivo de satisfacer necesidades de índole cultural.

Su acepción técnica define que: todos los movimientos de personas, hacia atracciones culturales específicas, como sitios de patrimonio, manifestaciones culturales y artísticas, arte y drama, fuera de su área de residencia constituyen práticas de turismo cultural.

Aquí nos encontramos con otra acepción desde la óptica de la demanda: El turismo cultural permite satisfacer necesidades culturales de las personas.

De este modo, el turismo cultural es una modalidad de turismo que hace énfasis en aquellos aspectos culturales que propone un determinado destino turístico, ya sea un pequeño pueblo, una ciudad, una región o un país, en su diversidad de manifestaciones. En los últimos años ha cobrado cierta relevancia en aquellas zonas que se han visto limitadas a otros tipos de turismo: sol y playa, deportivo, u otros como caza y pesca.

Este tipo de turismo exige recursos histórico-culturales y múltiples sitios patrimoniales para su desarrollo y sostenibilidad. Es más exigente en la gestión y menos estacional.

Las atracciones culturales y el turismo

Debido a sus características más complejas y variadas que las estancias de sol y playa, el turismo cultural ha requerido de muy diversas propuestas de tipologías de atracciones culturales. Estas atracciones determinan la elección del destino turístico por parte de los visitantes.

A manera de ejemplo se encuentra la tipología de Prentice (1994), porque el autor ha seleccionado los conjuntos de atracciones con afinidad, los cuales pueden ser verificados a través de la aplicación de cuestionarios valorativos a los visitantes. Por ello las señalo con algunos ejemplos o posibilidades sobre Cuba.

Atracciones vinculadas a los transportes incluye terminales y museos de los transportes, canales, construción naval, fábricas de aviones y coches.

Sirvan de ejemplo las declaraciones de Monumento Nacional de la Estación de Ferrocarriles Cristina y la Estación Central de Ferrocarriles de la Ciudad de La Habana (1), el Coche Mambí, el Museo del Ferrocarril de Cuba y el Depósito del Automóvil de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (2).

Atracciones socioculturales como museos de la historia social, museos del traje, de los niños, de la vida cotidiana, de las bromas.

Sirvan de ejemplo la Casa de la Guayabera de Sancti Spíritus y el Museo del Humor de San Antonio de los Baños.

Atracciones asociadas a las figuras públicas como locales asociados a los escritores, a los pintores, a los políticos, entre otros.

Sirvan de ejemplo el Museo Casa Natal de José Martí, la Casa del Benemérito de las Américas Benito Juárez, la Casa Museo Simón Bolívar, la Casa Museo Alejandro de Humbodlt, la Casa Oswaldo Guayasamín, la Casa Memorial Juan Gualberto Gómez, de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (3); y otros Monumentos Nacionales como la Casa Museo Hermanos Saíz Montes de Oca, en Pinar del Río; la Casa Natal de Rubén Martínez Villena en Alquízar, Artemisa; la Casa Natal de Carlos Baliño, en Guanajay, Artemisa; la Casa de Amelia Peláez del Casal, en La Habana; la Casa de Fernando Ortiz, en La Habana (4); entre otras.

Atracciones basadas en las artes del espectáculo incluye teatros, teatro de la calle, workshops de artes y espectáculo, circos.

Sirvan de ejemplo los teatros relacionados en el Pasaporte turístico y gastronómico, Cuba, La Habana (5).

Jardines, abarca los jardines históricos y los ornamentales.

Sirvan de ejemplo el Jardín Botánico de Cienfuegos, la Quinta de los Molinos y el Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical Alejandro de Humboltd (INIFAT) (6), junto con el Jardín Botánico Nacional y sus múltiples actividades.

Galerías, especialmente las galerías de arte.

Sirvan de ejemplo la red de galerías de arte en todo el país.

Festivales y cortejos históricos como mercados históricos, festivales que recrean épocas del pasado, representaciones de actividades rurales del pasado.

