Templo al Títere: (Crónica de un apretujado corazón)

 BarrioCuento 2016

Por Alberto Curbelo

«Instruir puede cualquiera, educar sólo quien sea un evangelio vivo».

José de la Luz y Caballero

 

«Nivel de vida es educación, nivel de vida es cultura, nivel de vida es salud, nivel de vida es alegría…»

Fidel Castro

5La intensa programación para niños y niñas de la XVII edición de BarrioCuento fue acogida por la Sala La Edad de Oro, de Hilos Mágicos, en Santos Suárez; el Teatro Nacional de Guiñol, la Casa del ALBA Cultural y la Escuela Especial «Manuel Fajardo», en El Vedado; el Museo de la Obrapía, en La Habana Vieja; y el Jardín Internacional de los títeres, en la Lisa. Ésta última locación recibió, en el cierre de la bienal, al investigador y cuentero popular Lorenzo Jardines, de Santiago de Cuba, y a los actores Félix Salas y Juan Carlos Monsech, del proyecto Teatro Ríos, de Guantánamo.

1El Jardín…, fundado y dirigido por el maestro Adalett Pérez Pupo mantiene, gracias a su desvelo personal y a su imprescindible sobrina, una excelente atención cultural a la población infantil de la Lisa, muy necesitada, pues se encuentra alejada del circuito teatral de El Vedado. Cuenta Adalett que, tras el paso de huracanes que causaron graves afectaciones al occidente del país, decidió ayudar a sus vecinos damnificados, erigiendo un espacio teatral que deambuló por otras locaciones del barrio hasta que, finalmente, decidió implantar el retablo en su propio patio, debido a los desamparos de la burocracia municipal y otros motivos que nada tienen que ver con los estragos de los fenómenos meteorológicos.

Teatro Cimarrón, que tiene como principio constitutivo trabajar para los más necesitados, ya sea en las serranías cubanas o en otros lugares de difícil acceso en todo el archipiélago, nunca había llegado al afamado Jardín… del creador de la Cotorrita Alegría. Quizás pensando que, como estaba en la misma Habana y al mando de una personalidad de la talla de Adalett, era un espacio privilegiado dentro de la programación escénica capitalina. Al llegar a la modestísima casita de Adalett, nos impactó una situación bien distinta: fuimos recibidos por una marea de niños y niñas de todos los colores en un angosto espacio, bellísimo, con flores, globos y muñecos por todas partes; pero con piedras, troncos y retacitos de alfombra por asientos.

3«¡Esto sí es BarrioCuento!», exclamó Lorenzo Jardines, y de inmediato artistas e infantes se mezclaron en un intercambio pródigo y alegre, augurando una conmovedora función. En estos 8 años en que Adalett, contra viento y marea, ha hecho realidad el Jardín… de la Lisa, con la complicidad de otros artistas habaneros y extranjeros, también formó un público cómplice, amante del teatro y, en especial, del títere. El patio se colmó de los pequeños espectadores y los adultos se situaron en la acera, detrás de la descalabrada cerca perimetral, para presenciar también el espectáculo. Me llamó la atención la forma en que los padres dejaban a sus pequeños, de 2 0 3 años, en manos de Adalett como si lo hicieran en un Círculo Infantil, sin reparos y prometiendo recogerlos al finalizar la representación. Las casas vecinas silenciaron sus equipos reproductores de música, para no afectar la actividad. Todos estaban involucrados en el hecho artístico. Algo que sólo ocurre cuando hay un trabajo sólido, real, permanente, con la comunidad.

4

Toda la casa de Adalett es un templo al títere. Toda la casa habla de su dueño. Las pareces no aguantan más con tantos afiches y reconocimientos colgados. Su segundo cuarto es como una especie de almacén o montaña de muñecos, retablos y utilerías. ¡Cuánta historia desbordada en una reducida habitación …! ¡Cuántas leyendas del arte titiritero en Cuba…! ¡Cuanta tradición y leyendas habrá que reivindicar o perpetuar para que no le falte ni un cachito al arte titiritero en Cuba! Aún las anécdotas más dolientes deben conocerse, para inmunizarnos. «Ver males es desear curarlos», decía Martí. Me refiero a aquellas historias que hoy nos parecen fruto de una mente perturbada; pero que una vez fueron el pan de cada día, como cuando ─en el nunca suficientemente maldecido quinquenio gris─ despojaron a Adalett, su creador, de la Cotorrita Alegría, porque «un varón no puede hacer personajes femeninos». ¡Como si el sexo del actor determinara el sexo del títere, y viceversa…! También le quitaron el maillot, que «afemina a los hombres», y lo vistieron con un overol. Y a la par de la iniquidad, la batalla de los artistas verdaderamente revolucionarios: Adalett permanecía escondido, al amparo del retablo, animando a su Cotorrita Alegría, y al finalizar la función una actriz solidaria (¡una Mariana!) salía a recibir el aplauso para burlar a los alienantes.

Pero ya Adalett no tiene que permanecer en el anonimato detrás del retablo. Ahora festeja los 44 años de su Cotorrita con más alegría, a la vista de todos, en su patio, con las niñas y niños de su barrio, con las madres Mariana que vienen y dejan a sus hijos en sus manos, preñadas por el amor al títere y al titiritero, porque ocho años atrás ellas eran las adolescentes que colmaban el Jardín… Y, gracias a la eficiente logística que desplegó el Centro de Teatro de La Habana, se hace la fiesta de la Bienal de Oralidad Escénica BarrioCuento 2016 bajo el precepto martiano: «Vale, y vivirás. Sirve y vivirás. Ama, y vivirás». ¡Cuánto vive la Cotorrita Alegría en sus cultos espectadores…! ¡Cuánto vive el titiritero…! ¡Cuánto vive la comunidad con los artistas que la desbordan con cuentos santiagueros, con el clown devenido en improvisado mago, con la gigantesca muñeca Cachita que allá, en su natal Guantánamo, encabeza el Carnaval…!

«La palabra es más poderosa que el cañón», dijo el maestro de maestros José de la Luz y Caballero. Es nuestro cañón en la Lisa profunda, veintidós cuadras más allá de su calzada principal. El cañón contra la sordina de los funcionarios que desconocen cuánto puede hacerse en territorios que carecen de infraestructuras para la actividad cultural. El mismo cañón que carga en mulos, o sobre sus hombros, la Cruzada Teatral Guantánamo-Baracoa, la Guerrilla de Teatreros en la Sierra Maestra, Teatro de los Elementos en el Escambray, Korimakao en la Ciénaga de Zapata y muchos proyectos que se adentran con sus retablos y muñecos, también en la Capital de todos los cubanos, en las barriadas de difíciles condiciones socioeconómicas.

A todos nos inundó la alegría y la emoción de haber vivido, en el Jardín… de Adalett, una función excepcional por el amor que dieron los artistas y que recibieron de los espectadores. Sin duda, constituyó una de las cimas de BarrioCuento, un evento que fue asaltado literalmente por teatristas, investigadores, académicos e historiadores del más alto nivel, y que tuvo su colofón con la presencia de la excelsa periodista Patricia Villegas, presidenta teleSUR, que vino a BarrioCuento para recibir el Calibán 2016, distinción que por vez primera se otorga a una institución.

Enviado por su autor

 

Acerca de lapolillacubana26

Cubana, revolucionaria, solidaria, amiga y con muchas ganas de compartir contigo todo lo lindo que mi Patria puede mostrarte: mi blog es una ventana abierta sobre Cuba y el mundo, desde la verdad y la justicia.
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