Tu indiferencia

Por Mauro Sturman

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A veces, por esas chicaneadas de la rutina, te olvidás de las cosas realmente esenciales. Pensás que mirás,pero no lo haces. Creés que abrazás, pero hace rato no te anudás a la espalda de otro por que no queres que se vaya. Afirmás que escuchás y quizás lo hagas, pero no tenés idea de lo que te escupen al cerebro. No lo procesas, solo repetís. Andás por la calle convencido de tu visión, con los ojos anestesiados, inmerso en una nebulosa que te impide ver al viejo que duerme en la plaza, que no te deja ver las líneas carcomidas de la palma de la mano de un pibito que te pide algo más que monedas. Perdiste noción de la última vez que te emocionaste con una canción.

Te convencés de tu realidad, te sentís completo porque compraste el plasma, esa hermosa caja que te eyecta a la estratósfera de cosas que nunca vas a poder tener. Vas por ahí, imaginando que imaginás, pero hace rato perdiste la enorme posibilidad de liberar tu mente, para irte a un lugar menos feo que este, o pensar la idea de como cambiarlo.

Hay días en los que busco despertarte. Te zamarreo, te grito, te puteo. Pero seguís ahi, fascinado con el control remoto, te sentís inmensamente cómodo. ¿Para qué abrir los ojos? Pensas que no tiene sentido. Mientras, riéndote, decís Carpe Diem, porque escuchaste por ahí que significa “vive el día”. Te enseñaron que el que no tiene nada, es porque asi lo quizo. Pero lo que jode, lo que duele, es que no te preocupa patear el tablero, no querés saber si aquello que te contaron es verdad. Es más fácil para tu letarga comodidad no descubrirlo, quizás porque sos egoísta o tal vez, porque estas convencido que desnudar la verdad no es más importante que degradar tus zapatillas con el smog de la ciudad. Así se te pasa la vida. Suponiendo que mirás, que escuchas, que sos felíz.

Y al final, sabés que estás vacío, o quizás estás por averiguarlo. Si lo aceptás, tampoco te incomoda demasiado. Te persuadís de lo momentáneo que debe ser ésta situación, sabés que a tu cerebro esculpido por los medios, le seduce más la idea de imaginar que te sentís sólo por culpa del gobierno, o de los otros, nunca por vos. Y a mí, que me ahoga tu indiferencia, me dicen que deje de intentarlo, que no gaste más amor en tratar de despertarte.

Pero no puedo, porque hace rato me cayó la ficha y me di cuenta que también vos sos víctima. Has sido rehén de lo comunicación, del sistema, de las corporaciones desde que tenés uso de razón. Quizás si seas culpable de sumergirte en el universo virtual que te vendieron y compraste. Pero a veces ni yo sé luchar contra el estado de terror impuesto por el marketing.

En fin, acá estoy, moviéndote para que despiertes después de todo. Pero cuando estoy dispuesto a escucharte seguís diciendo lo mismo de siempre, cuando te abrazo te siento distante, si te miro desvías los ojos, si te explico estoy loco, si te invito a caminar la ciudad estás cansado, si me la juego por traerte de vuelta soy subversivo. Entonces lo que carcome mi corazón no es la impotencia que siento al verte, es tu puta, tu mal parida y comprada indiferencia.

Tomado de facebook, publicado originalmente en su blog El perseguidor

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Acerca de lapolillacubana26

Cubana, revolucionaria, solidaria, amiga y con muchas ganas de compartir contigo todo lo lindo que mi Patria puede mostrarte: mi blog es una ventana abierta sobre Cuba y el mundo, desde la verdad y la justicia.
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