Sirvan de ejemplo en la región central de Cuba Las Parrandas declaradas Patrimonio Cultural de la Nación Cubana con 18 expresiones locales y las Fiestas rurales de los bandos rojo y azul de Majagua, Ciego de Ávila.

Casas señoriales en la ciudad o en el medio rural.

Sirvan de ejemplo los Monumentos Nacionales Casa Natal de Ignacio Agramonte, la Casa Quinta de Amalia Simoni, la Casa Natal de Gertrudis Gómez de Avellaneda, en Camagüey; el Memorial Vicente García González, en Las Tunas; la Casa Natal de Calixto García, en Hoguín; la Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo (7); entre otras.

Atracciones religiosas como catedrales, iglesias, abadías, monasterios, mezquitas, templos budistas, sinagogas, casas-templos, ceremonias.

Para continuar con los Monumentos Nacionales sirvan de ejemplo el Paisaje Cultural del Cobre y sitios del camino de la imagen de la Virgen del Cobre, en Santiago de Cuba; la Iglesia de Nuestra Señora de Regla, la Iglesia Parroquial de Santa María del Rosario, La Ermita del Santo Cristo del Potosí y su atrio, en Guanabacoa (8). A lo anterior habría que añadir múltiples casas-templos de la diversidad de expresiones religiosas populares cubanas de profunda matriz afro-hispánica como El Cristo, Santa Bárbara y San Roque en Palmira, el Casino Congo de Lajas, la Divina Caridad, todos en Cienfuegos; y las casas-templos de los Congos Reales, Yemayá, San Lázaro y Oyá, en Trinidad.

Atracciones militares como fuertes, castillos, campos de batalla, campos de prisioneros y museos militares.

Sirvan de ejemplo en el ámbito del Patrimonio Cultural de la Humanidad, La Habana Vieja y su sistema de fortificaciones coloniales y el Castillo de San Pedro de la Roca del Morro, en Santiago de Cuba; en su condición también de Monumentos Nacionales se encuentran el Fuerte El Morrillo y el Castillo de San Severino, en Matanzas; el Castillo de Jagua, en Cienfuegos; los Restos del sistema defensivo de la trocha militar de Júcaro a Morón, en Ciego de Ávila, el Fuerte de la Loma de Puerto Padre, en Las Tunas; y el Antiguo Cuartel de Caballería de San Luis, Santiago de Cuba (9).

Sitios de genocidio asociados al exterminio de grupos étnicos o de masacres de la población civil.

En este sentido habría que valorar de los 3266 sitios arqueológicos referidos en la obra Aborígenes de Cuba cuántos han tenido que ver, como en Caonao, al norte de Camaguey, con matanzas de la población aborigen de Cuba (10) o los 300 mil muertos durante la reconcentración de la población civil durante la guerra de 1895-1898 conducida por el General mayorquín Valeriano Weyler (1838-1930). A lo anterior habría que añadir los sitios de resistencia, por ejemplo, relacionado con los palenques de cimarrones formados por aborígenes y africanos. Sirva de ejemplo una necesaria revalorización del Valle de Viñales, en Pinar del Río, con muy diversos refugios de cimarrones; y el Parque Nacional Alejandro de Humboldt (11), con más de medio centenar de palenques a lo largo de todo el siglo XIX, el mayor y más intenso de toda la historia colonial de Cuba.

Ciudades y conjuntos urbanos, principalmente las ciudades históricas y los conjuntos urbanos relevantes, arquitectura vernácula de realce.

Sirvan de ejemplo los diversos centros históricos de Cuba que ostentan la declaratoria de Monumentos Nacionales como Guanabacoa, Matanzas, Remedios, Sagua la Grande, Sancti Spíritus, Gibara, Bayamo, Santiago de Cuba y Baracoa (12).

Balnearios y paisajes marítimos, especialmente las estancias del pasado.

Aunque el grueso del turismo en Cuba se dirige hacia las opciones de sol y playa, quizá un ejemplo excepcional pueda ser la Mansión Xanadú o Casa Dupont (13) en el balneario de Varadero. Es un verdadero desafío proteger este lugar con 22 kms de playa cuya fundación data del 15 de diciembre de 1887 y que tras el estrepitoso auge del turismo, sus nuevas edificaciones y servicios tienden con celeridad a convertirse en un no lugar (14) pues disuelve su identidad en la misma nulidad homogeneizante de los grandes destinos turísticos internacionales como Islas Baleares y Marbella en España; Honololu y Miami en EEUU.; Acapulco, Cancún, Isla Mujeres,Cozumel y la Riviera Maya en México; o Isla Margarita, en Venezuela, con hoteles de lujo y «todo incluido», donde el supuesto bienestar hace al cliente prisionero de los turoperadores y sus redes multinacionales.

Campos deportivos tradicionales y sus actividades competitivas.

Otro ejemplo de caracter excepcional es el terreno de beisbol Palmar de Junto en Matanzas (15), el único campo deportivo que ostenta la condición de Monumento Nacional con muy bajo nivel de visibilidad nacional e internacional en sus actividades competitivas.

Parques temáticos, con exclusión de los parques dedicados a la distracción.

Sirva de ejemplo Expo-Cuba en La Habana, sus diversas ferias, exposiciones y otras propuestas que se realizan en otras ciudades del país.

Estas opciones se amplían o estrechan en otros países con amplia experiencia turística como México (16) y España (17), aunque lo representativo es vincular las opciones a lo existente en cada territorio.

Bondades y riesgos del turismo cultural

Los proyectos de turismo cultural son objeto de evaluación permanente y ya existen revistas como Pasos. Revista de turismo y patrimonio cultural (18) o la Revista interamericana de ambiente y turismo, donde salen a la luz reflexiones críticas sobre este campo.

Entre las bondades del turismo cultural se destacan:

  • Revitaliza el interés de los habitantes por su cultura, expresada a través de sus costumbres, artesanías, folklore, fiestas, gastronomía, tradiciones, así como en la protección del patrimonio arquitectónico y artístico.
  • Otorga un valor añadido o de diferenciación en los destinos turísticos ya desarrollados o maduros.
  • Contribuye a atenuar o romper la estacionalidad en destinos cuya oferta principal se basa en productos de marcada estacionalidad (sol y playa).
  • Ofrece posibilidades para el desarrollo de pequeñas localidades o comunidades rurales que, ante la emergencia de nuevas demandas turísticas, encuentran en el turismo cultural una oportunidad de desarrollo y diversificación de sus economías.
  • Fortalece el desarrollo de políticas y programas conjuntos entre el sector turístico y cultural.
  • Genera recursos para el mantenimiento, protección y mejora de los sitios de patrimonio.
  • Promueve la comprensión y entendimiento entre los pueblos, a partir de un conocimiento más profundo de la comunidad anfitriona por parte de los visitantes y viceversa.
  • Brinda el marco ideal para la promoción de productos y artesanías locales.
  • Recupera «viejos recursos para nuevos turismos», puesto que a través de la puesta en valor de recursos del patrimonio se recupera la herencia de los antepasados, y se lo integra a proyectos de desarrollo local a través del turismo.

Sin embargo, también han sido identificados riesgos o aspectos nocivos cuando la implementación de proyectos de turismo cultural se encuentra mal encaminada, tales como:

  • Provoca un proceso de deculturación del destino, incluso de banalización o de «autenticidad escenificada», como artesanía reproducidas en serie sin empleo de técnicas y materiales originales; fiestas o celebraciones que constituyen una «puesta en escena» solo para los turistas.
  • Genera un sentimiento de rechazo por parte de las comunidades visitadas cuando no se respetan los sitios sagrados o las costumbres del lugar, o bien, genera inhibición cuando la comunidad siente invadido su espacio vital y observada como «pez en un acuario».
  • Impulsa la mercantilización extrema de las tradiciones locales, las despoja de su verdadero significado y convierte la cultura local en un mero objeto de consumo.
  • Propicia, en ciertos destinos, un mercado ilícito de antigüedades o de bienes del patrimonio artístico.
  • Origina un sentimiento de decepción o frustración por parte de los turistas cuando no responde a sus expectativas «estereotipadas»; es decir, cuando lo que esperan no se corresponde con la realidad (lo que provoca una falta de comunicación y difusión responsable por parte de los planificadores o tour operadores); o provocado por la promoción de «imágenes culturales idealizadas», consecuencia de la manipulación en pos de objetivos meramente comerciales.
  • Provoca dependencia en la población receptora, al adoptar normas y patrones culturales ajenos a través del contacto con los turistas.

Frente a las situaciones desfavorables se trata de emprender un turismo cultural responsable, sostenible, con equidad e identidad en función de buenas prácticas.

La Red de turismo comunitario de América Latina

Esta red de desarrollo local (nacional) ha sido auspiciada por varios países del ALBA-CPT a partir de la Declaración de Otavalo, Ecuador, en el 2001 con implicaciones directas en el turismo comunitario. Actualmente está formada por 15 países y ya posee 327 destinos turísticos.

Composición de los países participantes según destinos turísticos

Países Destinos turísticos
Argentina 7
Bolivia 21
Brasil 37
Chile 6
Colombia 19
Costa Rica 35
Ecuador 52
El Salvador 0
Guatemala 16
Honduras 16
México 36
Nicaragua 36
Panamá 5
Perú 36
Venezuela 5
Total (octubre de 2015) 327

Posee varias federaciones y redes de turismo comunitario como la Federación Nacional de Turismo Comunitario de Guatemala, Asociación Costarricense de Turismo Comunitario, Red Boliviana de Turismo Solidario Comunitario, Turismo Rural de base Comunitaria (Argentina), Red Solidaria de Turismo de la ribera del Río Napo (Perú), Red Solidaria de Turismo de México, Red nicaragüense de turismo rural, Red Turística de etnias indígenas (Honduras), Red de Parques Comunitarios Mapu Lahual (Chile), entre otras, con acompañamiento sistemático de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En su sitio web explican que:

Nuestra concepción del desarrollo del turismo se sustenta en los valores de solidaridad, cooperación, respeto a la vida, conservación y aprovechamiento sostenible de los ecosistemas y de la diversidad biológica que éstos albergan. En consecuencia, estamos en contra de todo desarrollo turístico en nuestros territorios que cause perjuicio a nuestros pueblos, su cultura y el medio ambiente.

Aspiramos a que nuestras comunidades prosperen y vivan dignamente, mejorando las condiciones de vida y de trabajo de sus miembros. El turismo puede contribuir a concretar esta aspiración en la medida en que hagamos de él una actividad socialmente solidaria, ambientalmente responsable, culturalmente enriquecedora y económicamente viable.

Con estos fines, reclamamos una justa distribución de los beneficios que genera el turismo entre todos los actores que participamos en su desarrollo.

Somos conscientes que el turismo puede ser una fuente de oportunidades, pero también una amenaza para la cohesión social de nuestros pueblos, su cultura y su hábitat natural. Por ello, propiciamos la autogestión del turismo, de modo que nuestras comunidades asuman el protagonismo que les corresponde en su planificación, operación, supervisión y desarrollo.

En su visión y proyección esta concepción solidaria es mucho más socialista que la dependencia de las transnacionales del turismo global y sus modelos mercantiles.

Algunas consideraciones sobre el turismo en Cuba

El Ministerio de Turismo de Cuba ha dado algunos pasos para emprender propuestas de turismo cultural, aunque resulta necesario un diálogo que parta de la experiencia nacional y valore el estado del conocimiento internacional al respecto. Algunas observaciones de sitios turísticos y publicaciones posibilitan algunas sugerencias.

En este sentido se puede sugerir, con breves comentarios:

  • El crecimiento del turismo internacional aún es insuficiente con el modelo de hoteles-sol y playa dependiente de los turoperadores internacionales. Si se compara la presencia de 3 millones anuales con otros espacios mucho menores que Cuba puede constatarse lo siguiente:

Islas Canarias es 15 veces menor y recibe 12 millones de turistas al año; Hawai es 9 mil veces menor y recibe 7 millones de turistas al año; la misma cantidad que la Torre Eiffel en París; Cayo Hueso, al sur de la Florida, es 6 104 veces menor y recibe 5 millones de turistas anuales. Todo ello depende de la multiplicidad de opciones, especialmente las culturales.

  • Aunque se constata el esfuerzo por incrementar el turismo nacional, su crecimiento o no está ausente de las estadísticas que debe aportar la Oficina Nacional de Estadísticas e Información. Una parte muy representativa de ese turismo también se efectúa en moneda libremente convertible cambiada en CUC y no debe desestimarse.
  • La imagen turística de Cuba, proyectada a nivel nacional e internacional, debe reflejar la diversidad cultural y los biotipos humanos existentes en el país y no limitarse a la evocación erótica de la mujer mestiza.

La revista Cubaplus no. 32 publicó una fotografía de un trabajador negro con un pie de grabado insultante: The monkey, que dice mucho del fotógrafo y de la propia revista. Otro ejemplo puede estar marcado por Cubaplus vol. 16 y la bondadosa extrapolación de mensajes tendenciosos y anticientíficos envueltos en la intención de cooperar como la exposición del Museo de Bellas Artes denominada: Raza, la raza humana, intercambio de arte cubano-americano. Término que nada tiene que ver con el estado del conocimiento que identifica al homo sapiens como una sola especie.

  • Es posible incentivar con mayor energía el desarrollo del turismo local, tal como se formula en el Lineamiento no. 264 del VI Congreso del PCC; para «Diseñar y desarrollar como parte de la iniciativa municipal por los territorios, ofertas turísticas atractivas como fuente de ingreso en divisas (alojamiento, servicios gastronómicos, actividades socioculturales e históricas, ecuestres, de campiñas, turismo rural, observación de la flora y la fauna, entre otras)».

Es decir, apoyar y acompañar propuestas de turismo solidario y sostenible en, con y para las comunidades.

  • Se debe valorar la oportunidad que representa para el país formar parte de la Red de turismo comunitario de América Latina, en relación con la implementación participativa del Lineamiento no. 264 y su vínculo con los proyectos de desarrollo local endógeno, con el acompañamiento de los gobiernos municipales y provinciales, incluso el Plan Turquino-Manatí.

La integración de América Latina y el Caribe debe trascender las declaraciones políticas, las intenciones volitivas y puede concretarse en múltiples acciones mutuamente ventajosas.

  • Es posible aplicar en las condiciones de Cuba, como complemento lógico de lo anterior, en tanto miembro de organismos y organizaciones internacionales como el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), la Carta internacional sobre turismo cultural. La gestión del turismo en los sitios con patrimonio significativo (1999), dado su contenido muy relacionado con el carácter socialista de la nación cubana.

Para aplicar la idea de un socialismo próspero y sostenible tiene que ser necesariamente con, por y para las comunidades a través de la complementariedad de las instituciones estatales. El Estado es un medio y no un fin del desarrollo socioeconómico y cultural.

  • Se debe dotar y capacitar al sistema del Ministerio de Turismo en relación con los Monumentos y Sitios del patrimonio nacional para la adecuada aplicación de la Carta ICOMOS para Interpretación y Presentación de Sitios de Patrimonio Cultural (2008), a partir de tres cuestiones fundamentales: ¿Cuáles son los objetivos aceptables y aceptados para la interpretación y presentación de los sitios patrimoniales?; ¿Qué principios deberían ayudar a determinar qué medios técnicos y qué métodos son apropiados en contextos culturales y patrimoniales particulares?; y ¿Qué consideraciones éticas y profesionales deberían contribuir a dar forma a la interpretación y presentación de entre su amplia variedad de formas y técnicas específicas?

Tal como ya lo hizo con motivo de su veinte aniversario la Agencia Cubanacán, otras agencias podrían dotar a sus guías y directivos de los instrumentos necesarios sobre el patrimonio cultural de la nación cubana y sus potencialidades.

  • Se deben propiciar condiciones ambientales y trato personal adecuado para los artesanos y sus obras, que aceden a los cayos del norte de Villa Clara y que no obstante las pequeñas ciudades-mercados como La Estrella y Las Dunas, que se encuentran cerca de las instalaciones hoteleras, venden sus productos a la intemperie.

Las condiciones laborales de los artesanos a la intemperie impide la propia protección de las piezas que comercializan, lo que contrasta con las instalaciones de las referidas pequeñas ciudades-mercados. Lo anterior pasa hasta por el acceso adecuado a la propia cayería.

  • Es aconsejable coordinar con el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural para que el museo de la corporación Gaviota, Macelo Salado, sobre el patrimonio azucarero que se encuentra entre Remedios y Caibarién, tenga un diseño museológico y museográfico según el nivel que posee el país en este campo y sea legalizado.

Este y otros museos que puedan surgir deben estar al nivel que el país posee y eso se implementa mediante la legislación vigente y con el apoyo de los especialistas en este campo.

  • Se debe jerarquizar la visibilidad nacional e internacional de expresiones raigales de la cultura cubana, muchas de ellas centenarias y declaradas Patrimonio Cultural de la Nación Cubana, tales como rumba, son, danzón, punto guajiro y otras. No sólo las conocidas agrupaciones profesionales académicas, sino muy especialmente las agrupaciones de la cultura popular tradicional que también ostentan reconocimiento social a través del Premio Nacional de Cultura Comunitaria y del Premio Memoria Viva, que por sus cualidades propias son un producto turístico de alto valor agregado.

Lo anterior es parte de un proceso de patrimonialización de manifestaciones culturales vivas y la aplicación del contenido de la Ley no.1 de 1977 De protección al patrimonio cultural.

  • La puesta en valor de las manifestaciones raigales de la cultura popular tradicional cubana, en tanto producto turístico, debe contribuir a la sostenibilidad económica de sus propios portadores, en los espacios y lugares donde estas expresiones comúnmente se efectúan.

Lo anterior obedece al principio de vincular el turismo con las manifestaciones culturales más entrañables y no al contrario.

  • Es imprescindible respetar las características culturales e históricas de los espacios, sitios, monumentos y ciudades relacionadas con el turismo, con el objetivo de facilitar la creatividad local de nombres vinculados con los propios lugares donde estas instalaciones se encuentran y para que no ocurra nuevamente la experiencia de Trinidad, donde se implantó una Bodeguita del Medio, un Floridita y una Casa de los Beatles, aunque la Comisión Nacional de Monumentos se pronunció en contra.

Lo ocurrido en Trinidad es una grave violación de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales, de la que Cuba es signataria. Fueron aplicados criterios de homogeneización comercial frente a la diversidad cultural y creativa de las personas que ahí residen.

  • Se debe valorar la factibilidad de implementar una red nacional de Parrandas en la región central como destino turístico entre los polos de Cayo Santa María y Cayo Coco, ya declaradas Patrimonio Cultural de la Nación Cubana.

Esto permitiría negociar un calendario de actividades con los gobiernos locales (18) para facilitar visitas y estancias en estos lugares.

  • Es posible implementar los Sitios de Memoria del legado africano en la cultura cubana como parte de un proyecto mundial de la UNESCO, donde Cuba ya tiene 18 sitios colocados en la Web «Slavery, Slave Trade, and Remembrance» en la Fundación Colonial Williamsburg, EE.UU.

Estos sitios incluyen varios lugares declarados Patrimonio de la Humanidad, Monumentos Nacionales y Patrimonio Cultural de la Nación Cubana.

Todo lo anterior es una invitación al diálogo fecundante para identificar diversos tipos de problemas y proponer soluciones duraderas.

Notas:

  1. Véase Consejo Nacional de Patrimonio Cultural. Monumentos Nacionales de la República de Cuba, La Habana, 2015:109 y 158.
  2. Véase Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Guía de Museos, 2014:89, 113 y 117.
  3. Guía de Museos: 17, 73-85 y 93.
  4. Monumentos Nacionales de la República de Cuba, La Habana, 2015:178-183.
  5. Véase Más Cuba, suplemento. Pasaporte turístico y gastronómico; s/f: 51 y 53.
  6. Monumentos Nacionales de la República de Cuba, La Habana, 2015: 65, 88 y 110.
  7. Monumentos Nacionales de la República de Cuba, La Habana, 2015: 124-129.
  8. Monumentos Nacionales de la República de Cuba, La Habana, 2015: 66, 145-147.
  9. Monumentos Nacionales de la República de Cuba, La Habana, 2015: 16, 22, 139-143.
  10. Véase Instituto Cubano de Antropología. Aborígenes de Cuba, Multimedia de Cimatel, s/f [2015].
  11. Monumentos Nacionales de la República de Cuba, La Habana, 2015: 24-25 y 30.
  12. Monumentos Nacionales de la República de Cuba, La Habana, 2015: 72.
  13. Monumentos Nacionales de la República de Cuba, La Habana, 2015: 190.
  14. Véase Marc Augé. Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Gedisa Editorial, Barcelona, 2000.
  15. Monumentos Nacionales de la República de Cuba, La Habana, 2015: 225.
  16. Véase El turismo cultural en México. Resumen ejecutivo del estudio estratégico de viabilidad del turismo cultural en México. Centro de Estudios Superiores en Turismo. En sectur.gob.mx
  17. Véase Plan de promoción internacional del turismo cultural 2010-2012 (Versión en PDF).
  18. Véase pasosonline.org
  19. Véase Solano Sarango, Neivy María. Buenas prácticas de turismo sostenible, En: http://www.monografias.com/trabajos93/buenas-practicas-turismo-sostenible/buenas-practicas-turismo-sostenible.shtml#ixzz2hVTs10I7
  20. Véase Red de turismo comunitario de América Latina, enredturs.org/nuevaes/
  21. Comunicación personal de Martha Anido, UNEAC, Villa Clara, marzo de 2015.
  22. Véanse Guanche, Jesús. «Resistencia, libertad y patrimonio en el Caribe insular», en Cultura & Desarrollo, Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la UNESCO, La Habana, no. 11, 2014:27-31; y Slavery and Remembrance. A guide to Sities, Museums, and Memory, en http://slaveryandremembrance.org/

*Licenciado en Historia del Arte y Doctor en Ciencias Históricas (con especialidad Antropología Cultural). Investigador Titular de la Fundación Fernando Ortiz, Profesor Titular Adjunto de la Universidad de La Habana y del Instituto Superior de Arte. Miembro del Grupo de Expertos del Consejo de Redacción y del Colectivo de Autores del Atlas Etnográfico de Cuba, del Atlas de los instrumentos de la música Folclórica popular de Cuba y del Diccionario de la música española e hispanoamericana.

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Acerca de lapolillacubana26

Cubana, revolucionaria, solidaria, amiga y con muchas ganas de compartir contigo todo lo lindo que mi Patria puede mostrarte: mi blog es una ventana abierta sobre Cuba y el mundo, desde la verdad y la justicia.
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Una respuesta a El turismo cultural y el patrimonio en #Cuba: desafíos y perspectivas

  1. Stefano dijo:

    hay latinoamericanos que prefieren solamente turismo en lugares como NY o Paris…
    no valoran su propria region

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